Eco Diario de la Palabra
 

AMAZING GRACE

“La nobleza me obliga a reconocer la virtud de un hombre excepcional”

 

Título original: Amazing Grace

Año: 2006

Duración: 111 min.

País: Reino Unido

Dirección: Michael Apted

Guion: Steven Knight

Música: David Arnold

Fotografía: Remi Adefarasin

Reparto: Ioan Gruffudd, Albert Finney, Michael Gambon, Romola Garai, Benedict Cumberbatch, Rufus Sewell, Ciaran Hinds, Youssou N’Dour, Toby Jones.

Fecha de estreno: 11 de septiembre 2009.

Etiquetas: Drama biográfico.

Etiquetas pastorales: Política, abolición de la esclavitud, Derechos humanos, lealtad, honradez, fe, sensibilidad humana, amistad, perseverancia, sueños.

 

Sinopsis

Inglaterra, año 1797. Esta película narra, en retrospectiva, parte de la vida del parlamentario británico William Wilberforce (1759-1833). Uno de los políticos más jóvenes de su época, hombre extraordinario, en búsqueda, con un gran carisma político y conciencia social que le llevó a luchar contra la esclavitud. Conocer a un antiguo esclavo (O. Equiano), le hace tomar conciencia y “abrir los ojos” ante lo que está ocurriendo a su alrededor y observa la crueldad de sus compatriotas hacia la población negra. Esto cambia su vida radicalmente y comienza a trabajar en favor de la dignidad humana y a enfrentarse a los hombres más poderosos de su época. En definitiva, es la historia de “un hombre que terminó lo que empezó”.

 

¿Por qué ver “Amazing Grace”?

“Su imperio se constituyó sobre las espaldas de los esclavos”, con esta frase tan dura y real comienza “Amazing Grace”. Cuantos imperios se han construido y se siguen construyendo, a costa del sufrimiento humano. La esclavitud oficialmente está abolida desde hace un par de siglos. Sin embargo, hoy existen nuevas formas de esclavitud, las cuales se apropian de las personas considerándolas como una mercancía y siendo objeto de explotación. Ahí tenemos: el tráfico de seres humanos, el trabajo infantil, la mendicidad, la extracción de órganos por dinero, matrimonios forzados, niños soldados, el acoso sexual; personas que son moneda de cambio y que llevan a otros a vivir del dolor ajeno. No podemos pasar página ante estas situaciones, todavía quedan muchas cadenas que romper.

Me gusta pensar que la política es un instrumento que ayuda a cambiar la sociedad a partir de unos valores éticos y morales. A la vista de lo que vemos y escuchamos en los medios de comunicación, parece que los políticos están más preocupados en sus intereses personales y económicos que trabajar por el pueblo. Y los políticos no van a cambiar por sí solos. Conversión personal y transformación sociopolítica van de la mano. Deseo que quede algún Wilber que ayude a darle la vuelta a esto.

¿Qué nos enseña la película?

  • El valor y la dignidad de cada ser humano están por encima de cualquier interés personal.
  • Un buen político debe tener: sensibilidad, nobleza, lealtad, coherencia, perseverancia, valentía y amar a los pobres.
  • Tener principios y determinación para lograrlos.
  • Mostrar la verdad a la gente para poder cambiar la realidad y no dejarse llevar por la pasividad ante lo que se ve.
  • No caer en la tentación, de que nuestra participación en la solución de determinados problemas no puede lograr mucho. Wilber nos enseña a creer que un cambio verdadero es posible. «Esto no cambiará», le dice derrumbado a su amigo Pitt. «Sólo si nosotros lo cambiamos», le contesta éste.
  • Saber cambiar de opinión cuando la causa lo merece, como hizo Lord Fox.
  • Todo ser humano siempre tiene la oportunidad de cambiar y ser mejor persona.
  • El que permanece en la seguridad de las comodidades nunca se conocerá.
  • Rodearte de personas que trabajen por la misma causa y dejen de lado sus propios intereses, Una minoría motivada y determinada, puede hacer mucho bien en la Historia”.
  • La lucha interior, las dudas de un hombre de fe que intenta reconciliar su pasión por la justicia y la política. El poder transformador entre la coherencia de la fe y la vida. La pasión por Dios y por la justicia pueden ir de la mano.
  • Cómo Dios hace su trabajo lentamente, “Algunas veces Dios hace su trabajo con suaves lloviznas, y no con tormentas”, le dice su amigo John Newton.
  • El desafío a ser optimistas.

 Siempre es bueno conocer a personas excepcionales y William Wilberforce fue una de ellas, por eso te invito a ver la película. «William Wilberforce siguió luchando contra la injusticia el resto de su vida. Transformó los corazones y las opiniones de sus conciudadanos en educación, sanidad y reforma penitenciaria para realizar su segundo gran sueño: hacer un mundo mejor». Con estas palabras acaba la película Amazing Grace.

