Eco Diario de la Palabra
 

VIVIR DE PIE… Y CAMINANDO

Billal, 18 años, Costa de Marfil. Caminó durante 2 años desde su país, vivió la crudeza del desierto del Sáhara, la explotación laboral en Argelia y las humillaciones constantes del bosque en Marruecos.

Hace poco, ya en España, estaba compartiendo su viaje con jóvenes de un instituto de Sevilla. Desde Cáritas hemos apostado por sensibilizar y visibilizar la realidad de la movilidad humana. En el diálogo, un chico le preguntó si alguna vez pensó en abandonar y volver a su país. Billal tomó aire, movió los ojos como si estuviera recordando el momento y le dijo mostrando esa cara de resurrección cuando uno se encuentra con la Vida:

  • Sí, por supuesto. Pero me di cuenta que cuando tienes un fin y sabes que Dios te acompaña, eres imparable. Y decidí seguir.

El silencio que se produjo en el aula es el mismo que se repite cuando descubrimos, desde el contacto diario con personas migrantes en el Proyecto Nazaret de Cáritas donde el trabajo, la fuerza y la vitalidad que estos jóvenes nos transmiten. Un silencio que cuestiona a una sociedad que, por no escuchar, se pierde la riqueza de una Vida que nos llega escondida en otros ropajes culturales, en otros rostros diferentes, en otras lenguas y expresiones.

Frente a una Europa sumida en el miedo, que responde con muros y vallas, los cristianos y cristianas tenemos la oportunidad de aprender lecciones de resistencia, de vivir de pie, mirando al frente y caminando junto a Dios con rostro multicolor.

Hoy es el Día Mundial de la Diversidad Cultural para el Diálogo y el Desarrollo. De nuevo, tenemos la oportunidad de darnos cuenta de aprender, de ver que corremos el riesgo de permanecer, como antaño, en la Pasión, y no descubrir la riqueza de la diversidad que nos regalan tantos hermanos y hermanas que conviven con nosotros. Ellos nos enseñan, nos muestran la imagen de un Resucitado que nos enseña el único camino de la VIDA, el que se anda en el encuentro mutuo que nos enriquece y dignifica.

LA SOBREPRODUCCIÓN DE ALIMENTOS, UN GRAVE RIESGO PARA LA HUMANIDAD…

En el mes de enero tuvimos la oportunidad de reflexionar, al hilo del artículo de Laura Rodríguez, sobre como en España a lo largo de un año, terminan 1.245,9 millones de kilos de alimentos en la basura.

Hoy me gustaría hablar acerca de la sobreproducción de alimentos en el mundo desarrollado, que supone un grave riesgo para el planeta y la humanidad.

 

VER

Para ello, vamos a comenzar viendo la realidad que nos rodea. Ya no nos llama la atención ir al supermercado y ver las estanterías llenas de productos perecederos o ver los productos como sacados directamente de un bodegón de los que nos ponían como modelo en las clases de plástica para que reprodujéramos. Las formas de cultivo han ido evolucionando, el cultivo hidropónico, es decir, cultivo sin necesidad de tierra, sino agua y sustratos minerales, cada vez es más frecuente y junto a nuevas técnicas para el cultivo y explotación de la tierra, nos ha permitido ver cultivos en lugares donde antes no crecían ni las malas hierbas y aprovechar al máximo los espacios para que en lugar de un único cultivo, tengamos dos o tres diferentes. Ya no hay una determinada época del año para recolectar algunas frutas y hortalizas. La incorporación de nuevos abonos químicos y pesticidas, han dejado de lado técnicas muy antiguas como el barbecho. Ya no se ven tierras descansando para recuperar sus nutrientes, como máximo se alternan cultivos cuyas demandas son diferentes. Y los pesticidas ayudan a tener cosechas más abundantes y más perfectas.

 

JUZGAR

Pero, ¿Todo esto es signo de progreso?. Lo lógico sería pensar que estos avances tecnológicos, nos van a permitir tener más alimentos y que cada vez menos gente pase hambre. Según la FAO, frente a las 2360 kilocalorías por persona y día que había disponibles en la década de 1960, para el 2050 el suministro aumentará hasta las 3050 kilocalorías. No hace falta irse tan lejos. Ya hoy en día, existe exceso de producción de alimentos, pero los recursos están mal distribuidos. En el mundo, hay 800 millones de personas que pasan hambre y desarrollan enfermedades, como el marasmo o el kwashiorkor, por la falta de nutrientes en la dieta, y en cambio otros tiran hasta el 40% de los alimentos envasados. Como dice Yolanda Kakabadse, presidenta internacional del fondo mundial para la naturaleza (WWF), “la fecha de caducidad de un alimento es lo más irracional del mundo. Nos hemos olvidado de tocar, de oler, de probar las cosas; vemos el letrerito y a la basura si pasó la fecha, pero sólo debería aplicarse en carne, pescados o cosas tóxicas”. Mientras tanto, lo que ocurre es que lo que no comen algunos, es consumido por otros. En la actualidad cerca de 1600 millones de personas tiene sobrepeso y 400 millones son obesas, y el futuro que la organización mundial de la salud proyecta es más alarmante.

