Eco Diario de la Palabra
 

¿Sentados o levantados?

Me he acordado de una costumbre que teníamos en el colegio y que ahora puede resultar curiosa: cuando llegaba un adulto a la clase nos poníamos todos en pie. Seguramente esa expresión de respeto se ha quedado obsoleta, pero me recuerda que nuestra postura ante los demás no es irrelevante. Y, claro, no me refiero tanto a la posición corporal como a la que adquirimos con nuestra existencia. Nuestro lenguaje cotidiano delata esta importancia, porque hablamos de estar “por los suelos” o de “venirnos arriba” según sea nuestro estado de ánimo. Por eso, no sobra preguntarnos si es más frecuente encontrarnos rendidos o alzados y mirando a los ojos a la vida.

También el Evangelio recurre a esta vinculación entre la postura de sus personajes y lo que viven dentro de su corazón. El hijo menor, que le había deseado la muerte a su padre y que malgasta sus bienes hasta terminar deseando comer el alimento de un animal impuro como el cerdo, inicia su regreso a la casa paterna diciéndose en el interior: “me levantaré e iré a mi padre…” (Lc 15,18). La postración a la que la enfermedad empujaba a la suegra de Pedro también terminó cuando el mismo Jesús se inclinó sobre ella y esta “se levantó inmediatamente” (Lc 4,39).

La Cuaresma que hoy comenzamos con el miércoles de ceniza es un tiempo propicio para mirar nuestro corazón y prestar atención a cuál es nuestra posición ante la vida y ante el Señor. No será difícil descubrir que, de un modo u otro, alguna parte de nosotros está “postrada” y deseando ponerse de pie ante las palabras y la mirada de Jesús. Él nos sueña levantados por su amor, capacitados para enfrentarnos a lo cotidiano desde su mirada y capaces de erguirnos con la propia existencia entre las manos.

INSTRUCCIONES A MIS HIJOS DE Magdalena Sánchez Blesa

Jamás ningún miedo, y si acaso os diera; jamás os lo noten, que no se den cuenta”  

Jamás un me rindo, si no tenéis fuerza; aunque fuese a gatas, llegad a la meta” .. 

Que nadie os acuse, miradme a la cara; que nadie os acuse de dejar a medias un sueño imposible, si es que los hubiera. Yo no los conozco, y mira que llevo yo sueños a cuestas“. 

INSTRUCCIONES A MIS HIJOS, poema de Magdalena Sánchez Blesa recitado por ella misma. 

 

R-CONSTRUYE-T

“La cerámica y la vida pueden romperse en mil pedazos, pero no por ello tenemos que dejar de vivir la vida intensamente, de trabajarla intensamente y de depositar en ella todas nuestras esperanzas e ilusiones”

“Reconstruir tu vida es un proceso complejo que pasa por diferentes fases. Justo cuando has recibido el golpe que te ha sacudido y te ha roto en mil pedazos es difícil poder ver las cosas claras. Lo primero que ocurre ante una herida emocional es una especie de embotamiento afectivo que te nubla la razón y los sentidos. Incapaz de pensar con claridad, el dolor cubre toda tu vida y tu ser, y se expande hacia tu pasado y tu futuro. Tu atención se torna parcial y sesgada. Miras hacia delante, hacia el futuro, y no ves nada más que soledad, miedo, caos y tristeza. Echas la vista atrás y no entiendes nada. Y entre tanta desesperación te olvidas de mirar a tu lado para ver si hay alguien en quien confiar, alguien en quien apoyarte. Siempre hay alguien, pero no siempre lo puedes ver.”

Tomás Navarro en El arte de curar heridas emocionales Editorial Planeta, 2017