Eco Diario de la Palabra
 

REFLEXIONES SOBRE JANUKÁ (0)

Shalom. Nuestro hermano Tselejad nos ayudará a «crecer» desde la vivencia judía.  Nos «acompasaremos» también en diálogo con esta rica tradición. Empezaremos escuchando sus comentarios a la Januká, la fiesta de la luz que la comunidad judía celebra casi a la vez que la Navidad cristiana. Disfrutemos y adentrémonos en esta tradición hermana.

 EL DÍA ANTES

Entonces creó Dios (ELOHIM) a la persona con su imagen, con imagen de Dios la creó. Varón y mujer los creó.

En los comentarios de Rashi  a Bereshit 1:27 encontramos: «lo creó con dos rostros, después los dividió». La idea de dos polos que se completan, manteniendo así la Unidad, impregna toda la Torá y con ello todo el judaísmo.

En Génesis 2:7 una palabra es escrita con doble «yod», VAYYETSER, » y formó…». Los sabios interpretaron que esa doble «yod» se refería a las dos tendencias, siempre unidas, del ser humano: la tendencia al bien y la tendencia al mal. Por contra, referido a los animales, la palabra toma la forma VAYETSER.

Una palabra que también impregna toda la tradición judía es el JINUJ, la educación. La educación, el jinuj, es esencial en el conocimiento de las mitzvot, de las posibilidades de conectarse a lo divino.

La respuesta del pueblo hebreo ante la recepción de la Torá fue NAASE VENISHMA, haremos y comprenderemos. El Jinuj contribuye a incrementar esa capacidad de comprensión. «Educa (JONEJ) al niño por el camino en que debe ir y cuando sea grande no se apartará de él» (Prov. 22:6).

Pero Jinuj está escrito en género masculino. Debe por tanto existir una forma femenina asociada e indisociable, la otra cara que complementa y unifica. La palabra es JANUKÁ,  dedicación, consagración.

Rabí Kook señalaba: «Jinuj está en forma masculina, indica pues un proceso de esfuerzo y desarrollo de potencial interno. Por su parte, Januká está en forma femenina denotando un estado intrínseco de santidad y completitud».

Dos fiestas judías no son mencionadas en la Torá. Una es Purim, que conmemora la supervivencia del pueblo judío en tiempo de los persas y del intento de exterminarlo. Es una fiesta que celebra la supervivencia física en el exilio. La otra celebración es Januká. En ella se conmemora la supervivencia espiritual con la dedicación del Templo de Jerusalén tras la profanación realizada por la dominación helenística, una vez que la sublevación contra la misma triunfó.

En la noche del pasado martes 12 de diciembre / 25 de Kislev,  comenzó Januká y durante ocho días se encendieron las candelas para que se cumpliera lo escrito: «Y los judíos tuvieron luz y alegría, gozo y honra» (Ester 8:16), cuyo texto se lee en Purim.

 

semana a semana…

(clickea sobre cada imagen para leer cada candela encendida)