Eco Diario de la Palabra
 

TRABAJO PARA TODAS… LAS PERSONAS


Recuerdo haber leído hace tiempo la propuesta de reducción de jornada laboral, apoyada en los avances técnicos y tecnológicos para la realización de los mismo trabajos de los últimos 20-25 años para el mejor reparto de puestos de trabajo en la población. De hecho, recientemente se puso en marcha el experimento real, exitoso y necesitado de mejora todavía, en Suecia de algo que ya andaba en el programa electoral de algunos partidos políticos hace años.  

Con todo y con ello, al contraste con la Moral social católica, sugiero, las siguientes aportaciones: 

  • Opino que, habida cuenta de la complejidad y por lo menos en primera instancia, no debería ser reducción obligatoria de jornada, sino opcional –incentivadamente opcional, claro- para aquellos trabajadores y empresarios que así lo decidieran.  
  •  La medida debe ir acompañada de una reducción de salarios de aquellos que tienen saldos por encima de una cantidad estipulada –por ejemplo 50 000 € al año- y de propietarios de grandes fortunas a los que no podemos aplicar amnistías fiscales, sino exigir que contribuyan de manera proporcionada al conjunto de la sociedad y, en concreto, a los salarios y situaciones más precarias. 
  •  En todo caso, aquellos que están cobrando el salario mínimo no deberían ser afectados por una reducción e salario, en caso de serles concedida una reducción de jornada. Creo que la medida debe ser aplicada, en primer lugar para la población activa que cobrara del orden de 2 000 €, y deducir, en su caso, lo correspondiente a las horas reducidas. 
  •  Existen medios equilibrados para subir sueldos y disminuir horas de manera progresiva. Quizás sea este el paso siguiente. El proceso puede ser paulatino para con la mejora de los beneficios, que puede ir ayudada de la mejora de la productividad, del control sobre precios de materias primas  -tan azotados por la especulación-, del abaratamiento energético gracias a la inversión en investigación y desarrollo al respecto, o de la mejora del transporte de mercancías.  
No hablamos expresamente de mujeres pero, de hecho, son las más afectadas. Y puesto que, según la RAE, cuando la mayoría son mujeres, se puede usar el femenino en plural, está doblemente apoyado su empleo en el título de este post.