También sería lógico pensar que los avances tecnológicos nos van a proporcionar alimentos de más calidad y con mejores nutrientes que nos permitirán estar más fuertes y sanos. Según un artículo de la universidad de Montpellier en el que se compara la composición de algunos alimentos en cuanto a vitaminas y minerales entre el 1985 y 2002, se ha visto que cualitativamente, cada vez contienen menos nutrientes debido a las formas de cultivos y productos que se emplean. De este estudio se desprende que, por  ejemplo,  un plátano tenía en 1985 un 23% más de magnesio, un 75% más de ácido fólico y un 12 % más de calcio que en 2002.

¿Está realmente preparado el planeta para este aumento en la producción de alimentos? El cambio climático, los recursos hídricos limitados y cada vez más escasos y el aumento del uso de los cultivos alimentarios para la producción de biocombustibles, constituyen graves riesgos para la seguridad alimentaria y del planeta a largo plazo. Los expertos nos están avisando y es el momento de ir tomando decisiones al respecto.

 

ACTUAR

¿Qué podemos hacer cada uno de nosotros?

Por un lado, favorecer y apoyar la compra de productos frescos en comercios locales y mercados. Con esto, no sólo ayudamos al pequeño agricultor sino que no generamos tanto residuo como cuando consumimos productos envasados. Cuidar las cantidades que compramos para que no se pongan en mal estado y tengamos que tirarlo. El simple hecho de tener ordenada nuestra despensa y poner delante los productos con caducidad más temprana también evitará el desperdicio de alimentos.

Reciclar plásticos, vidrio, papel hará que cuidemos el medio ambiente y que la huella que cada uno dejamos, sea lo más pequeña posible.

Debemos tomar conciencia de la situación que vivimos, de lo necesario que es el consumo responsable tanto de alimentos, como de recursos naturales. La herencia que podemos dejar a nuestros hijos es lo suficientemente importante como para empezar a cambiar hábitos. Cualquier acción que nos lleve a paliar los efectos sobre el medio ambiente, hay que tenerla en cuenta y llevarla a cabo.

 

 

BIBLIOGRAFÍA

  1. Como alimentar al mundo en 2050. Informe de la FAO.
  2. Agricultura mundial: hacia los años 2015/2030. Informe de la FAO.

«en otoño caen las hojas… y la cooperación al desarrollo» por miguel ángel vazquez

EN OTOÑO CAEN LAS HOJAS…

y LA COOPERACIÓN AL DESARROLLO.

 .

.

El otoño, de forma cada vez más abrupta, vuelve para hacerse protagonista de las calles y de los horizontes a los que el clima todavía nos permite escaparnos. El cambio de armario se acompasa con el cambio de las hojas de los árboles y, como a estos, pareciera que la vida nos invita a detenernos. El otoño, en el fondo como cualquier otra estación, nos invita a reflexionar acerca del tiempo que pasa y que avanza. En cualquier caso, esta postal de colores ocres, paseos a la puesta del sol y primeras bufandas y chaquetas, se hace más propicia a la reflexión y a la introspección. El otoño es la estación de la filosofía y, desde que ambas viven en la misma cueva, también de la poesía.

El año avanza y encara su recta final y, tal y como invito en este párrafo introductorio redactado para algo más que para demostrar al lector cuál es mi estación favorita, quizá sea buen momento para pensar qué hemos hecho este año para dejar el mundo un poquito mejor de lo que nos hemos encontrado y, mucho más importante aún, qué podemos hacer todavía.

No es mal momento ya que, aparte de por la estación (en la que no abundaré más, palabra), este mes de octubre celebramos el Día Internacional contra la Pobreza y las ONG volverán a salir a las calles a recordarnos que otro mundo es posible y necesario. Con el epicentro en el 17 de octubre, muchas actividades nos ayudarán a hacer un análisis de la situación en el mundo y nos ofrecerán diversas alternativas de acción. Nosotros hoy nos centraremos en una de ellas de especial interés y lo haremos, cómo no, a través de nuestra ya acostumbrada metodología.

 .

  • VER:

.

montaña dineroDicen que en la montaña es donde de verdad se conoce a una persona. Ante la necesidad, desprovista de todo excepto de lo fundamental para avanzar, enfrentada al sufrimiento y al esfuerzo del camino es donde una persona se muestra tal cual es, con lo bueno y con lo malo. Algo parecido podríamos decir de nuestra economía y, por ende, de nuestro mundo. Es en una crisis donde de verdad se conocen las intenciones de una sociedad y sus prioridades. En medio del sufrimiento y el esfuerzo de una crisis como la que nos está tocando vivir es donde realmente podemos llegar a medir la solidaridad sincera de una sociedad. Dónde priorizamos el gasto, dónde recortamos, qué ocupa nuestras conversaciones y portadas. Pensemos en nosotros, en nuestro día a día, en nuestro entorno, en nuestra coherencia (¿reservamos un 0’7% de nuestros ingresos personales para los más desfavorecidos, como clamamos en las calles? Qué propuesta más boba, ¿no?), en la prioridad de lo que reclamamos, en nuestras conversaciones, pero…

 .

