Eco Diario de la Palabra
 

THE STAR (“SE ARMÓ EL BELÉN”) “Sólo espero que encuentres lo que estás buscando”

Diciembre, llega la Navidad, tiempo de buenos deseos, felicitaciones, alegría, añoranza, encuentros familiares, luces, turrones, colores, carta a los Magos, regalos… Pero, ¿Eso es todo? Y ¿el nacimiento de Jesús?

“Se armó el Belén” está dirigida a los más pequeños y cuenta, de una manera muy original, lo que ocurrió desde la Anunciación a María hasta el nacimiento de Jesús.

Es una película creativa, entrañable y muy simbólica respecto a lo que nos cuentan los Evangelios. El burro que llevó a María y a José a Belén junto con el buey, la mula, la oveja y los camellos son los protagonistas.

Bo es un burrito pequeño, que desea salir de su pequeño mundo (arrastrar el molino del pueblo) y que sueña con “ser alguien” y “hacer algo grande” en la vida. Un día consigue escapar y llega a la casa de María y José, donde lo tratan con cariño y respeto. Con ellos vivirá la aventura de sus sueños.

La película nos enseña que…

  • Todos tenemos una misión en la vida y debemos descubrirla.
  • “Sólo porque Dios tenga un plan no significa que vaya a ser fácil”.
  • Todos necesitamos seguir “una estrella” que nos guíe para encontrar nuestro camino.
  • En la vida tenemos que saber reinventarnos y ofrecer cosas nuevas y diferentes.
  • En nuestra existencia ocurren pequeños milagros y tenemos que aprender a verlos.
  • No debemos poner “yugos” a los demás y tratarlos con cariño, amabilidad.
  • Estamos llamados a crecer y a sacar lo mejor de nosotros mismos.
  • Debemos ser optimistas y confiados.
  • Ante un hecho puede haber distintos puntos de vista.
  • La amistad y el sacrificio por los demás siguen siendo un valor que debemos cuidar.
  • Donde existe el bien y los buenos deseos debemos estar alerta porque puede aparecer alguien que nos desea el mal. Ser audaces y luchar contra él.

Es una película entrañable que transmite: ternura, alegría, felicidad. Nos presenta la primera navidad sin Santa Claus ni Papa Noel, con un mensaje cristiano y que nos “da un toque” para recuperar el valor de la Navidad. Es una buena película para trabajar con niños.

Reflexión…

    1. Una palabra con la que definirías la película…
    2. ¿Qué es para ti la Navidad?
    3. Leer el texto del Evangelio (Lucas 2, 1-20 y  Mt 2, 1-12) que nos narra el nacimiento de Jesús y comparte qué semejanzas y diferencias encuentras con lo que nos presenta la película.
    4. Comenta estas frases:

 

  • “Sólo espero que encuentres lo que estás buscando” (Bo).
  • “Dios quiere que tú y yo lo cuidemos” (María).
  • “Ese nuevo Rey es un problema. Deshaceros del problema” (Herodes).
  • “Que Dios tenga un plan no significa que vaya a ser fácil” (María).

 

 

Cambia el mundo

El lema del Octubre Misionero de este año es “Cambia el mundo”. Como dice el director de OMP España: La apuesta es audaz y atrevida. Produce una cierta sonrisa de incredulidad”. El mundo está demasiado podrido, demasiada injusticia…
Últimamente se han puesto de moda las pelis y las series de superhéroes. Siempre destacan por algún superpoder. En mi casa hay una persona con superpoderes: es mi mujer. Y no hablo del superpoder de ver una pelusa de polvo donde ningún otro miembro de la familia puede llegar a verlo (que lo tiene). No: se trata de otro superpoder bien distinto.
Hasta en las mejores familias hay momentos de oscuridad. Momentos en los que se va la luz. Son momentos de dolor y confusión. Los hay de pequeñas tinieblas y de grandes oscuridades. Pues en mi familia tenemos un talismán. La “mama” (no la mamá), la “mama”, como la llaman de broma mis hijas.
El superpoder de mi mujer consiste en iluminar hasta la situación más enrevesada, complicada o dolorosa. Cuando ya todos en la familia -yo incluso- hemos tirado la toalla, llega ella dando luz, y paz…
Cambia el mundo. Puede parecer atrevido y audaz. Puede que produzca incluso una sonrisa de incredulidad. Pero yo sé que es posible. Ahí fuera hay mucha gente con “superpoderes” como los de “la mama”. Superpoderes domésticos, íntimos, que nadie conoce, puede ser. Pero con ellas el mundo cambia. Vaya que si cambia…