 

Para la reflexión:

Antes de iniciar la reflexión te invito a que escuches la canción “Amazing Grace”, himno cristiano del poeta John Newton, el cual transmite el mensaje de que el perdón y la redención son posibles a pesar del mal cometido por el ser humano.

  1. Una palabra con la que te quedas al ver la película…
  2. ¿Qué rasgos destacas del personaje Wilberforce? ¿Cuál crees que necesitan más los políticos de hoy?
  3. Dialogar sobre las siguientes frases:
    • “Dios ha puesto delante de mí dos grandes propósitos: suprimir el comercio de esclavos y reformar la sociedad.” (W. W)
    • “Sabemos que estás teniendo problemas en escoger entre hacer el trabajo de Dios o hacer el trabajo de un activista político. Nosotros, humildemente, te sugerimos que puedes hacer ambos…Seguramente los principios del cristianismo llevan a la acción, así como lo hacen a la meditación.”
    • “Cuando la gente habla de grandes hombres piensa en hombres como Napoleón, hombres violentos raramente se piensa en alguien de paz. Pero comparad el recibimiento que tiene al llegar a casa de sus batallas. Napoleón llegaba rodeado de pompa y de poder. Un hombre que ha llegado a la cima de la ambición terrenal pero sus sueños siempre estarán llenos de las opresiones de la guerra. William Wilberforce, sin embargo, regresará junto a su familia, descansará la cabeza sobre la almohada y recordará que el comercio de esclavos ya no existe” (Lord Fox).

 

Trailer:

el testimonio de los políticos. Por Josefer Juan

Políticos, resistentes y con cierta indiferencia

 .

Tal y como están las cosas, a nadie recomendaría entrar en política. Y al mismo tiempo necesitamos a los mejores. Pero, sinceramente, son tantas las críticas, la sospecha y las exigencias que no cabe poner un pie en el escenario actual sin recibir antes comentarios de todo tipo. Siendo sinceros, la propia ciudadanía se está dejando llevar, hasta el extremo casi, por el rechazo más generalizado.

 .

Tal y como están las cosas, la prudencia no entra en el criterio de nadie. Se escucha, torpemente, una y otra vez a quienes proponen respuestas “casi mágicas”, instantáneas, que se indignan cuando todo no es perfecto, ni bueno. Hasta el punto de denostar y menospreciar la democracia, en lugar de acrecentarla. Lamentablemente, la respuesta extremista triunfa en toda Europa, con signos diversos, pero siempre radicalizada, consiguiendo adeptos entre quienes más sufren.

 .

Ante esta situación, ¿por qué no pensar lo que es un auténtico político? Aunque sea una reflexión personal, espero que sirva de invitación para que muchos otros piensen en lo que buscamos y realmente necesitamos. Saco algunas de las cuestiones de los aspectos más citados y de las críticas más duras que hoy se hace de cualquier persona que se dedique a la política.

.

1. Tomar decisiones por el bien común.

.

Las limitaciones son claras: ni puede decidir por su propio bien, ni por el bien de “los suyos”. Es decir, que un buen gobernante tiene que pensar en todos, no sólo en la mayoría. Y, por supuesto, deben ser buenas, es decir, conociendo qué es el bien e impulsándolo en la sociedad de forma general. Pero si los políticos tienen estos límites, los ciudadanos deberían responder igualmente a las mismas claves: valorar con altura de miras lo que se hace, no sólo pensando en si me conviene o si me favorece “a mí”; y conociendo qué es el bien, plantearse lo mejor e intentar alcanzarlo. Sobre esto último, una pequeña aclaración: las grandes decisiones no las deberíamos tomar entre lo bueno y lo malo, porque la respuesta estaría más o menos clara, sino entre lo bueno y lo mejor, donde las cuestiones son más difusas. De nada valen los razonamientos extremos de los adolescentes, que ven todo en blanco y negro.
.

2. Rodearse de un buen equipo

.

Si alguien ha tenido responsabilidad, del tipo que sea, y le ha tocado coordinar equipo (aunque sea en un campamento) que piense cuáles son las dificultades y las extrapole al gobierno de una nación. ¿Es importante rodearse de un buen equipo? ¿Será fácil tener un buen equipo de cientos de personas, dada la envergadura de la cuestión? Esto no lo puede garantizar ni el más honrado, honesto y bien dispuesto de los que se presenten a candidatos. Sin embargo, es absolutamente necesario. Luego la cuestión no está sólo en quién “pone la cara” en primera fila, sino en todos los que trabajan de un modo u otro en la administración y gobierno, y en última instancia de los ciudadanos. Ni siquiera un partido político puede garantizarlo dentro de sus propias “filas” (me gusta muy poco el lenguaje militarizado en política)
.

3. Ser dialogante

.

