Eco Diario de la Palabra
 

BUSCANDO EL NORTE

Caminar por la vida como un robot sin saber quién soy, por qué hago esto o aquello, hacia dónde dirijo mi vida, con quién hago el camino, de quién me dejo acompañar.

Llenamos la mochila de mil cosas. ¿Por qué?  ¿Para qué?

Vivimos consumiendo hasta la indigestión: tecnología streaming (audio y vídeo por internet a la carta), productos ecológicos, cocina de autor, productos on line.

Vendemos imagen en las redes sociales como si fuéramos maniquís de un escaparate. No importa la verdad, nuestra verdad, sino que lo que damos a entender.

Mantenemos relaciones interpersonales enfocadas en un@ mism@, controlando, demandando, anteponiendo el propio beneficio.

Nos gusta anclarnos en la preocupación, por todo y por nada.

Y al final, nos damos cuenta de que todo lo que hacemos, lo que llena nuestra agenda, nos provoca insatisfacción personal así que nos anestesiamos con la química del alcohol para evadirnos unos minutos.  Para escapar del vacío que palpamos en nuestro interior.

No vivimos, sobrevivimos. Hemos dejado de actuar para limitarnos a reaccionar.

Caminamos por la vida sin mirar hacia el interior. Sin buscar el sentido a la vida. Sin llenar la vida de sentido.

Nos dejamos llevar por la multitud, por la superficialidad y acabamos llenándonos de insatisfacción, desánimo y apatía.

Y ahora ¿qué?

Precisamos de tiempo para nosotr@s. Para pensar, para sentir, para elegir. Para descubrir el sentido de la vida. Para responder a las preguntas ¿qué llena mi vida de sentido? ¿qué sentido tiene mi vida?

Francesc Torralba desvela el misterio en su libro El sentido de la vida. Para este filósofo y teólogo el sentido de la vida “no es en ningún caso un bien de consumo, ni un objeto que se pueda comprar, vender, alquilar o adquirir. No es una cosa material. Es el horizonte que proyectamos, el norte de nuestras vidas: el fin.”

Buscar el norte. Mirar hacia dentro. Responder a la pregunta del sentido de la vida y ser valiente. Orientar la brújula hacia el norte, hacia la meta, hacia el horizonte, pero disfrutando “de la brisa que sopla aquí y ahora”. Este es mi propósito pero ¿y tú, ya sabes cuál es el sentido de tu vida? ¿sabes dónde está tu norte?