Eco Diario de la Palabra
 

¡SALTA! aniversario Fundación Claretianas

Celebrar un aniversario: ¡salta! 

 

¡Toca saltar! Hay distancias que sólo pueden recorrerse saltando, lanzándote, arriesgando. 

El 27 de Agosto celebramos las Misioneras Claretianas nuestra Fundación en Santiago de Cuba, de la mano del P. Claret y de la M. París.  

Recuperamos esta sencilla imagen que publicamos en acompasando hace 4 años.  

¡Felicidades a toda la Congregación y a cuantos sois parte de nuestra familia y misión! ¡Toca saltar! 

PRESENCIA

Cada persona se mueve y sustenta gracias a distintos apoyos. Sin embargo, estos apoyos pueden caerse por distintas experiencias y circunstancias de la vida, como podría ser una pérdida unida a una determinada manera de gestionarla. 

También pueden caerse por un encuentro con el verdadero fundamento de nuestro ser, dejando en entredicho cualquier otro apoyo: 

 

Ante Tu Presencia 

nada me interesa 

todo cae 

ni danza, 

ni estudios, 

ni religiones, 

ni buenos propósitos 

esfuerzos o penitencias… 

todo es vacío 

nada calma 

todo es despropósito 

Solo Tú colmas 

Solo Tú eres 

Solo Tú 

Presencia 

Presencia que llenas 

el ambiente, la vida 

la carencia 

Presencia que colmas 

Presencia que me hace presencia. 

Ser que me hace ser. 

Lo demás, nada. 

Victoria Hernández, Diario espiritual 

22 noviembre 2011 

 

¿Dónde me apoyo? 

Puedo disfrutar de todo, sabiendo que todo es nada al lado de la Presencia, de Dios. Sabiendo que todo es fugaz, efímero. Hoy lo disfruto y mañana puede que no. Lo acojo y lo entrego. Si mañana se me vuelve a regalar vuelvo a acogerlo y vuelvo a entregarlo en un círculo sin fin que me permite vivir en libertad y en la paz de quien no pretende acaparar y hacer suyo lo que es un regalo de la vida, de Dios.  

¿Vivo desde el agradecimiento por lo recibido? ¿Puedo entregarlo?  

Me acojo, pueda o no pueda entregar lo recibido. O quizá puedo entregar algunos aspectos de mi vida y otros no. Me escucho, tomo consciencia de mi realidad, la acojo y la presento ante el Señor de la Vida. 

Ésta es la invitación: vivir desde el agradecimiento por lo recibido, y a la vez, vivir entregándolo. 

BUSCANDO EL NORTE

Caminar por la vida como un robot sin saber quién soy, por qué hago esto o aquello, hacia dónde dirijo mi vida, con quién hago el camino, de quién me dejo acompañar.

Llenamos la mochila de mil cosas. ¿Por qué?  ¿Para qué?

Vivimos consumiendo hasta la indigestión: tecnología streaming (audio y vídeo por internet a la carta), productos ecológicos, cocina de autor, productos on line.

Vendemos imagen en las redes sociales como si fuéramos maniquís de un escaparate. No importa la verdad, nuestra verdad, sino que lo que damos a entender.

Mantenemos relaciones interpersonales enfocadas en un@ mism@, controlando, demandando, anteponiendo el propio beneficio.

Nos gusta anclarnos en la preocupación, por todo y por nada.

Y al final, nos damos cuenta de que todo lo que hacemos, lo que llena nuestra agenda, nos provoca insatisfacción personal así que nos anestesiamos con la química del alcohol para evadirnos unos minutos.  Para escapar del vacío que palpamos en nuestro interior.

No vivimos, sobrevivimos. Hemos dejado de actuar para limitarnos a reaccionar.

Caminamos por la vida sin mirar hacia el interior. Sin buscar el sentido a la vida. Sin llenar la vida de sentido.

Nos dejamos llevar por la multitud, por la superficialidad y acabamos llenándonos de insatisfacción, desánimo y apatía.

Y ahora ¿qué?

Precisamos de tiempo para nosotr@s. Para pensar, para sentir, para elegir. Para descubrir el sentido de la vida. Para responder a las preguntas ¿qué llena mi vida de sentido? ¿qué sentido tiene mi vida?

