Eco Diario de la Palabra
 

Los pueblos originarios tienen voz

Sí, has oído bien. Además de tener voz, tienen voto… Y talentos. Porque también existen voces como la de Sara Curruchich. Cantante guatemalteca, compositora y activista por los derechos de los pueblos indígenas.

Mujer joven y de familia campesina, ha tenido que luchar contra la discriminación que sufre en su país, Guatemala,  como mujer, mujer indígena y mujer indígena campesina.  Pero su potente voz y su personalidad para reivindicar su cultura luciendo con orgullo su vestimenta maya y cantando canciones en las que combina el castellano con su idioma maya natal (el kaqchiquel), han hecho de Sara una mujer de referencia en su país.

Aquí podéis escuchar alguno de sus temas con los que se popularizó, Resistir, Ch’uti’ xtän (Niña), o el último de sus temas Entre la gente.

El mundo necesita más mujeres que sean voz de quienes no tienen voz

NO VIOLENCIA EN TIEMPOS DIFÍCILES

COMUNICACIÓN NO VIOLENTA PARA TIEMPOS DIFÍCILES 

 

Dado que el día 30 de enero celebramos el Día Escolar de la Paz me gustaría reflexionar sobre la mejor manera de afrontar un conflicto. Para ello me voy a servir de la experiencia de un psicólogo llamado Marshall Rosenberg, experto en comunicación no violenta. 

Él mismo relata que en una ocasión acudió a un campo de refugiados palestinos para trabajar con ellos sobre la resolución de conflictos. Llegó allí y cuando iba a comenzar su exposición ante 170 personas, nada más escuchar que Rosenberg era americano, un señor se levantó y comenzó a gritarle: “¡Asesino! ¡Asesino de niños!” 

Ante estas acusaciones, ¿cómo reaccionó Rosenberg? Él mismo dice que no escuchó lo que este personaje pensaba de él, sino que conectó con lo que ese palestino estaba sintiendo y trató de descubrir qué necesidad se ocultaba tras esos insultos. Así que se puso en su lugar y recordó que, al entrar en el campo de refugiados, había visto latas de gas lacrimógeno por todo el entorno que habían sido disparadas la noche anterior contra los habitantes del campo de refugiados. Y en las granadas se leía claramente: “Made in USA”. Esto explicaba por qué, al oír que era americano, saltara de esa manera, dado que Estados Unidos proporciona armas al gobierno israelí. 

Acto seguido Rosenberg le contestó: entiendo que usted está furioso, ¿verdad? y luego trató de escuchar sus necesidades: “me imagino que usted esperaba otro tipo de apoyo distinto del que da mi país”. Ante esta reacción de Rosenberg, el palestino se quedó perplejo y le contestó: “¡pues claro, no tenemos letrinas, no tenemos vivienda! ¿Por qué en vez de eso mandáis armas que nos hacen daño?” Y Rosenberg responde: “Bueno, ya veo claro por qué estás enfadado, no tenéis lo más elemental para vivir y lo que recibís son armas, entiendo que tenéis necesidad de otro tipo de apoyo”. Y él le responde: “¿Sabes lo que es vivir en estas condiciones durante todos estos años?”. A lo que responde: “Ya  me doy cuenta de lo desesperante que es incluso para mí que llevó un día, así que, sí, me imagino lo duro que debe ser…”. 

Pero la cosa no acaba aquí. El propio Rosenberg reconoció sus sentimientos y necesidades y les dijo a todos: “Verás, ahora mismo, me siento muy frustrado porque he venido de muy lejos con la intención de ayudar y me preocupa que, como me has etiquetado de americano ya no vas a escuchar”. Y el palestino le respondió: “¿Y qué quiere usted decirnos?”. Y Rosenberg continuó su charla. 

Al final, el hombre que montó el escándalo, lo invitó a su tienda a cenar y, gracias a la visita de Rosenberg, se creó una escuela de comunicación no violenta en ese campo de refugiados. 

¿El truco? No escuchó lo que pensaba de él y no respondió a la defensiva diciendo “oiga, que yo no mato a nadie”. Por el contrario, intentó captar lo que estaba sucediendo dentro de él y le mostró que realmente le importaban sus sentimientos y necesidades. 

Detrás de todo conflicto hay personas que se sienten contrariadas, furiosas e incluso llenas de odio hacia el que consideran su enemigo. Y resulta claro que el conflicto se agravará y acabará con violencia mientras las partes implicadas no se sienten a entablar una comunicación no violenta y no se pongan en los zapatos de los que piensan distinto. Aprender a empatizar con los sentimientos y necesidades del otro que se enfrenta a mí es una inteligente manera de celebrar el Día escolar de la Paz y la no Violencia.