Eco Diario de la Palabra
 

YO SOY TU BUEN PASTOR

Yo soy tu buen Pastor: ¿qué te puede faltar?  

En verdes praderas te hago recostar, 

allí donde puedes vivir con calma 

aunque sigas teniendo cansancios y agobios 

porque conmigo todo es más llevadero y suave. 

 

Te conduzco hacia fuentes tranquilas donde reparo tus fuerzas. 

Hago brotar en tu corazón esa fuente que soy Yo mismo 

Y que, si tú quieres, no te dejará vivir seco y paralizado. 

 

Yo soy tu buen Pastor: ¿qué te puede faltar?  

Te guío por el sendero justo por honor a mi nombre, 

¿pues si Dios no te cuida en la vida, quién lo hará? 

Aunque camines por cañadas oscuras, 

te encuentres enredado en asuntos poco claros 

o en situaciones dolorosas,  

nada temas, te lo repito, ¡yo voy contigo! 

mi vara y mi cayado te sosiegan. 

 

Yo soy tu buen Pastor: ¿qué te puede faltar?  

Te preparo una mesa frente a tus enemigos,  

Frente a los que murmuran contra ti, 

Y frente a quienes te envidian o te quieren mal. 

Pero sobre frente a tus mayores enemigos:  

tu soberbia, tu tristeza, tu desesperanza… 

 

Y en la mesa contigo, te ungiré la cabeza con perfume, como un rey; 

Para que nunca olvides lo valioso que eres, 

la preciosa vocación a la que eres llamado desde siempre 

y así rebose tu copa de alegría,  

llena siempre de esperanza, de fe y de amor.  

 

Yo soy tu buen Pastor: ¿qué te puede faltar?  

No tengas miedo: mi bondad y lealtad te acompañarán siempre. 

Todos los días, hasta el fin del mundo.  

Habitarás en mi casa para siempre porque Yo habito en ti, si tú quieres. 

Yo soy tu casa, tu pan y tu sal, si tú quieres. 

Tú eres mi casa, mi pan y mi sal, si tú quieres. 

Junto al Padre y al Espíritu, haremos morada en ti 

Seguiré dando por ti mi vida y seguiré invitándote a que tú la des 

sin medida, con toda la pasión que tu corazón sea capaz de amar y desear. 

TE MIRA COmPASIÓN Cristina y Luis. JMOV16

TE MIRA COmPASIÓN
Cristina y Luis

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1. Cuéntanos brevemente quién eres, dónde vives y qué haces…

luis-y-CristinaSomos Cristina y Luis, matrimonio desde hace algo más de 4 años. Vivimos en Alhendín (Granada). Tratamos de vivir respondiendo a la invitación de María en las bodas de Caná: “Haced lo que Él os diga”. Y eso, en este momento de nuestras vidas, nos lleva a sentirnos miembros del Movimiento de Seglares Claretianos (pertenecemos a la comunidad “Buensuceso”, de Granada), participar en el Partido Por Un Mundo Más Justo (M+J) y trabajar en diferentes plataformas: Luis en Cáritas Almería, la Escuela de Magisterio de la Diócesis de Granada y el Proyecto Emaús, de Proclade, en un barrio periférico de Granada, y Cristina en la Agencia de Peregrinaciones y Viajes de la Archidiócesis de Granada, “Viajes San Cecilio”.

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2. ¿En qué momento se encontró tu mirada con la de Jesús?

De modo particular cuando hemos tenido experiencia personal de Dios. Ello a través de diferentes mediaciones: procesos de iniciación en la fe y campamentos de verano, discernimientos vocacionales, experiencias “fuertes” en la vida (algunas de cruces y otras de resurrección..), oración de quietud, personas con especial influencia en nuestras historias…

En lo que se refiere a nuestra relación… precisamente creemos que la iniciamos situándonos ante la mirada de Jesús y dejándonos en sus manos.

Él se las apaña bien -si estamos atentos y con un corazón bien dispuesto- para hacernos ver su propuesta e ir acompañándonos en cada tramo del camino.

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3. Si piensas en tu vocación, ¿qué hace que tu mirada sonría?

Como matrimonio… nos hace sentirnos felices cuando sentimos feliz al otro y cada vez que sentimos que nuestro amor nos hace crecer como pareja e individualmente.