Francesc Torralba desvela el misterio en su libro El sentido de la vida. Para este filósofo y teólogo el sentido de la vida “no es en ningún caso un bien de consumo, ni un objeto que se pueda comprar, vender, alquilar o adquirir. No es una cosa material. Es el horizonte que proyectamos, el norte de nuestras vidas: el fin.”

Buscar el norte. Mirar hacia dentro. Responder a la pregunta del sentido de la vida y ser valiente. Orientar la brújula hacia el norte, hacia la meta, hacia el horizonte, pero disfrutando “de la brisa que sopla aquí y ahora”. Este es mi propósito pero ¿y tú, ya sabes cuál es el sentido de tu vida? ¿sabes dónde está tu norte?

LUCES Y SOMBRAS DE LA COMPLEJIDAD HUMANA

Como una flor, así somos las personas. Desbordantes de belleza y hermosura. A la vez, delicadas, tiernas, frágiles y vulnerables. Desconocer un aspecto u otro denota ignorancia. Quedamos desalentadas si ignoramos el primero y resultamos peligrosas y prepotentes si ignoramos el segundo.

Quizá sea un buen momento para conocernos un poco más y resultar más completas y unificadas, en este camino de autoconocimiento que dura toda la vida.

Santa Teresa de Jesús invitaba a la oración acompañada de “conocimiento propio”, como solía decir ella. Describe al ser humano como un palacio todo de cristal, donde habita el mismo Dios. San Pablo nos describe como un templo. Imágenes de Dios en nosotros. Y a la vez, nada en nosotros puede quedar fuera de Dios, pues “en Él vivimos, nos movemos y existimos”. Imágenes esperanzadoras. Para Dios no es estorbo nuestra fragilidad, en Él todo cabe. Como el sol que ilumina a buenos y malos. En cambio, parece que tendemos a rechazar nuestras debilidades, a ocultarlas e ignorarlas y así nos fragmentamos.

Curiosamente el palacio que describe santa Teresa es de cristal, es decir, bien frágil, pudiendo romperse. O podría ensuciarse, dejando por tanto de reflejar al Dios que sigue habitando en la persona. Como la flor que hoy resplandece y embellece su entorno, y al día siguiente puede yacer en el suelo, ya sea porque acabó su tiempo, porque se secó ante la falta de agua, o porque fue pisoteada. Su propia constitución no pudo con esos aconteceres. A una hora del día está alzada hacia la luz. Al rato siguiente, al desaparecer el sol, inclinada hacia la tierra. ¿Nos parecemos en algo a ella? Santa Teresa nos invita a permanecer con la mirada en el gran sol que es Jesucristo, para que en toda circunstancia de nuestra vida tengamos un modelo de referencia y nuestro corazón sepa cómo situarse. Como también el de María, en relación permanente con Dios, a la escucha de su voluntad.

Te invito a que concretes estos versos en tu propia vida, a que añadas tus propios versos, o a que construyas tu propia composición. ¿Te resulta fácil encontrar tu belleza y tu fragilidad? ¿Cuál es tu tendencia? Acógela y ponla delante del Dios de la Vida y la Misericordia. Pues poseemos:

 

La hermosura de la dignidad, de saberme hija/o de Dios, castillo, palacio, templo, jardín donde el Señor tiene sus deleites

La fragilidad de olvidarme de Dios y ponerme yo en el centro

La hermosura de la oración y la contemplación, dejando que la savia divina fluya por todo mi ser y produzca frutos.

La fragilidad de mirar a otro lado ante el dolor de mi hermano/a

La hermosura de empatizar, acompañar y asistir a la persona necesitada

La fragilidad de ser capaz de hacerme daño a mí misma y a otras personas

La hermosura de la mirada misericordiosa hacia mí misma y hacia los demás

La fragilidad del orgullo o la incapacidad para reconocer mis errores, que me paraliza y me impide cambiar y avanzar

La hermosura de acoger mi propia fragilidad y debilidad, apareciendo entonces un gran tesoro: la humildad. Pegada a la tierra, conectada con la realidad

La fragilidad de tropezar una y otra vez con la misma piedra

La hermosura de mi vocación, llamada concreta a servir una y otra vez a la Humanidad

VOCARE: UN ITINERARIO PARA GENERAR CULTURA VOCACIONAL

Vivir la vida sin vocación, sin sentido vocacional, es como hacer un viaje sin objetivo alguno, sin horizonte ni deseo de llegada, sin elegir si te vas a alojar en hoteles de cinco estrellas o vas a dormir al rocío de la noche, sin la ilusión de llegar a un lugar o simplemente caminar sin rumbo. Viajar, viajas… pero ¡te pierdes tantas cosas! 

