Eco Diario de la Palabra
 

TE MIRA COmPASIÓN Teresia Tina Samosir. JMOV16


TE MIRA COmPASIÓN
Teresia Tina Samosir

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¿Quién soy, dónde vivo y qué hago?

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Me llamo Teresia Tina Samosir, me conocen como “Tina”, y nací en Indonesia. Soy “juniora” de la congregación de misioneras claretianas de María Inmaculada (“Religious of Mary Immaculate Claretian Missionary Sisters”, como se dice en inglés). Esto quiere decir que, aunque soy hermana profesa, aún no he hecho mi compromiso perpetuo.

En el curso 2015-2016, vivo en la comunidad de claretianas de Reus, donde formo parte de la Escuela de Formación de Junioras.

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En qué momento se encontró mi mirada con la de Jesús

Encontré la mirada de Jesús al encuentro con la mía en la alegría que yo misma transmitía a los demás. Cada día, en el ejercicio de esta alegría, de este gozo, es donde encuentro más viva su presencia.

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Si piensas en tu vocación, ¿qué hace que tu mirada sonría?

Lo que me hace mostrar la alegría a través de mis ojos, sonreír (smile) y reír (laugh) es la vivencia de la fraternidad, entendida como convivencia entre hermanos y hermanas que se aman. Es decir, cuando en el ambiente se respira amor, paz y armonía, cuando se acepta al prójimo con sus fortalezas y con sus debilidades.

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¿Qué miradas concretas crees que necesita la Iglesia hoy?

En mi opinión, lo que la Iglesia necesita hoy es el compartir la alegría de vivir y la alegría del perdón. Es importante que seamos testigos del júbilo de ser creyentes, de la fe en la Resurrección de Jesucristo y de su presencia en nuestras vidas. También es importante mostrar agradecimiento por el hecho de ser personas débiles necesitadas de misericordia, de sentirse amadas y perdonadas por sí mismas, por los demás y por Dios.

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¿Cuál crees que es la mirada propia de tu carisma vocacional

La mirada propia de nuestra vocación, de mi vocación, implica ser una persona alegre con los demás, como servicio al Amor de Dios.

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Elige un objeto que asocies con la mirada misericordiosa y dinos por qué

El símbolo que representa mi vocación es una lámpara encendida, porque cuando puedo compartir la luz que yo tengo con los demás es cuando experimento la alegría, cuando puedo iluminar la oscuridad y alumbrar el camino que recorremos y que debemos ir construyendo. La llama de esa lámpara no se apagará mientras yo la alimente con el aceite de mi fe en Jesús.

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Tina