Eco Diario de la Palabra
 

MANTÉN LOS OJOS EN MÍ Y NO ME PERDERÉ

Dolor. Tristeza. Soledad. Ira.

Las circunstancias dolorosas nos rompen y, por más que buscamos, no encontramos el camino. Y es entonces, cuando sentimos que necesitamos desesperadamente una mirada que nos conforte, que nos guíe, que nos devuelva a la vida. Su mirada.

 

“Vuélvete a mí, tenme piedad, que estoy solo y desdichado.

Alivia los ahogos de mi corazón,

hazme salir de mis angustias.

Ve mi aflicción y mi penar,

quita todos mis pecados”

Salmo 25, 16-18

 

https://www.youtube.com/watch?v=nzqRDvunHuc

Vídeo: Keep Your Eyes On Me (Mantén tus ojos en mí) con subtítulos en español.

APRENDER A DORMIR… Y A SOÑAR. COMO SAN JOSÉ.

Hay cosas que me quitan el sueño. He decidido soñarlas.

Seguramente no voy a ser capaz de hacerlo muchas veces, pero voy a intentarlo. Conozco a grandes soñadores que lejos de aislarse o deshacerse de los problemas, simplemente saben ponerlos en el lugar y el tiempo adecuado. Esas personas que pasan desapercibidas, que resuelven situaciones sin grandes aspavientos ni medidas de reconocimiento. Simplemente acogen la parte que ellos pueden poner en la vida ¡y la mejoran! Porque la cuidan, porque la sueñan. Y me recuerdan mucho a San José.

En el viaje que el Papa Francisco hizo a Manila el 16 de enero de 2015 habló, como otras veces, de su devoción por San José. La imagen de San José durmiendo que guarda en su habitación:

“Tengo en mi escritorio una imagen de san José durmiendo. Y durmiendo cuida a la Iglesia. Sí, puede hacerlo. Nosotros no. Y cuando tengo un problema, una dificultad, yo escribo un papelito y lo pongo debajo de san José para que lo sueñe. Esto significa para que rece por ese problema… A cada uno de ustedes, y de nosotros, porque yo también soy hijo de una familia, nos entregan un plan de Dios para llevarlo adelante … Pedirle a san José, que es amigo del ángel, que nos mande la inspiración de saber cuándo podemos decir sí, y cuando debemos decir no”.

 

Yo también tengo especial cariño a este santo, a este hombre bueno y lúcido, valiente, sencillo, soñador. Hoy le pido que me enseñe a soñar y, ¿por qué no?, ¡también a dormir!

ORAR EN CUARESMA #cuaresma #vivirdepie

La cuaresma comienza tradicionalmente con dos cosas de un matiz distinto: el carnaval y la invitación a adentrarnos en el desierto como Jesús, llevados por el Espíritu (Lc 4,1).

La oración en cuaresma podrá ser uno de los sustentos en esta nueva travesía por el desierto hacia la libertad, la Pascua. Un proceso purificador, como vivió el Pueblo de Israel, del que surge el más puro yo verdadero, sin agarraderos ni excusas.

Y es también una invitación a tocar mi realidad más profunda sin las máscaras del carnaval: mi debilidad y mi sed. Es la experiencia de mi existencia desnuda, pura y dura. Que busca un encuentro que me haga renacer, saque lo mejor de mí, me ponga de pie, me “estire…

Pero para este encuentro no tengo que ir “fuera” sino “dentro”, cada vez más adentro donde se puede escuchar una palabra de confianza que no tiene en mí su fuente, pero se pronuncia sobre mí: “eres mi hija amada… te basta mi gracia, mi poder se manifiesta en la debilidad” (2Cor 12,9). ¡Ahí puede haber vida!

Ir adentro no es encorvarme, porque ahí dentro brota inagotable el agua del Espíritu que sí sacia la sed (Jn 7, 38-39), que recompone y pone de pie porque es el mismo Amor de Dios (Rom 5,5) derramado en el corazón.

Sin esa experiencia de ahondar dentro, sin esa experiencia de lucha a muerte contra mis demonios, contra todo lo que me hunde y me mata… no habrá Pascua, no habrá Vida. Oremos desde lo que somos. Bebamos del agua de la Palabra de Vida. Comamos el Pan y bebamos el Vino. Ofrezcamos y recibamos un hombro amigo. Escuchemos el silencio. Practiquemos la misericordia. “Fijos los ojos en Jesús, nuestra Pascua”

 

Que nada te turbe

Nada te turbe, nada te espante todo se pasa.

Dios no se muda, la paciencia todo lo alcanza,

quien a Dios tiene nada le falta sólo Dios basta.”

Santa Teresa de Jesús.

Nada te turbe.

¿Qué me puede hacer tambalear?

¿Qué o quién puede descolocar mi vida?

Nada te espante.

¿Qué me da miedo, me inquieta, me quita la paz interior?

¿Qué temo o a quién temo?

Dios no se muda.

Dios no cambia. No abandona. Permanece. ¿Está presente en mi vida?

¿Me he alejado de Dios? Mis metas ¿ya no son sus metas?

La paciencia todo lo alcanza.