Considerar la propia vida como vocación es la apertura a nuestras inquietudes, deseos y aspiraciones más profundas; a Dios y a los otros. Es superar una visión superficial de la persona, apreciando la capacidad de trascendernos, de ir más allá de nosotros mismos, de situarnos ante Dios como quien actúa en nosotros y nos impulsa hacia delante. Es saberse creado para algo único, para algo grande y misterioso que se me da como don y sólo yo puedo donar de nuevo al mundo. Es dar un valor infinito a cada persona y a su modo particular de ser ella misma para los demás. 

Así se presenta este itinerario, con el objetivo de generar cultura vocacional entre los niños y adolescentes (desde Infantil hasta bachiller o equivalente) y los adultos que acompañan y/o educan (pastoralistas, tutores…). Es un material elaborado hace unos años en la pastoral de las Misioneras Claretianas que ahora compartimos para cualquier grupo, colegio, parroquia o diócesis donde pueda ayudar.  

Está pensado para llevarlo a cabo durante 3 años consecutivos, con dos momentos al año (en este caso, se hace coincidir con octubre y enero, fechas carismáticas relacionadas con los Fundadores y que cada cual podrá adaptar a su realidad). 

Después, vendrá el momento de discernir y elegir un modo concreto de vida, pero siempre después de haber saboreado y gustado el saberse llamado, deseado, convocado como alguien único. 

Sin más pretensión, ofrecemos este itinerario abierto a todo y a todos. Si algo de aquí te sirve, ¡compártelo! Si algo podemos hacer entre todos para recuperar “la vocación” como el modo más bello de vivir la vida que cada cual elige, ¡estupendo!  

 

Aquí tienes una relación de los materiales para que puedas moverte por ellos: 

  • VOCARE, ¿qué es? (pdf). Se presenta el material completo, el sentido de este trabajo y el proceso que sigue el itinerario para las diversas edades y etapas. 
  • VOCARE (video, mp4). Para presentar y motivar el inicio del VOCARE: “eres único”. 

 

CARPETAS POR ENTREGAS: 

 

Únicos

fichas de trabajo

oraciones desde Primaria

 

 

 

 

Shh!

fichas de trabajo

materiales para la actividad:

vídeos · anexo tarjetas-marcas

 

 

 

Dale la vuelta

fichas de trabajo

materiales para las actividades:

imagen · cartel concurso · cartel subasta · cartel taller · música y vídeos

concurso creativo- carteles:

desigualdad, exclusión, guerra, hambre, injusticia, poder, venganza

 

Planeta libre

fichas de trabajo

imagen

 

 

 

 

No abrir

fichas de trabajo 

imagen

materiales para la actividad:

sonidos

pegatina, pegatina azul, pomo puerta

 

Sientes

fichas de trabajo

imagen: gusto, oído, olfato, tacto, vista

materiales para la actividad:

sonidos: borracho, gritando ídolo, mujer gritando, mujer risita, pasos, patio de colegio, respiración fuerte, silbando

carteles: banner limón, carteles instagram, carteles sálvame, carteles vans

.

.

.

YO SOY TU BUEN PASTOR

Yo soy tu buen Pastor: ¿qué te puede faltar?  

En verdes praderas te hago recostar, 

allí donde puedes vivir con calma 

aunque sigas teniendo cansancios y agobios 

porque conmigo todo es más llevadero y suave. 

 

Te conduzco hacia fuentes tranquilas donde reparo tus fuerzas. 

Hago brotar en tu corazón esa fuente que soy Yo mismo 

Y que, si tú quieres, no te dejará vivir seco y paralizado. 