Como personas llamadas a transmitir nuestra vivencia de la fe (evangelizadores) “sonreímos” cuando conseguimos llevar consuelo, esperanza, fuerza, alegría… a las personas que se nos cruzan en el camino (amigos, otros matrimonios, familias, compañeros de trabajo, destinatarios de nuestras acciones..).

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4. ¿Qué miradas concretas crees que necesita la Iglesia hoy?

La mirada de la alegría.

La mirada de la compasión.

La mirada del compromiso con los empobrecidos.

La mirada de la coherencia entre lo que se cree y lo que se vive.

La mirada de la vivencia espontánea y natural de la fe.

La mirada de la fraternidad y la unidad.

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5. ¿Cuál crees que es la mirada propia de tu carisma vocacional?

Como matrimonio: el amor al otro, el respecto, la confianza, la entrega, la búsqueda de la voluntad de Dios, la superación y crecimiento común, la fecundidad en la familia y en la sociedad, el hacer feliz al otro, el apoyo…

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6. Elige un objeto que asocies con la mirada misericordiosa y dinos por qué

Un albornoz, que representa el abrigo de un abrazo hogareño, lleno de calor, de suavidad, de buen olor, acogedor, reconfortante.

Una taza de infusión, que calienta, espabila, motiva, serena y es ocasión de encuentro fraterno y de compartir.

Un nido, donde uno se siente “como en casa”, al resguardo de lo incierto y a la espera del Padre que alimenta.

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Cristina y Luis

TE MIRA COmPASIÓN Cristina Sáenz. JMOV16

TE MIRA COmPASIÓN
Cristina Sáenz

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1. Cuéntanos brevemente quién eres, dónde vives y qué haces…

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Me llamo Cristina Sáenz de Cenzano Lousa, soy juniora de la Congregación de las Religiosas de Jesús-María, vivo en una comunidad situada en un barrio marginal de la ciudad de Sevilla. Mi tarea principal es coordinar y acompañar niños, jóvenes, familias y voluntarios que participan en un proyecto educativo de Caritas destinado a la infancia y adolescencia. También colaboro en el Centro Arrupe de Sevilla y en las actividades de voluntariado que ofrecemos como comunidad de religiosas que vive en el barrio. Es una suerte poder caminar entre estas dos orillas tan diferentes de la realidad de Sevilla.

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2. ¿En qué momento se encontró tu mirada con la de Jesús?

A medida que releo mi historia, veo desde pequeña diferentes rostros protagonistas de situaciones que debían de despertar en mí compasión y bondad… en el cole, en mi clase, entre mis amigas, en mi familia…. mis profesores decían que era una “abogada de pleitos pobres”. Recuerdo que con Jesús hablaba de ellos con familiaridad… imagino que Él sería quien me iba dando una mirada de “abogaducha” pero llena de sentido. Más adelante, experiencias de voluntariado fueron despertando mi sensibilidad y llenando la insatisfacción que sentía ante la vida. Un Cristo de Javier que sonreía a pesar de estar sufriendo fue y es una mirada llena de sentido hondo… el pueblo boliviano, me enseñó su mirada llena de ternura escondida… y hoy nuestra mirada se encuentra cuando siento mi capacidad de amar como gracia Suya… “Si no permanecemos en la vida amando, el amor no permanecerá dentro de nosotros”, escribió alguien.

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3. Si piensas en tu vocación, ¿qué hace que tu mirada sonría?

Últimamente, después de releer estos últimos años de mi vida, como un tiempo de misterio pascual y ahora con la certeza de que es Dios quien sostiene a los rostros que miro cada día, puedo decir que, aunque muchas veces haya que excavar mucho y sólo lo vea y lo sienta a fogonazos, tengo la certeza honda de que me siento sostenida por un Dios que nos ama antes de que nosotros seamos conscientes… sonrío cuando por dentro me sorprende de esa manera… viendo el mundo, la historia y la vida, como un misterio más grande de lo que podamos pensar, sentir o intuir, sostenido sin que muchas veces sepamos cómo, por su bondad y su misterio, donde todos somos hermanos. Esto despierta en mi eso que le llaman capacidad de amar, que me lleva a desear encontrarlo como raíz de cada realidad, que alienta la vida… deseando acoger desde Su presencia en mi corazón, a cada rostro y confiando en que es Su presencia en el corazón del otro la que nos acoge.