La virtud que ayuda a afrontar la adversidad. La calma, el sosiego, la serenidad, el autocontrol, el equilibrio interior.

¿Afronto lo que me ocurre con serenidad o voy acelerado/a?

¿Me detengo que lo que importa o voy pasando página?

Quien a Dios tiene, nada le falta.

¿Qué llena mi vida? ¿Quién llena mi vida?

¿Me empeño en consumir, en llenar mi tiempo, en tener la agenda completa?

¿Siento un profundo vacío interior?

¿Qué es lo que da sentido a mi vida? ¿Quién?

La fe en Dios, la oración, da fuerza para avanzar.

¿Cultivo mi interior? ¿Fortalezco mi fe?

Nada más quiero, nada más Cristo

Mª Antonia París

https://www.youtube.com/watch?time_continue=3&v=mKRLw2zkc8s

Es Buena Noche

La Vida siempre se abre paso.
Como esta noche
Buena Noche.

La  Vida siempre se abre paso
La Vida de verdad, la Vida buena,
la que trae esperanza y te da ganas de amar más.

La Vida siempre se abre paso.
Como esta noche.
La Vida que es luz y calor,
que te quita todos los fríos de soledades y heridas mal curadas.

La Vida siempre se abre paso.
Como esta Noche.
Buena Noche
Déjate nacer,
déjate amar,
déjate esperar.
Busca su Estrella.
“Mira, vengo pronto” (Ap 22,7).

Es Buena Noche.
Es Nochebuena

 

Acaríciame

Vengo a Ti para que me acaricies
antes de comenzar el día.
Que tus ojos se posen
un momento sobre mis ojos.
Que acuda a mi trabajo sabiendo
que me acompañas, Amigo mío.
¡Pon tu música en mí
mientras atravieso el desierto del ruido!
Que el destello de tu Amor
bese las cumbres de mis pensamientos
y se detenga en el valle de la vida,
donde madura la cosecha.

YO SOY TU BUEN PASTOR

Yo soy tu buen Pastor: ¿qué te puede faltar?  

En verdes praderas te hago recostar, 

allí donde puedes vivir con calma 

aunque sigas teniendo cansancios y agobios 

porque conmigo todo es más llevadero y suave. 

 

Te conduzco hacia fuentes tranquilas donde reparo tus fuerzas. 

Hago brotar en tu corazón esa fuente que soy Yo mismo 

Y que, si tú quieres, no te dejará vivir seco y paralizado. 

 

Yo soy tu buen Pastor: ¿qué te puede faltar?  

Te guío por el sendero justo por honor a mi nombre, 

¿pues si Dios no te cuida en la vida, quién lo hará? 

Aunque camines por cañadas oscuras, 

te encuentres enredado en asuntos poco claros 

o en situaciones dolorosas,  

nada temas, te lo repito, ¡yo voy contigo! 

mi vara y mi cayado te sosiegan. 

 

Yo soy tu buen Pastor: ¿qué te puede faltar?  

Te preparo una mesa frente a tus enemigos,  

Frente a los que murmuran contra ti, 

Y frente a quienes te envidian o te quieren mal. 

Pero sobre frente a tus mayores enemigos:  

tu soberbia, tu tristeza, tu desesperanza… 

 

Y en la mesa contigo, te ungiré la cabeza con perfume, como un rey; 

Para que nunca olvides lo valioso que eres, 

la preciosa vocación a la que eres llamado desde siempre 

y así rebose tu copa de alegría,  

llena siempre de esperanza, de fe y de amor.  

 

Yo soy tu buen Pastor: ¿qué te puede faltar?  

No tengas miedo: mi bondad y lealtad te acompañarán siempre. 

Todos los días, hasta el fin del mundo.  

Habitarás en mi casa para siempre porque Yo habito en ti, si tú quieres. 

Yo soy tu casa, tu pan y tu sal, si tú quieres. 

Tú eres mi casa, mi pan y mi sal, si tú quieres. 

Junto al Padre y al Espíritu, haremos morada en ti 

Seguiré dando por ti mi vida y seguiré invitándote a que tú la des 

sin medida, con toda la pasión que tu corazón sea capaz de amar y desear. 

ME VOY A PONER MORADO · Miércoles de Ceniza 14 febrero

Pues sí: me voy a poner morado… bueno, morada… bueno, las dos cosas. Me voy a poner hasta arriba porque voy a entrar a saco, porque se me van a quedar cortos los refranes para expresar todo lo que quiero esta Cuaresma.

  • Me voy a poner morado… de Cuaresma. No es un mal color. ¡De la cabeza a los pies! Y sobre todo el corazón, por aquello de no rasgar las vestiduras sino los corazones (Joel 2,12-18)
  • Me voy a poner hasta arriba… porque no quiero dejar nada fuera, no quiero que sea un tiempo superficial, una conversión de escaparate, de rutina. De esas cuaresmas en las que al final no cambia nada de nada porque en el fondo no nos sale del alma gritar que hemos pecado y necesitamos un poquito de misericordia (Salmo 50)
  • Y voy a entrar a saco… porque no quiero echar en saco roto tanta gracia, tantas oportunidades, tanto bien recibido (2 Corintios 5,20–6,2)

Si te apetece el plan, estás invitado. Nos vamos a poner morados… morados de Cuaresma. Y este año vamos a pedir al refranero popular que nos ayude. Cada domingo de Cuaresma un refrán nos hará pensar, rezar, revolvernos, preguntarnos y … ojalá… ¡también gozar! Porque esto de convertirse, cuando va bien, es una fiesta y tiene más de danza que de luto.