 

Yo soy tu buen Pastor: ¿qué te puede faltar?  

Te guío por el sendero justo por honor a mi nombre, 

¿pues si Dios no te cuida en la vida, quién lo hará? 

Aunque camines por cañadas oscuras, 

te encuentres enredado en asuntos poco claros 

o en situaciones dolorosas,  

nada temas, te lo repito, ¡yo voy contigo! 

mi vara y mi cayado te sosiegan. 

 

Yo soy tu buen Pastor: ¿qué te puede faltar?  

Te preparo una mesa frente a tus enemigos,  

Frente a los que murmuran contra ti, 

Y frente a quienes te envidian o te quieren mal. 

Pero sobre frente a tus mayores enemigos:  

tu soberbia, tu tristeza, tu desesperanza… 

 

Y en la mesa contigo, te ungiré la cabeza con perfume, como un rey; 

Para que nunca olvides lo valioso que eres, 

la preciosa vocación a la que eres llamado desde siempre 

y así rebose tu copa de alegría,  

llena siempre de esperanza, de fe y de amor.  

 

Yo soy tu buen Pastor: ¿qué te puede faltar?  

No tengas miedo: mi bondad y lealtad te acompañarán siempre. 

Todos los días, hasta el fin del mundo.  

Habitarás en mi casa para siempre porque Yo habito en ti, si tú quieres. 

Yo soy tu casa, tu pan y tu sal, si tú quieres. 

Tú eres mi casa, mi pan y mi sal, si tú quieres. 

Junto al Padre y al Espíritu, haremos morada en ti 

Seguiré dando por ti mi vida y seguiré invitándote a que tú la des 

sin medida, con toda la pasión que tu corazón sea capaz de amar y desear. 

LA IRA · VIRTUDES CAPITALES II

¿Qué tiene que contarnos nuestra pequeña bestia interior? 

 

La ira es una de las emociones más comunes y una de las consideradas “negativas” por la sensación de malestar que nos produce. Según su intensidad, la reconocemos como enfado, cólera, rabia… pero en todos los casos nos mueve a soltar esa pequeña bestia que llevamos dentro para atacar. Y cuando la contenemos, se nos escapa y ataca no sólo al que o lo que ha desatado nuestra ira, sino al primero que se nos pone por delante. Es curioso que siendo una emoción que nace en nosotros ante la injusticia, la frustración, las limitaciones…nos conduce a nosotros mismos a comportarnos de manera injusta o que resulte frustrante o limitante para los otros. Y es que la ira, llama a la ira. 

Además nos separa del resto ya que al atacar nosotros, los que tenemos cerca, que también están vivos, se defienden o se alejan. 

Así de entrada, no parece que nos sirva para mucho más que para desahogarnos (que tampoco está mal), o para hacernos sentir culpables por haber dicho o hecho algo que no deseábamos o que no pensábamos. A veces incluso generamos sin darnos cuenta situaciones incómodas o violentas que traen serias consecuencias. 

Sin embargo, si miramos cuáles son los motivos que nos llevan a enfadarnos tanto, podremos descubrir en nosotros rasgos que nos permitirán conocernos mejor y hacer que ese sentimiento de ira sea más fácilmente gestionable y que su utilidad vaya más allá de la defensa de lo que consideramos fundamental en un momento dado. 

Prestando atención, podemos ver que lo que desencadena en nosotros la ira tiene que ver con que las cosas no ocurran como esperábamos, con que no recibamos lo que creemos merecer, con que alguien nos toque en nuestros valores fundamentales, con nuestras limitaciones o con nuestras debilidades. Entonces, ¿qué dice mi ira de mí?. Comparto contigo lo que a mí me pasa que me lleva a dar rienda suelta a mi bestia interior y lo que ello me indica: 

 

