Eco Diario de la Palabra
 

TE MIRA COmPASIÓN José Galdeano. JMOV16


TE MIRA COmPASIÓN
José Galdeano

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Cuéntanos brevemente quién eres, dónde vives y qué haces…

cristobalMe llamo Cristóbal José Galdeano Fernández, y nací en Mendoza, Argentina. El 2 de Octubre de1988 fui ordenado sacerdote en esta misma ciudad. Mi primer destino fue una parroquia del centro de la ciudad y estuve estudiando Filosofía y enseñando Teología en el Seminario Diocesano y en el Instituto de Ciencias Religiosas. Entre los años 1987 y 1989, estudie Teología Moral en la Academia Alfonsiana de Roma. Desde hace 20 años, soy miembro de la Fraternidad Sacerdotal Ramón Pané. En estos años he vivido diversos países (España, México, Italia), al servicio de las diócesis que tuviesen necesidad de sacerdotes. Desde hace 8 meses, vivo en Vicálvaro, Madrid, desempeñándome como Párroco de la Parroquia de San Valentín y San Casimiro.

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¿En qué momento se encontró tu mirada con la de Jesús?

Con el pasar de los años, más allá de la certeza que te da la fe en Dios, he podido descubrir la experiencia de la mirada de Dios en mi vida desde siempre. Más allá de los altibajos de mi época de juventud y de estudiante universitario, Dios puso en mi vida una joven mujer que me condujo, sin saberlo ninguno de los dos, hacia Dios. A través de una experiencia de noviazgo muy bonita, y participando activamente en la vida de la Iglesia por invitación e insistencia de mi novia, descubrí el llamado de Dios que estaba desde siempre en lo profundo de mi corazón. Más maduraba el noviazgo, más compartíamos, más iba comprendiendo que Dios quería de mi otra cosa. Fue entonces que decidí hacer un retiro espiritual, y en el encuentro a solas con Él, entendí de dónde venía esa sensación hermosa y difícil de entender, por la cual me sentía empujado desde lo más hondo de mi mismo, a entregarme en los brazos de Dios, sin saber con claridad hacía dónde me llevaría todo esto. Así fue que, entrando en el seminario lleno de preguntas, sentí con toda certeza, que había dado el paso correcto. Y que Dios estaría allí conduciéndome serenamente.

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Si piensas en tu vocación, ¿qué hace que tu mirada sonría?

Durante estos años de sacerdocio, casi 28, sonrío cuando pienso que todo fue como desde un principio. Dios que me decía “sígueme”, y yo que no sabía hacia dónde. Apenas entrado en el Seminario, soñaba con ser un cura simple, de campo, como el Santo Cura de Ars. Nunca fui al campo, no tuve una parroquia simple, ordenado sacerdote estudié filosofía en la universidad estatal, y luego teología en Roma. Enseñé teología durante 20 años. Y fueron pocos los años vividos en mi querida tierra natal. Nada fue como pensé. Y así, cada vez, debí decir que “si”, sin saber hacia dónde. Pero al mismo tiempo, experimenté siempre los mismo: la paz que Dios concede cuando nos entregamos confiadamente a Él. Y me sentí profundamente amado.

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¿Qué miradas concretas crees que necesita la Iglesia hoy?

Creo que la Iglesia debe mirar, como lo hizo Jesús, al hombre de hoy así como es, con sus aciertos, sus riquezas, sus grandes avances; y con sus grades desaciertos, sus miserias, sus pobrezas, para amarlo sin límites y hasta lo más profundo, para poder acompañarlo en el camino de la búsqueda de una vida digna y feliz. No estar más a la defensiva, no buscar condenar a nadie, entregarse, como lo hizo Jesús por todos, tratando de seducir el corazón del hombre desde el amor desinteresado. Hacer lo que nos pidió Jesús: trabajar duro para facilitar el encuentro de Dios con el hombre, convencidos que sólo ese encuentro personal puede cambiar la vida del hombre y de la humanidad.

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¿Cuál crees que es la mirada propia de tu carisma vocacional?

Creo que es la mirada del “buen” pastor. Y ese es mi carisma vocacional: ser el pastor que ama y cuida a sus ovejas. Ser un hombre que más allá de todo, ama al hombre concreto que tiene al lado, y lo ama como es. Y se entrega por él, siendo como Él, Jesús, el Buen Pastor.

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Elige un objeto que asocies con la mirada misericordiosa y dinos por qué.

calidMi objeto preferido ha sido un cáliz bajito, de pié ancho y de boca muy grande. Porque así quiero que sea mi sacerdocio. Porque creo que no hay distancias grandes entre el “cielo” y la “tierra”, Jesús con su Resurrección nos ha acercado. Porque quiero estar bien asentado en la tierra, muy consciente de mi tiempo y de mi gente. Porque quiero tener una boca grande para estar muy abierto hacia Dios, muy lleno de Dios, para todos puedan beber de Él.

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Cristóbal José Galdeano