Si hoy vas a dejar que marquen tu frente con ceniza, recuerda esto: nos vamos a poner morados. Nos encanta. Y, además, lo necesitamos:

  • Morado justicia, de esa verdadera que se pone en práctica y no necesita anunciarse a los cuatro vientos.
  • Morado oración, bien regado todo el día y todos los días, que cuando esto falta, nada de lo que comes te alimenta.
  • Morado ayuno, ese que se disfruta sólo si nace de la libertad y la mesura. Que un poquito de abnegación y de no estar mi “yo” de primer plato y de postre, siempre ayuda. Pruébalo y verás.

¿Te animas, entonces? Yo que tú lo probaría. Nos vamos a poner morados.

LA HIJA DE LA CRIADA

Me gustan las historias de vida y superación. Me gustan las historias donde el amor sana el dolor y las dificultades, y la sudafricana Barbara Mutch nos trae una de esas novelas que dejan un buen sabor y nos adentra en el pasado del Apartheid, una realidad social que muchos de nuestros jóvenes ignoran y ni siquiera imaginan. Vivimos en nuestra burbuja de bienestar occidental que la mayoría de las veces nos insensibiliza ante las graves necesidades que suceden en nuestro mundo. 

La hija de la criada es una historia de amor, sin lugar a dudas, entre la señora Cathleen y su criada Ada, una mujer inteligente, sensible y luchadora, pero con un defecto grave a comienzos del siglo XX en Sudáfrica: ser negra. Y ser negra no era poco, era ser una semi esclava, una segregada de la cultura y la civilización, con la certeza de que su vida sería dura e injusta. Sin embargo, la relación maternal con su ama le salvará su vida, aunque nunca podrá evitarle el sufrimiento. 

Ada, a quien Cathleen le enseña a tocar el piano, luchará con todos sus medios para que su música suavice aquel mundo racista. La autora aprovecha la novela para contarnos los comienzos de esa lucha legítima y justa que años después enarbolará Nelson Mandela, aunque la protagonista lo haga de una forma abnegada y silenciosa, pero siempre buscando un futuro mejor. 

Y al terminar la historia, al mirar hacia atrás en la vida, queda esa sensación de que hay hilos invisibles que nos unen a quienes queremos y que el amor acaba salvándonos de todo lo injusto y abriendo puertas a la esperanza. 

 

Vivir la vida. Oración

Vivir la vida 

 .

Yo, naturalmente, no sé bien qué es la vida, pero me he determinado a vivirla.

De esa vida que se me ha dado, no quiero perderme nada:

no sólo no me opongo a que se me prive de las grandes experiencias,

sino también y sobre todo de las más pequeñas.

Quiero aprender cuanto pueda, quiero probar el sabor de lo que se me ofrezca.

No estoy dispuesto a cortarme las alas ni a que nadie me las corte.

Tengo más de cuarenta años y sigo pensando en volar

por cuantos cielos se me presenten,

surcar cuantos mares tenga ocasión de conocer

 y procrear en todos los nidos que quieran acogerme.

Deseo tener hijos, plantar árboles, escribir libros.

Deseo escalar las montañas y bucear en los océanos.

Oler las flores, amar a las mujeres, jugar con los niños, acariciar a los animales.

Estoy dispuesto a que la lluvia me moje y a que la brisa me acaricie,

a tener frío en invierno y calor en verano.

He aprendido que es bueno dar la mano a los ancianos,

mirar a los ojos de los moribundos, escuchar música y leer historias.

Apuesto por conversar con mis semejantes,

por recitar oraciones, por celebrar rituales.

Me levantaré por la mañana y me acostaré por la noche,

me pondré bajo los rayos del sol, admiraré las estrellas,

miraré la luna y me dejaré mirar por ella.

Quiero construir casas y partir hacia tierras extranjeras,

hablar lenguas, atravesar desiertos, recorrer senderos,

oler las flores y morder la fruta.

Hacer amigos.

Enterrar a los muertos.

Acunar a los recién nacidos.

Quisiera conocer a cuantos maestros puedan enseñarme

y ser maestro yo mismo.

Trabajar en escuelas y hospitales en universidades, en talleres…

Y perderme en los bosques, y correr por las playas,

y mirar el horizonte desde los acantilados.

 .

En la meditación escucho que no debo privarme de nada, puesto que todo es bueno. La vida es un viaje espléndido, y para vivirla solo hay una cosa que debe evitarse: el miedo (…)

Se puede vivir sin pelear contra la vida.

¿Por qué ir en contra de la vida si se puede ir a su favor?

¿Por qué plantear la vida como un acto de combate en lugar de como un acto de amor?