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4. ¿Qué miradas concretas crees que necesita la Iglesia hoy?

Mirada que reconozca la interdependencia de unos con los otros, que cree vínculos, que comparta proyectos, que sea un espacio generador de encuentro, dialogo y acogida del diferente.

Una mirada con audacia, creativa, que arriesgue… que se apasione por lo humano… que se fie de eso que muchas veces se dice, de que: “el corazón tiene razones que la razón no entiende”… que nuestro referente sea el corazón de Jesús, porque: ¿Qué corazón más grande que el de Jesús de Nazaret?

Una mirada, que no regale teorías, ni se agarre a la seguridad de las leyes, sino que dé testimonio y que anuncie el Evangelio como fuente de vida, de libertad honda, de presencia que acoge, que sana, y que libera.

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5. ¿Cuál crees que es la mirada propia de tu carisma vocacional?

Por dentro vibro con una humanidad reconciliada…me gusta imaginármela, y siempre termino viajando a una isla virgen donde inocentemente todo está en orden para que todo tenga vida. Todo eso lo traduzco en desear ser instrumento de reconciliación, aunque eso a uno le genere heridas… consciente de que el deseo ya es gracia y de que el primer reto para ello es dejarme mirar por Él, a través de cada realidad, de la mirada del otro…

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6. Elige un objeto que asocies con la mirada misericordiosa y dinos por qué

csElijo, un yoyo. En él, yo soy el hilo…

El centro sería Dios, donde el hilo no solo está sostenido por El, sino que también se recoge en el misterio y en esa presencia que acoge, que sana, que es fuente de vida, que es misericordia.

El brazo sería el Espíritu, que me lanza y me impulsa hacia fuera como respuesta a la misericordia recibida.

La mano, sería Jesús, ese Hijo que es referente, que me lleva y me devuelve al Padre. Desde ella por el impulso del brazo, del Espíritu, el yoyo se lanza… el hilo se estira, hacia el encuentro con el otro, sostenido por el Padre, y desde la mano el hilo se recoge, vuelve de nuevo hacia el Padre… se siente acogido, siente la misericordia por la presencia de Dios en los otros, que me acoge.

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Termino de escribir esto con una mirada agradecida. ¡¡¡¡Gracias!!!!

Cristina, rjm.

TE MIRA COmPASIÓN Eva Matarranz. JMOV16

TE MIRA COmPASIÓN
Eva Matarranz

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1. Cuéntanos brevemente quién eres, dónde vives y qué haces…

evaMi nombre es Eva Mª Matarranz Jimeno y tengo 44 años.

Vivo en un pueblo muy cercano a Segovia, Palazuelos de Eresma.

Soy madre y esposa. Tengo dos hijos de 13 años y de 10 años.

En la actualidad y desde hace 7 años, realizo el servicio de Directora General del colegio Marista de Segovia.

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2. ¿En qué momento se encontró tu mirada con la de Jesús?

Desde siempre he sentido que Jesús estaba en mi vida pero cuando lo hice más consciente es viviendo experiencias de grupo, experiencias de personalización de la fe como en pascuas juveniles, campamentos, momentos de oración comunitaria. En mi vida la pertenencia a grupos juveniles y posteriormente a comunidades adultas de fe resultaron fundamentales en mi relación con Jesús.

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3. Si piensas en tu vocación, ¿qué hace que tu mirada sonría?

Mi mirada sonríe cuando siento que mi familia es feliz y yo soy feliz con ellos.

Mi mirada sonríe cuando veo crecer a un alumno y comparto con él sus ilusiones y sus miedos.

Mi mirada sonríe cuando me ilusiono con mis compañeros educadores en nuevos proyectos que mejoran nuestra forma de enseñar y educar.

Mi mirada sonríe teniendo cerca mis amigos

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4. ¿Qué miradas concretas crees que necesita la Iglesia hoy?

Miradas abiertas, miradas alegres, miradas solidarias, miradas que crean en las personas. Tal vez este tiempo eclesial sea un tiempo de purificación. La pertenencia a la Iglesia ya no es mayoritaria en nuestro país, y mucho menos en otros países de nuestros entorno, por lo que es posible que esa pérdida de relevancia suponga una ganancia en identidad. Creo que ahí hay un reto, una mirada amable que debemos prestar atención.