Intentar arreglar el mundo

¿Cómo vamos a intentar arreglar el mundo, si no sabemos qué hacer con nuestras vidas? ¿Cómo queremos arreglar una sociedad, si no tengo mi futuro asegurado?
Estas son las preguntas que se haría un joven si alguien, como hace el lema del DOMUND, le sugiriera la frasecita de cambiar el mundo.
Primero tenemos que cambiar nuestra vida, nuestras fachadas exteriores ponerlas en armonía con nuestro interior, que no sean escaparates de decoración, sino expresión verdadera de nuestra belleza y riqueza interior.
Pero nosotros, los cristianos, jugamos en otra división, tenemos una brújula, un timón, un guía, un camino, el que ya puso los andamios de este proyecto de Vida y nos da día a día aliento para realizarlo. Un proyecto grande, pero que empieza con las cosas pequeñas, que pasan desapercibidas, lo cotidiano, lo ordinario…
Para realizar el proyecto del Reino hay muchas trabas: la edad, la poca experiencia, el deseo de que te tengan en cuenta y no lo hace casi nadie, que la gente de tu entorno te acompañe o al contrario que vayas contracorriente. Y se hace duro.
Siempre te pueden ayudar personas que a lo largo de su vida se han entregado plenamente a este proyecto, y caminan muy cerca de ti. Contemplar sus textos, su vida, incluso sus fracasos te ayudan a continuar trabajando y aprendiendo.

BUSCANDO: UNA MISIÓN TE ESPERA. Por Santi Casanova

UNA MISIÓN TE ESPERA 

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Se acaba el viaje. No hay mucho más que decir. No hay mucho más que pensar. Tal vez, amigo, amiga, ha llegado la hora de las decisiones. Porque la vida no nos la jugamos con las ideas y con los deseos, la vida nos la jugamos con nuestras opciones y nuestras acciones. El subidón de la Pascua ya ha concluido. Muchos subidones de nuestra vida se han ido diluyendo y ha llegado la hora de la fidelidad, de la valentía, de la fuerza, del Espíritu…

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Hay muchas cosas que no van bien ahí afuera. Muchas personas, con nombres y apellidos, que sufren cada día la injusticia, el dolor, la indiferencia, la soledad, la pobreza, el fanatismo, la incomprensión, la violencia… El mundo está herido. Siempre lo ha estado y tú, sencillamente, no vas a arreglarlo. No se trata de eso. No se trata de ponerse la capa de Superman y demostrar a todos lo bueno que tú eres. Ni siquiera Dios espera una demostración. Se trata de caminar, de salir, de dar pasos, de abrir puertas, de comprometer un poquito de corazón, de vivir con menos, de darse más, de cansarse, de perder seguridad, de estar dispuesto a dar lo mejor de ti…

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La verdadera misión no se afronta desde el “yo”. No es una actividad para crecer uno, para formarse, para sentirse mejor, para ganarse la propia salvación. Uno no elige la misión sino que es llevado a ella. Uno escucha la voz del que le llama y simplemente opta por responder en positivo o en negativo. La misión va a vaciarme, a ponerme contra las cuerdas, a cuestionarme, a zarandear mi fe, a examinar mi corazón, a probar mis fuerzas y mi aguante y mi confianza…

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El “todo va bien” de este año no puede tener mejor final, porque sólo se entiende desde la donación, desde el seguimiento, desde el abajamiento, desde la alegría de cumplir la voluntad de Aquel que me conoce, que me ama, que cuenta conmigo. Todos los que han caminado antes de nosotros y han dicho SÍ a la misión encomendada, todos ellos, probaron el sabor de la verdadera alegría, de la auténtica felicidad, pese a las dificultades, las incomprensiones, las persecuciones o los sacrificios. Porque nada tiene comparación con confiar en el Padre y abrir con confianza la puerta de lo que nos tiene preparado.

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Llega el verano. Tómate tu tiempo. Descansa y celebra la vida. Y rumia todo esto en tu corazón. Pide valentía y se te dará. Ya lo verás. ¡Felices vacaciones!

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