Eco Diario de la Palabra
 

Belleza oculta

Belleza oculta

“La forma en la que ves el mundo, abres tu corazón y te relacionas con la gente después de sufrir una tragedia puede ser preciosa»

(Allan Loeb)

¿Cuál es tu por qué? ¿Por qué te has levantado esta mañana? ¿Por qué has ido a trabajar? Estas preguntas se las hace Howard, un exitoso ejecutivo de publicidad, cuya filosofía de la vida se basa en tres conceptos abstractos: “Amor, tiempo y muerte”. Estos nos conectan a todos los seres humanos del planeta. Deseamos encontrar el amor, deseamos tener más tiempo y tememos a la muerte».

Pero algo cambia, cuando pierde a su hija de seis años, a causa de una enfermedad. Su vida se rompe por completo. Vive un duelo que lo paraliza y aleja de todo -su familia, sus amigos, su trabajo, la ilusión por vivir-, cayendo en una honda depresión. Es aquí cuando surgen otras preguntas más profundas: ¿Por qué sufren los seres humanos? ¿Por qué mueren las personas a las que amamos? ¿Por qué ayudamos a los demás? Preguntas, a veces, sin respuesta o con una respuesta que no nos agrada.

A sus amigos les duele verle así y organizan un plan poco convencional para hacerle reaccionar, afrontar su sufrimiento y “salvarse” el mismo y su empresa.

La película, cinematográficamente, generó mucha expectación, los actores están fantásticos en su papel, sin embargo, las críticas fueron muy duras, calificándola de dulcificada, falta de naturalidad y de profundidad. La película nos muestra una alegoría de la vida, donde se resaltan los principales temores a los que nos enfrentamos y que nos acercan a una realidad muy común en nuestros días: la depresión.

La película nos enseña que…

  • La muerte forma parte de nuestra vida, no importa quién seas, cuánto tengas, al final, todos vamos a morir.
  • El ser humano reacciona de forma diferente ante la pérdida de un ser querido y la sobrelleva de manera desigual, pero para todos es un viaje emocional y espiritual profundamente personal.
  • Con la pérdida caemos en la cuenta de que no tenemos la vida solucionada y bajo control, se esfuman todas nuestras tonterías y descubres lo importante.
  • Ayudar a otra persona, nos ayuda a superar nuestras propias pérdidas. “Lo que recibes es lo que das” (Beatles).
  • Si queremos curarnos, debemos enfrentar nuestras verdades y heridas con valentía, fortaleza y paciencia. No podemos racionalizar todo y, en muchas ocasiones, la solución a nuestros problemas no es la que creemos o necesitamos, debemos buscar otras opciones. El ser humano tiene una capacidad infinita de curación.
  • “No importa lo difíciles que sean tus circunstancias, siempre está pasando algo especial enfrente de ti. Solo tienes que buscarlo para poder verlo”. Necesitamos descubrir “las bellezas ocultas” que se nos presentan cada día, que son únicas y nunca más volverán y son la razón por las que seguimos adelante.
  • En los momentos de dolor y sufrimiento renunciar al amor no es una opción. En el amor no todo es bonito; también forma parte de él ese dolor inconcebible que sientes cuando te arrancan algo. Todas nuestras experiencias vitales positivas o negativas tienen que ver con el amor. El amor es esa fuerza que está presente en todo lo que nos rodea, incluso en el dolor; esta es la belleza colateral que se nos invita a buscar.

Reflexión…

  1. Una primera impresión de la película. Una palabra.
  2. ¿Recuerda alguna experiencia vital especialmente significativa? ¿Cómo te ha marcado?
  3. Comenta el discurso motivacional de Howard: “Hay tres cosas que conectan a todos los seres humanos: amor, tiempo y muerte; “anhelamos amor, deseamos tener más tiempo y tememos a la muerte”.
  4. En nuestra realidad social ¿Qué bellezas colaterales encuentras?

¿Sentados o levantados?

Me he acordado de una costumbre que teníamos en el colegio y que ahora puede resultar curiosa: cuando llegaba un adulto a la clase nos poníamos todos en pie. Seguramente esa expresión de respeto se ha quedado obsoleta, pero me recuerda que nuestra postura ante los demás no es irrelevante. Y, claro, no me refiero tanto a la posición corporal como a la que adquirimos con nuestra existencia. Nuestro lenguaje cotidiano delata esta importancia, porque hablamos de estar “por los suelos” o de “venirnos arriba” según sea nuestro estado de ánimo. Por eso, no sobra preguntarnos si es más frecuente encontrarnos rendidos o alzados y mirando a los ojos a la vida.

También el Evangelio recurre a esta vinculación entre la postura de sus personajes y lo que viven dentro de su corazón. El hijo menor, que le había deseado la muerte a su padre y que malgasta sus bienes hasta terminar deseando comer el alimento de un animal impuro como el cerdo, inicia su regreso a la casa paterna diciéndose en el interior: “me levantaré e iré a mi padre…” (Lc 15,18). La postración a la que la enfermedad empujaba a la suegra de Pedro también terminó cuando el mismo Jesús se inclinó sobre ella y esta “se levantó inmediatamente” (Lc 4,39).

La Cuaresma que hoy comenzamos con el miércoles de ceniza es un tiempo propicio para mirar nuestro corazón y prestar atención a cuál es nuestra posición ante la vida y ante el Señor. No será difícil descubrir que, de un modo u otro, alguna parte de nosotros está “postrada” y deseando ponerse de pie ante las palabras y la mirada de Jesús. Él nos sueña levantados por su amor, capacitados para enfrentarnos a lo cotidiano desde su mirada y capaces de erguirnos con la propia existencia entre las manos.

INSTRUCCIONES A MIS HIJOS DE Magdalena Sánchez Blesa

«Jamás ningún miedo, y si acaso os diera; jamás os lo noten, que no se den cuenta»  

«Jamás un me rindo, si no tenéis fuerza; aunque fuese a gatas, llegad a la meta» .. 

«Que nadie os acuse, miradme a la cara; que nadie os acuse de dejar a medias un sueño imposible, si es que los hubiera. Yo no los conozco, y mira que llevo yo sueños a cuestas«. 

INSTRUCCIONES A MIS HIJOS, poema de Magdalena Sánchez Blesa recitado por ella misma. 

 

R-CONSTRUYE-T

“La cerámica y la vida pueden romperse en mil pedazos, pero no por ello tenemos que dejar de vivir la vida intensamente, de trabajarla intensamente y de depositar en ella todas nuestras esperanzas e ilusiones”

“Reconstruir tu vida es un proceso complejo que pasa por diferentes fases. Justo cuando has recibido el golpe que te ha sacudido y te ha roto en mil pedazos es difícil poder ver las cosas claras. Lo primero que ocurre ante una herida emocional es una especie de embotamiento afectivo que te nubla la razón y los sentidos. Incapaz de pensar con claridad, el dolor cubre toda tu vida y tu ser, y se expande hacia tu pasado y tu futuro. Tu atención se torna parcial y sesgada. Miras hacia delante, hacia el futuro, y no ves nada más que soledad, miedo, caos y tristeza. Echas la vista atrás y no entiendes nada. Y entre tanta desesperación te olvidas de mirar a tu lado para ver si hay alguien en quien confiar, alguien en quien apoyarte. Siempre hay alguien, pero no siempre lo puedes ver.”

Tomás Navarro en El arte de curar heridas emocionales Editorial Planeta, 2017