  • Los demás no actúan como yo espero A mí esto me ocurre, por ejemplo, cuando grito a mis hijos (sí, soy de esas, aunque estoy en ello…). Veo que me enfurezco cuando no hacen lo que les digo, o de la manera que quiero o en el momento que yo elijo, ¡o todo a la vez!. Y si no ocurre así, suelto a la bestia. Y a partir de aquí puedo hacerme diferentes preguntas, ¿realmente es tan importante lo que les estoy pidiendo? ¿realmente es necesario que lo hagan de manera inmediata? ¿tiene que ser de esa manera?. ¿les he hecho saber lo que espero? Muchas veces hacer este ejercicio me ayuda a relativizar la gran mayoría de las cosas a las que doy demasiada importancia de manera cotidiana. Y en caso de que sea necesario que ocurra como yo digo, ¿lo voy a conseguir de esta manera? ¿qué les estoy enseñando con mi ira? A lo mejor a ti te ocurre también con tus hijos o con el jefe, con el profesor, con el entrenador o con quien sea que esperes que se comporte de determinada forma. 

 

  •  Creo que merezco un trato diferente al que recibo: Cuando alguien se dirige a mí de una manera despectiva, o con un tono de voz que considero inadecuado o realiza sobre mí un comentario que me parece inoportuno. Este trato me produce indignación, frustración. Pero, si soy yo la que sabe que soy merecedora de respeto, de cariño, de delicadeza ¿Qué es lo que dispara en mí esos sentimientos? ¿de verdad creo que merezco ser bien tratada? Entonces ¿qué me enfada tanto? ¿no será que espero del otro un trato del que no acabo creerme merecedora y veo confirmadas mis sospechas de que no soy digna de tal trato? Por ejemplo, si estando a mitad de embarazo alguien me decía “¡Madre mía, cómo estás ya con todo lo que te falta!”, o a los meses de dar a luz “¿de cuánto estás ya?” (comentarios bastante frecuentes), no me queda más remedio que admitir que la rabia que desataba a mi pequeña bestia salía a la luz porque estos eran los mismos comentarios y en el mismo tono que yo me hacía a mí misma. Entonces ¿qué trato creo realmente que merezco?  

 

  •  Algún hecho me resulta intolerable, indignante, injusto…: Si observo que se hacen diferencias injustificadas entre personas de manera que uno sale perjudicado, ver que se puede morir simplemente de sed, que se me acuse de algo que no he hecho, que se me responsabilice de algo de lo que no me considero responsable…. Cuando esto ocurre es porque está atentando contra mis valores fundamentales, que mi vara de medir está siendo quebrada… Entonces puedo analizar cuáles son los valores que están fundamentando mi vida, simplemente para tomar conciencia de ellos y cuidarlos; y elegir defenderlos sin atentar contra ellos (¡a veces nos da por defender la paz a palos!). O puedo aprovechar para revisarlos y caer en la cuenta de que tengo algún valor apolillado. A mí me ocurrió con el concepto de verdad; durante una época de mi vida llevaba la verdad como una lanza arrojadiza, que utilizaba muchas veces sin necesidad de que nadie me preguntara o siendo esa verdad innecesaria, inútil. Con el tiempo he redefinido mi valor de verdad y he preferido emplearlo como una herramienta para crecer, para ayudar, para dar luz… en lugar de como un arma. 

 

  • No estoy consiguiendo un objetivo determinado: Esto nos puede ocurrir haciendo cosas tan tontas como intentar abrir un bote de conservas o más relevantes como intentar aprobar un examen, dejar de fumar, emprender un proyecto… Lo bueno de dar rienda suelta a la bestia en estos casos es que nos empuja y nos da un bonus de fuerza para perseverar. Pero además nos da pistas: qué es tan importante en mi objetivo que me produce tanta rabia no conseguirlo?¿qué me estoy diciendo al no conseguirlo? (¿que soy una inútil, que no valgo para nada? ¿o simplemente que tengo que intentarlo de otra manera?¿quizá simplemente necesito pedir ayuda?¿qué me impide pedirla?) 

 Me parece que en general la mayoría de situaciones que desatan nuestra ira se relacionan con estos cuatro casos, y como ves dicen tanto, tanto de nosotros que sería una pena no escuchar lo que nos dice nuestra pequeña bestia cuando la soltamos. Siempre tendrá algo importante que decirnos, y nos dará una oportunidad para elegir qué queremos hacer a partir de ahora. 

Y a ti ¿qué te cuenta de ti tu minibestia? ¿la alimentas más de lo necesario? ¿en qué casos la sueltas?