Por otra parte, el débil, el necesitado, el pobre, el emigrante, siempre has sido una presencia del mismo resucitado. Por ello, la Iglesia es fiel a sí misma si vuelve la mirada hacia ellos. Ellos son la razón de nuestra evangelización, llevar buenas noticias a los necesitados, especialmente a los necesitados de buenas noticias, que por desgracia en nuestro mundo son muchos.

Por último, la infancia, la juventud deben ser objeto prioritario de nuestras miradas. Asistimos a las primeras generaciones sin raíces cristianas en el hogar, por lo que nuestro trato, nuestras relaciones, nuestra manera de hacer pastoral han de tener muy presente esto. Aquí se abre una gran oportunidad.

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5.  ¿Cuál crees que es la mirada propia de tu carisma vocacional?

Es una mirada que cree que Nuestro Dios reside en las personas y en el valor que nos ofrecen desde el encuentro, especialmente en el necesitado, en el niño.

Una mirada que necesita momentos de interioridad para conectar con mi ser. Volver a uno mismo para servir a los demás. Interioridad y servicio.

Una mirada que necesita el Evangelio como guía. La centralidad de Jesús, el Resucitado, Jesús en el centro de la Iglesia presidiendo y guiando todas sus actuaciones.

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6. Elige un objeto que asocies con la mirada misericordiosa y dinos por qué

Un plato. Símbolo del compartir, de mesa, de familia, de encuentro, de fraternidad, de alimento, de acogida, de amistad, de unión.

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Eva Matarranz

TE MIRA COmPASIÓN Pedro Belderrain. JMOV16

TE MIRA COmPASIÓN
Pedro Belderrain

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 1. Cuéntanos brevemente quién eres, dónde vives y qué haces…


Belde2011Me llamo Pedro Belderrain. Soy Misionero Hijo del Corazón de María (Claretiano). Llevo dieciocho años viviendo en Madrid. Desde 2007 pertenecía a lo que llamamos ‘gobierno provincial’, y desde hace unos días he asumido el cargo y el servicio de Superior Provincial: intento estar al servicio de los más de 250 Claretianos que forman mi provincia (la de Santiago) y de las personas que hacen camino con nosotros.

2. ¿En qué momento se encontró tu mirada con la de Jesús?

Creo que por esos caminos misteriosos que el Espíritu Santo usa empecé a ser un cristiano consciente cuando tenía unos dieciséis años. Hoy tengo cincuenta y uno. Las cosas que me parecían más importantes pasaron a un segundo plano desplazadas por Jesús y su Evangelio. No me arrepiento nada de esa decisión y hago todo lo posible para que siga siendo una experiencia viva.

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3. Si piensas en tu vocación, ¿qué hace que tu mirada sonría?


Si pienso en mis primeros discernimientos vocacionales sonrío mucho. Los claretianos me acogieron generosamente, mis padres y hermanos mostraron mucha paciencia; todos me facilitaron la búsqueda y la decisión. Me recuerdo resistiéndome a lo que me parecía cada vez más claramente el querer de Dios encendiendo un cigarrillo detrás de otro; tratando de combinar como un malabarista mis ilusiones de pareja y familia, mi pasión por el periodismo y por vivir en San Sebastián… Recordar eso me hace sonreír. Pensar en cantidad de momentos vividos después en Iglesia también: la bondad de la gente, la alegría por lo conseguido tras mucho trabajo y lucha, la felicidad que nace de la fraternidad… La sonrisa abunda.
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4. ¿Qué miradas concretas crees que necesita la Iglesia hoy?


La Iglesia necesita la mirada de todos. La Iglesia no es el Papa Francisco, ni la suma de los cardenales, los obispos, los sacerdotes… No. La Iglesia es la comunidad en la que Jesús Resucitado ha decidido quedarse para siempre invitándonos a todos a unirnos, la familia que reúne a Dios Padre, Hijo y Espíritu con todos sus hijos. Cuando uno de nosotros o nosotras falta, la Iglesia y su mirada se resienten.