Por último, incido en una cuestión básica y esencial, fácil de nombrar y mucho menos de ejercitar. Todos, cualquiera de nosotros, puede encontrar los límites del diálogo auténtico, y al mismo tiempo reclamar, que dada la diversidad de las sociedades urbanitas actuales, sea absolutamente imprescindible. El diálogo se da, de verdad, cuando hay personas que están dispuestas a dialogar. Y es algo que, por tanto, no puede reclamarse sólo a los gobiernos sino a todos aquellos que dicen –expresión fea, donde las haya- hacer oposición –prefiero control, acuerdos, y tantas otras…-. Luego la política de diálogo no es reclamable a unos pocos entre el conjunto, sino a todos aquellos que hacen política. Y este sí es un indicador clave para la ciudadanía, que puede ver quiénes están más o menos dispuestos a dialogar con argumentos, y no tanto a escuchar reproches entre unos y otros sobre quién dialoga más o menos.

 .

Durante el siglo XX, quienes hemos estudiado nuestra historia más inmediata o estamos en ello, percibimos que se vació de auténticos intelectuales y que, quienes llegaron con sana intención, muchas veces se marcharon alarmados por la situación o viéndose impotentes al enfrentarse a las masas. En determinados caldos de cultivo sólo crecen las propuestas más exageradas, las promesas más absurdas, y todo termina en manos de intereses excesivamente ajenos al bien común. Sólo hace falta echar una mirada atrás, contando con una buena perspectiva, para percibir cómo en democracia no pocas veces el error y la manipulación afecta a la inmensa mayoría. Prevenirse de ello, con herramientas de pensamiento y juicio y diálogo personal, es hoy absolutamente necesario, aunque el esfuerzo siga llevando a muchos a elegir una y otra vez el error antes que el bien.

.

.

José Fernando Juan

@josefer_juan

Un cambio en la política migratoria

  • VER

.

Mira esta imagen… Contempla a cada persona, cada rostro  ¿Qué te dice? ¿Qué título le pondrías?

.

Frente a la tragedia de miles de personas que huyen de la guerra, del hambre, de la injusticia…

Frente a los sangrantes e inhumanos acontecimientos de los que estamos siendo testigos en Europa…

Frente al saldo de vidas…

Frente a la ineficiencia política inaceptable en términos de dignidad y defensa de los Derechos Humanos, que nuestra sociedad  no puede permitir… ¿Qué estamos haciendo?

 .

.

  • JUZGAR

.

 “Vengan, benditos de mi Padre, a recibir el reino preparado para vosotros desde la creación del mundo. Porque tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, era emigrante y me recibieron… Los justos le responderán: Señor, ¿Cuándo te vimos hambriento y te alimentamos, sediento y te dimos de beber, emigrante y te recibimos, …? Todo aquello que hicisteis a uno solo de mis hermanos más pequeños, me lo habéis hecho a mí”

(Mt 25, 3435.37.45)

 .

“Hoy, queridos hermanos y hermanas, quisiera hacerme intérprete del grito que, con creciente angustia, se levanta en todas las partes de la tierra, en todos los pueblos, en cada corazón, en la única gran familia que es la humanidad: ¡el grito de la paz! Es el grito que dice con fuerza: Queremos un mundo de paz, queremos ser hombres y mujeres de paz, queremos que en nuestra sociedad, desgarrada por divisiones y conflictos, estalle la paz; ¡nunca más la guerra! ¡Nunca más la guerra! La paz es un don demasiado precioso, que tiene que ser promovido y tutelado.

(Francisco, 1 de septiembre 2015)

 .

“Hay tres maneras de actuar ante la vida:  huir, ser espectador o comprometerse”                           

(Dominique Lapierre, “La ciudad de la alegría”)

 .

.

  • ACTUAR

.

1- No cerrar los ojos ni el corazón. No ser indiferente a lo que está ocurriendo. Orar por los que sufren las causas de la guerra, de la injusticia y orar por los gobernantes para que busquen camino de solución.

 .

2- No dejarnos llevar por el discurso del miedo a la invasión del diferente, reconocer al otro no como un invasor sino como un igual con los mismos derechos, como un aporte positivo a nuestra sociedad, cómo un hermano en dificultad para el que hay que buscar un sitio, aunque estemos más estrechos.

 .

3- Tomar conciencia de que detrás de cada decisión de abandonar una casa, un trabajo y una vida hay una causa de expulsión (la guerra, la falta de oportunidades, el cambio climático…) y personas a las que proteger y garantizar sus Derechos Humanos.

.

4- No quedarnos sólo en una respuesta de emergencia a todas esas personas que, efectivamente, necesitan de nuestra protección. Crear vías de protección y acogida efectivas para los refugiados.

.

5- Exigir a nuestro gobierno políticas coherentes que aborden la complejidad de las causas que motivan la movilidad humana. Repensar  las políticas para el desarrollo y las políticas de integración.

.

.

bienvenidos

.
.
Beatriz Mª Pereiro, rmi