Eco Diario de la Palabra
 

Abiertos a lo desconocido

Con el comienzo de un nuevo año, llegan también los buenos propósitos, los nuevos proyectos y los deseos de llevar adelante algunas de esas ideas que se han ido madurando a lo largo de los meses del año que termina. Con todo, y como parece que decía John Lennon, “la vida es aquello que te va sucediendo mientras te empeñas en hacer otros planes”. Entre los resquicios de nuestras intenciones y esquemas, se nos escapa una vida que no es tan fácil de controlar ni ordenar en “cajoncitos” y que, con frecuencia, trae lo más enriquecedor precisamente en lo incontrolable. Por más que desearíamos prever lo que nos va a suceder en los meses que tenemos por delante, la mayoría de esos acontecimientos se escapan de nuestro dominio.
Eso no significa que estemos abocados al riesgo de la incertidumbre, pues lo que nosotros no podemos prever por más que nos empeñemos está bajo la atenta y cariñosa mirada del Padre que cuida de los pajarillos y que nos tiene contados hasta los pelos de la cabeza (Mt 10,29-30). Quizá nos afanemos en tener todo planeado y programado, pero nuestras existencias no se escapan del cuidado providente de Aquél en cuyas manos estamos. Del mismo modo que Jesús dijo a sus discípulos cuando fueron enviados a anunciar la Buena Noticia, también ahora se nos pide que no tomemos nada “para el camino más que un bastón: ni pan, ni alforja, ni calderilla en la faja” (Mc 6,8), porque Él se encargará de asombrarnos y de ocuparse de nosotros de modos sorprendentes.
Entre todos los planes que hemos trazado y todos los objetivos que nos hemos planteado de cara al nuevo año, podríamos preguntarnos qué espacio damos a la confianza en que Dios se preocupa por nosotros y, del mismo modo, si estamos dejando un espacio abierto a aquello que el Señor nos quiera regalar en este tiempo y que está fuera de cualquiera de nuestros programas trazados, porque lo mejor está siempre por llegar.

Y QUE EL 2017 SEA UN AÑO… ¡EN PLURAL! Por Santi Casanova

Y QUE EL 2017 SEA UN AÑO… ¡EN PLURAL! 

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Hemos comenzado un nuevo año. Nuestro viaje continúa pero,  si nos asomamos a la ventana,  podremos mirar desde la lejanía, y con cierto alivio, un paisaje ciertamente árido y tenebroso por el que transitamos durante el pasado 2016. No sabemos qué nos deparará este tramo que comienza pero el viento vuelve a soplar y la luz de un nuevo amanecer se vislumbra en el horizonte.

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Si hicieras una lista de los mejores momentos vividos y de los sueños que te gustaría hacer realidad, estoy seguro de que en la mayoría de ellos estarías acompañado. Si te planteo el reto de poner nombres y apellidos a cada momento, a cada sueño… ¿a que serías capaz? No lo dudo. Tu vida, a poco que la contemples con cariño y agradecimiento, es una vida en relación. No hay felicidad sin “otro”.  

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Es momento de poner a ese “otro” en el centro de nuestros desvelos y de abandonar la terca idea, tan tentadora, de que alcanzarás tu felicidad a base de cumplir TUS objetivos, de tomar TUS opciones, de llevar a cabo TUS tareas, de tener TUS éxitos, de sacar adelante TUS retos, de ganar TU dinero, de mejorar TU imagen… ¿Dónde queda lo NUESTRO? ¿Te has planteado tener NUESTROS objetivos, tomar NUESTRAS opciones, llevar a cabo NUESTRAS tareas, tener NUESTROS éxitos, sacar adelante NUESTROS retos, ganar NUESTRO dinero, mejorar NUESTRA imagen?

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Mira hacia adelante pero busca con quién compartir esa mirada, con quién estrechar la mano, en qué hombro reposar, qué lágrimas secar. Este nuevo año debe ser el año de hacer equipo, de hacer familia, de generar lazos, de tejer redes, de fabricar afecto y distribuirlo a través de unos vasos comunicantes de alta calidad.

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No tengas ninguna duda: 2017 será un buen año si vas más allá de ti y conjugas tu vida en plural. ¿Dónde? ¡Allá donde tu vida tenga lugar!  

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  • No te pongas en el centro de tu familia, sino en la periferia y, desde ahí, sirve al proyecto común de testimoniar un amor real en la pequeña comunidad familiar. Abre tu familia y compártela con otros que la puedan necesitar.
  • No “uses” a tus amigos sólo para descargar y gastar tu tiempo libre en compañía. Cread proyectos comunes, sumad voces, acudid juntos allí donde otros os necesiten. 
  • Convierte tu lugar de trabajo en un espacio habitable donde trabajar juntos no sea incompatible con quererse, respetarse, valorarse, cuidarse, estar pendientes unos de otros…

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Y así podíamos seguir… Y no te olvides de Dios Padre, ni de Dios Hijo ni de Dios Espíritu, que son ejemplo ya, desde el principio, de que la Belleza Suprema se entiende en relación. 

Ya me contarás qué tal te va. Aquí te espero. Dispuesto a escucharte si tú estás dispuesto a compartirte y contarte. No estás solo. No estás sola. Por eso todo va bien. Y puede ir mejor.

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FELIZ NUEVO COMIENZO, FELIZ AÑO NUEVO!

TODO COMENZÓ CON UN ENCUENTRO…  

FELIZ NUEVO COMIENZO 

FELIZ AÑO NUEVO 

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Me viene bien comenzar de nuevo!

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¡Sí!, ¡acabo de decidirlo! ¡Me viene bien!

Desde que al inicio de Adviento escuché que llamaban a mi puerta y Alguien quería cenar conmigo, todo ha sido oportunidad de encuentro.

Y así quiero que sea este año que comienzo.

Abre Tú todas mis puertas. Dame el deseo y la fuerza para querer mantenerlas abiertas.

Habita mis dudas. Habita mis caminos. Habita mi cansancio.

Habita mis entradas y salidas.

Habita mis días y mis noches.

Encuéntrate en todo conmigo, Señor Dios de la Vida.

Ven a mí cada día, cada momento, en cada situación, con cada persona.

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Tu presencia en mi vida será mi oro, mi incienso y mi mirra.

Cuanto recibo de Ti -también cuando me siento vacía-

sea la ofrenda continua de mi vida.

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AÑONUEVO