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5.  ¿Cuál crees que es la mirada propia de tu carisma vocacional?


cariciaLos Misioneros Claretianos hemos recibido la inmensa gracia de ser Misioneros Hijos del Corazón de María. Se nos ha concedido una mirada de ternura, de pasión, de cercanía, de gozo en el servicio, de profundidad para tratar de descubrir los susurros de Dios en el mundo. ¡¡Cómo no va a estar uno contento de haber recibido una vocación así!!

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6. Elige un objeto que asocies con la mirada misericordiosa y dinos por qué


La palabra ‘objeto’ que aparece en la pregunta me hace difícil responder. La mirada compasiva se encarna para mí en una caricia, una de las que el Padre constantemente nos hace (y prodiga sobre todo en nuestros hermanos más castigados por la vida) y de las que nos deberíamos hacer más unos a otros.
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 Pedro Belderrain

 

 

CONSTANTINO BADA – JMOV15 – ¡qué bueno contar contigo!

QUÉ BUENO CAMINAR CONTIGO

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Me llamo Constantino Bada Prendes y soy sacerdote diocesano de Asturias. Vivo en Oviedo, soy párroco de tres pequeñas parroquias en Gijón y soy profe de Sagrada Escritura, hebreo y orígenes del cristianismo. Imparto un montón de asignaturas. Antes del sacerdocio era intérprete, traductor y profe de idiomas. Como mis compañeros decían, “todos venimos de COU… menos Tino … que viene de Hong Kong” (allí trabajé un breve tiempo). Soy lo que antes llamaban una “vocación tardía” y ahora decimos más piadosamente una “vocación madura”, pues ingresé en el Seminario de Oviedo a los 35 años (ahora tengo 53). Estudié también en Roma, Teología Bíblica, y luego arqueología bíblica en Jerusalén.

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Cuéntanos 2-3 “contigo” de los que puedas decir a lo largo de tu vida: ¡qué bueno caminar contigo!

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Desde pequeñito he experimentado siempre esa cercanía del Señor que me llevaba de su mano, aunque a veces yo me soltase.

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Ya de adulto mi vida era muy ajetreada y complicada aunque muy interesante por los viajes por el mundo y esas cosas, pero siempre, donde quiera que iba, sentía que Él iba conmigo. Una noche en Estambul, ante Santa Sofía, en un momento nocturno de descanso, me ocurrió algo que creo fue lo que me ayudó a cambiar mi vida. Siempre he sido muy activo, como aquel que va con un fotograma de adelanto en su película vital, siempre corriendo, pero nunca feliz del todo con mi vida. Aquella noche mientras descansaba sentado en un banco frente a aquel edificio tan cargado de espiritualidad (aunque hoy sea un museo) y meditando apaciblemente sobre la suerte de estar allí, una agradable voz interior me comenzó a reiterar las preguntas que siempre me rondaban la cabeza; ¿porque corres tanto?, ¿a dónde quieres ir?, ¿a quién buscas de verdad?, ¿cuándo vas a ser feliz?... Y entonces me di cuenta que en la respuesta a esas preguntas radicaba mi futuro. Y no sabría decir cómo, pero en aquel instante preciso llegaron las respuestas. Corría tanto porque no me dirigía al lugar adecuado, en realidad no sabía ni a dónde me dirigía, sólo corría a lo Forrest Gump porque no había respondido a aquella dulce llamada tantas veces pospuesta.

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Buscaba de verdad a QUIEN ya me había encontrado desde siempre. Y no sabría lo que era la felicidad hasta que me hallé postrado mientras escuchaba las letanías, en espera de ser ungido como sacerdote de Aquel que me había llamado tan insistentemente. En términos porcentuales más prosaicos tenía que cambiar el 95% de toda mi vida por el 5% que me daba la felicidad… en la catequesis, en mis labores laicales de colaboración con mi pequeña comunidad parroquial de origen, en la coordinadora de pastoral juvenil etc.

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Estamos en el año de la VC, dinos 3 palabras que expresen lo que te aporta a ti la VC.

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SER: La vida consagrada me ha hecho ser más yo que nunca, me ha aportado la gracia de ser llamado con absoluta gratuidad para ponerle voz y manos a Cristo en este mundo que tanto le necesita;

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SENTIR: Mentiría si no digo que sigo corriendo, el fotograma sigue acelerado,  pero ahora sí que siento que la velocidad ya no importa sino la atractiva meta final;

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DISFRUTAR: todo ello me hace muy feliz, aunque halle a veces dificultades (y no pocas) en el camino.