.

  • JUZGAR:

.

documental.jpg…pero no nos quedemos ahí. En esta sección intentamos contagiarnos en la medida de lo posible de ese don del Espíritu que es la denuncia profética, así que no nos quedemos ahí. Atrevámonos a mirar también un poco más arriba. Pensemos también en cómo nuestros gobiernos gestionan esa bolsa común que son los presupuestos de un Estado. No podemos olvidar en ningún caso que los gobiernos tienen un contrato con nosotros mediante el cual nos representan no sólo a nosotros sino también a nuestra sensibilidad y a nuestras prioridades. Esto se tiene que notar muy especialmente, aunque a veces nos quieran algunos hacer caer en la trampa de que eso es demasiado técnico y para profesionales, en los Presupuestos Generales del Estado. Esto no es otra cosa que lo que se va a hacer con nuestro dinero a lo largo de todo un año. Parece evidente que esa propuesta de ingresos y de gastos debiera estar en consonancia con la sensibilidad de la ciudadanía. Es ahí, como en la montaña, donde se mide la realidad de nuestra sociedad. Sin embargo, si atendemos a las encuestas, por centrarnos en el asunto que hoy quiero traer a colación, mientras que más de un 80% de la sociedad española está a favor de mantener e incluso aumentar la Cooperación al Desarrollo con los países más desfavorecidos, vemos que a lo largo de los últimos tres años se ha recortado esta partida de gasto en un 70%. De cada diez euros que llegaban a la cooperación ahora sólo llegan tres. Aunque ahora podríamos entrar en el largo debate de si hay o no hay dinero (que esa es otra y es ciertamente interesante desmontar ideas preconcebidas), lo cierto es que, en cualquier caso, esto mide la solidaridad de la sociedad española. ¿Representa ese recorte la sensibilidad de los representados? ¿Es en este momento tan difícil cuando de verdad los españoles quieren dar la espalda a los países en vías de desarrollo? Porque, que nadie se engañe, un recorte del 70% en cualquier proyecto es tanto como eliminarlo del todo. ¿Entonces?

 .

.

  • ACTUAR:

.

si-me-importaEntonces habrá que hacer algo, ¿no? De algún modo podremos influir en el reparto presupuestario anual. Si entendemos el Estado como una gran familia, de algún modo podremos participar más allá de dejar toda la responsabilidad a un miembro de esa familia durante ni más ni menos que cuatro añazos… Justo eso es lo que plantea la completa campaña de Intermon Oxfan “Sí me importa”.  A través de un falso reality titulado “3 de cada 10”, nos muestran las consecuencias de recortar las ayudas al desarrollo encarnadas en personas de los países en riesgo de quedarse sin nuestra solidaridad. Es una ironía dura pero que merece la pena ver para concienciarnos de lo que supone este intolerable recorte a nuestra fraternidad. Tras esto, plantean un movimiento, el movimiento ‘Sí me importa’, para demostrar al Gobierno que a la sociedad española sí que le importa la solidaridad y exige que no se recorte. Por ahora llevan recogidas casi 2.500 firmas y nos invitan a sumar la nuestra. Sería buena cosa echar un vistazo a la propuesta de Intermon ya que, aparte de la recogida de firmas, materiales didácticos, propuestas de acción y materiales culturales para difundir entre nuestros contactos, tienen contenidos muy muy pedagógicos en los que se explica claramente cómo funcionan los Presupuestos Generales del Estado y qué plazos tenemos para actuar.

 .

.

Merece la pena, en este octubre que apenas comienza y nos recordará que la pobreza y la desigualdad global siguen aumentando, que nos animemos a influir en nuestros presupuestos tal y como nos recomienda Intermon y que seamos capaces de llevar esta conversación hasta nuestros círculos cercanos. Seguramente los medios no lo harán. O eso o conformarnos con el “qué se le va a hacer”. Pero, ¿de verdad nos vamos a callar cuando se le recorta a los empobrecidos de la tierra un 70%… de menos de un 0’4% de todo el dinero del Estado? ¿Os acordáis de cuando el 0’7% nos parecía una miseria exigible? Pues eso. La solidaridad también se lucha.

.

Feliz otoño. Nos vemos entre las hojas, las puestas de sol, los abrigos… y las calles.

.

.

Miguel Ángel Vázquez

@MAVazquez22

cheap indocin
side effects of bupropion xl 150 mg