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Expresa con una imagen qué significa para ti vivir vocacionalmente, sea cual sea tu vocación.

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Vivir vocacionalmente es vivir conscientemente, es vivir “a tope”, dando todo lo mejor de uno mismo, dando la vida cada día, en cada gesto, en cada palabra. Por eso mi imagen sería la de una semilla

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Vivir vocacionalmente es despertarme cada mañana y decir Señor y hoy, ¿adónde corremos tú y yo?, es sentirme en equipo con AQUEL que me ha llamado e irme a trabajar a la parcela concreta que ese día ÉL me pone delante, la pastoral parroquial, mis/sus “tropecientas” mil clases, un café con un feligrés desanimado… Vivir vocacionalmente es ocupar el lugar que el Señor tenía destinado para mí y que no pude reconocer hasta que él me lo mostró. ¿Y cómo sé que es éste? Porque ahora mientras sigo corriendo en mi ajetreo de servicio, no puedo evitar llevar una sonrisa en la boca… y tampoco puedo evitar el ser feliz, aunque a veces la vida me duela, como a todos.

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Constantino Bada

CONCHI – JMOV15 – ¡qué bueno contar contigo!

QUÉ BUENO CAMINAR CONTIGO

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Me llamo Conchi, soy religiosa Josefina de la Stma. Trinidad y nací en Cabezuela del Valle, un pueblo del norte de la provincia de Cáceres.

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Actualmente vivo en Santander y trabajo en un colegio, dando clase a alumnos de secundaria. Colaboro también en Pastoral Vocacional y Universitaria en mi diócesis y en Confer Diocesana y Regional. Es decir, tengo mucha suerte porque hago lo que más me gusta y disfruto con ello. Mi pasión son los niños y jóvenes y a ellos he dedicado y dedico todas mis fuerzas y energías. Y soy feliz.

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Cuéntanos 2-3 “contigo” de los que puedas decir a lo largo de tu vida: ¡qué bueno caminar contigo!

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Llevo ya bastantes años de vida religiosa y cuando miro para atrás, me parece mentira que el tiempo haya pasado tan rápido. Queda muy lejos ese día en que dejé mi casa, mis estudios, mi tierra para vivir una aventura apasionante. Miedos, dudas, caídas, ilusión, alegría, sueños… son palabras que expresan mis inicios. Y en medio de todas ellas, una seguridad: No estaba sola. Dios estaba conmigo. Y me iba a regalar mucha vida, muchos rostros, muchos encuentros, muchos silencios, muchos abrazos. Por eso puedo decir, ¡qué bueno caminar contigo!

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Y es verdad, con Él todo ha sido más fácil. Porque también he vivido momentos difíciles, de oscuridad, de lucha. La dificultad también ha existido y existe en mi vida. Forma parte de toda vida humana, y de la mía también. Y en esos momentos, siempre pienso en la suerte que tengo de contar con Dios en ella. Con Él todo es más fácil. Con Él las noches oscuras lo son menos. En esos momentos, siempre puedo decir: ¡qué bueno caminar contigo!

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Y puedo decir también ¡Qué bueno es caminar contigo! cada día, en medio de mi tarea y mi quehacer cotidiano. Cuando las fuerzas me fallan, cuando el futuro me asusta, cuando la debilidad me visita, cuando el miedo me paraliza. Y cuando me siento dichosa y querida, cuando todo tiene sentido, cuando el amor tiene la última palabra. Cuando sonrío, espero, amo y me entrego.

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Estamos en el año de la VC, dinos 3 palabras que expresen lo que te aporta a ti la VC.

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Ser religiosa es un regalo que no podré agradecer del todo. Para mí hablar de vida consagrada es hablar de PLENITUD. De vida plena, aún en medio de la dificultad. La Vida Consagrada me aporta plenitud.

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Es hablar de LIBERTAD.  Sentirte libre, no atada a nada, ni preocupada por las cosas materiales. Es vivir con la libertad de los Hijos de Dios, disponible siempre porque nada te retiene.

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FRATERNIDAD. Una gran familia, que está por encima de razas, culturas, edades, gustos y formación. Hacer vida el sueño de Dios.

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Expresa con una imagen qué significa para ti vivir vocacionalmente, sea cual sea tu vocación.

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Vivir vocacionalmente es vivir conscientemente, es vivir “a tope”, dando todo lo mejor de uno mismo, dando la vida cada día, en cada gesto, en cada palabra. Por eso mi imagen sería la de una semilla

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Conchi

LUIS ARRIBAS – JMOV15 – ¡qué bueno contar contigo!

QUÉ BUENO CAMINAR CONTIGO

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Luis Arribas Estebaranz, misionero claretiano. Vivo en la comunidad claretiana del Colegio Claret de Madrid. Mi misión es coordinar y acompañar la pastoral  infantil y juvenil colegial y parroquial. Coordino el Equipo de pastoral del colegio, doy clases de religión en la ESO, dirijo el Centro Juvenil (grupo pastoral de la etapa de ESO y 1º de Bach) y soy vicario parroquial.

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Considero que tengo la suerte de vivir mi fe y mi vocación en dos ámbitos relacionados y diferentes a la vez que me enriquecen y ayudan a crecer.

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Mi comunidad claretiana en la que descubro debilidades y fortalezas, fidelidades y cansancios, años de experiencia y de entrega ilusionada, preocupaciones y serenidad. Hermanos de familia que Dios ha puesto en mi camino y que desde la fe descubro como un don.

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Los destinatarios de mi trabajo. Niños, adolescentes, jóvenes y familias que me acompañan, alientan, confrontan, cuestionan. Con los que celebro,   convivo, charlo, comparto preocupaciones e ilusiones, oro y convivo a diario.

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Profesores y agentes de pastoral con los que programo, sueño proyectos, compartimos preocupaciones, cansancios y logros, abrimos caminos de interiorización de valores humanos y cristianos. Compañeros de camino con los que compartir gozosamente la misión encomendada.

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Cuéntanos 2-3 “contigo” de los que puedas decir a lo largo de tu vida: ¡qué bueno caminar contigo!

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Mis padres: por su sencillez de vida y de fe, por su capacidad de lucha y aceptación, por su apoyo en la vocación aceptando en todo momento los destinos y las distancias. Por su presencia continua y discreta.

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Mi hermano: por su profundidad de vida y de planteamiento de fe, por su sensibilidad y compromiso social, por su capacidad de búsqueda y sus cimientos sólidos, por su vida de oración y celebración comunitaria, por sentirse inserto en la iglesia a pesar de descubrir sus debilidades e incoherencias.

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Estamos en el año de la VC, dinos 3 palabras que expresen lo que te aporta a ti la VC.

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Fidelidad a la misión (compartida desde la fe)

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Entrega (desinteresada y desde la empatía)

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Esperanza (arraigada en Dios para vencer dificultades y abrir horizontes).

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Expresa con una imagen qué significa para ti vivir vocacionalmente, sea cual sea tu vocación.

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     Se me ocurren varias pero quiero poner la imagen del viaje de tren para expresar la vocación:

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La vía:

  • Un camino marcado, una vocación desde lo que Dios nos pide, un estilo de vida, entre otros muchos, cada uno el suyo

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Evoca un viaje con un inicio y un final:

  • El inicio:
    •  la llamada de Dios, la iniciativa parte de él.
    • También programación, dar un sentido, el desde donde se vive y se actúa. Comprender y conocer la realidad de donde se parte y en donde se vive y actúa
  • El final:
    • Evoca horizonte, metas, finalidades. Dios en el final que recoge los esfuerzos y la vida entregada.
    • El objetivos de nuestra acción, de lo que programamos y buscamos

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Evoca un vagón compartido:

  • Suena a comunidad, vida y misión compartida.
  • Diálogos, preocupaciones, confidencias, sentimientos expresados.

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Los pasillos:

  • Lugares de paso y de encuentro con otras opciones de vida, donde cruzar miradas, saludos, donde compartir esfuerzos y entrar en diálogo con otras opiniones, a veces enfrentadas otras compatibles con nuestras opciones.

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Las estaciones y paradas:

  • Las etapas de la vida, etapas cubiertas, momentos donde deseamos bajarnos del tren, abandonar o buscar otros espacios de sentido y encuentro.

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Luis Arribas

Mª ISABEL Y PACO – JMOV15 – ¡qué bueno contar contigo!

QUÉ BUENO CAMINAR CONTIGO

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Somos Mª Isabel y Paco, sscc (seglares claretianos). Estamos casados desde hace 6 años y medio, y somos padres dos niñas, de 2 y 4 años.

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Vivimos en Sevilla, aunque ninguno de los dos es natural de aquí. Mª Isabel es de Don Benito (Badajoz), y estudió medicina en Sevilla, dónde se especializó en Medicina Familiar y Comunitaria; trabaja como médico de familia y es directora del Centro de Salud de Torreblanca, una barriada sevillana calificada “con necesidades de transformación social”. Paco es de Vejer de La Frontera (Cádiz), y estudió en Sevilla Ingeniería Industrial. Su desarrollo profesional está vinculado a la Innovación y Tecnología.

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Nuestra Fe la vivimos en la Comunidad Antioquía, inserta en la Parroquia de San Antonio Maria Claret de Sevilla. Está formada por seglares ya no tan jóvenes (en torno a los 40 años), la mayoría matrimonios, con un total de 11 niños. Nuestra comunidad pertenece a la Región Bética del Movimiento de Seglares Claretianos.

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Desde que nos conocemos, y posteriormente formamos pareja, hemos ido respondiendo a nuestra vocación como seglares, y cada uno ha ido descubriendo en el otro, a la persona que Dios quiso poner en su camino, para enviarnos a evangelizar. Antes de casarnos decidimos realizar un proceso de discernimiento, para corroborar que el sueño que Dios tenía para cada uno de nosotros pasaba por estar juntos. Desde esta Experiencia, vivimos nuestro día a día como matrimonio y nuestra misión transformadora de la realidad que nos toca (en el trabajo, con la familia, con los vecinos…). Como compromisos pastorales, nos reunimos con un grupo de matrimonios en la Parroquia, y animamos las catequesis prebautismales en la Parroquia

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Cuéntanos 2-3 “contigo” de los que puedas decir a lo largo de tu vida: ¡qué bueno caminar contigo!

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Lo mejor de que nuestro camino lo hagamos con una pareja a tres, es tener la certeza de que Dios está ahí, cimentando nuestra unión, saber que es Él quien nos ha unido, es garantía de dicha unión, ésta no depende solo de lo que cada uno haga o deje de hacer, sino que sobre todos nuestros fallos y aciertos permanece Él. ¡Qué bueno caminar contigo!

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Durante nuestros años de matrimonio, han pasado cosas positivas, y negativas en nuestras vidas: aborto, el nacimiento de nuestras hijas, cambios en la situación laboral… Estar los dos juntos y mirar nuestra historia como matrimonio y como familia desde la óptica de Dios Padre, ha hecho que todas las cosas cobren sentido. Estamos convencidos de que TODO, tanto lo bueno como lo malo, ha sucedido cuando tenía que suceder, y mirar para atrás es ver la gracia de Dios en toda nuestra vida juntos. ¡Qué bueno caminar contigo!

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Estamos en el año de la VC, dinos 3 palabras que expresen lo que te aporta a ti la VC.

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PRESENCIA: Las personas consagradas, desde su cercanía y acompañamiento, siempre nos han acercado más a Dios.

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COMPROMISO: Para nosotros es ejemplo de fidelidad la respuesta que desde la vocación a la vida consagrada han dado a la llamada recibida.

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COMPLEMENTARIEDAD: tal como describe Pablo en su carta a los Corintios, “todos formamos parte de un mismo cuerpo”, y éste no puede funcionar correctamente si falta alguna de las partes. La misión transformadora del mundo nos compete a todos, cada uno desde su opción vital.

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Expresa con una imagen qué significa para ti vivir vocacionalmente, sea cual sea tu vocación.

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“Y los envió de dos en dos”

Para nosotros vivir vocacionalmente es responder a la llamada como matrimonio, sabiendo que la misión es conjunta, y que no puede ser desarrollada por uno sin el otro. Esta llamada es a formar una familia, cuidando de nuestros hijos y mayores, a trasformar nuestra parcela del mundo, aquí desde nuestros trabajos y compromisos pastorales, aprovechando cada encuentro, cada circunstancia para ello.

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Mª Isabel y Paco