Eco Diario de la Palabra
 

¿Por qué seguimos confiando en la Iglesia?

Todos nosotros tenemos una familia. Con sus defectos y sus virtudes,  reconocemos que es bueno amarla y construirla para que en ella podamos ser felices y aprendamos a crecer como personas.

No quisiera que sonara a “sermón” pero cuando me amenaza la desesperanza en la Iglesia recuerdo que el día de nuestro bautismo, el Espíritu Santo nos une a Jesucristo, haciéndonos hijos de Dios y hermanos entre nosotros. La Iglesia es una gran familia compuesta por personas, con virtudes y miserias, unidas en Dios. En ella buscamos la fuerza para ser más buenos, capaces de construir un mundo mejor.

Una sugerencia: reza el Salmo 42,11: ¿Por qué me voy a angustiar? En Dios pondré mi esperanza, y todavía lo alabaré.

En Dios, como familia, ponemos nuestra esperanza. Él nos hará más santos y sabios en nuestros gestos y palabras para poder cumplir con nuestra misión de anunciar la Buena Noticia del Amor de Dios a todos las personas.  #Yonopierdolaesperanza

¿DÓNDE PONEMOS NUESTRA ESPERANZA? #nopierdolaesperanza

Por mi profesión de trabajadora social tengo la suerte de estar en contacto a diario con personas que sufren, que están en situación de dificultad, pobreza, exclusión… Son los rostros concretos de las grandes cifras que vemos en los telediarios: desempleo, migraciones, desahucios,… Y también las de otros sufrimientos más comunes y cotidianos: enfermedad, vejez, problemas familiares…

¿Cómo mantener la esperanza en medio de estas situaciones? A veces ocurren dentro de esta realidad pequeños milagros: los ciegos ven, los cojos andan, una familia que tenía fecha de desahucio consigue un aplazamiento o un alquiler social… a veces pasa. Nunca son milagros mágicos y fáciles. Suelen tener detrás mucho esfuerzo en medio de la incertidumbre. Es una esperanza activa, luchadora. Es el combate de aquellos para quienes la esperanza no es una opción, sino lo único que tienen y lo que les lleva a luchar. Es una esperanza activa, luchadora. Esa lucha por la dignidad es en sí misma motivo de esperanza. Y también lo es el trabajo de tantos que tratamos de acompañar esas esperanzas, tantas personas que conozco que con su vida tratan de construir eso que algunos llamamos Reino (para que otros tengan vida en abundancia) y otros llaman fraternidad, igualdad, justicia… ¿Será esto preparar el camino al Señor?

A veces los milagros no son tan tangibles. Buena parte de nuestro trabajo consiste en rastrear (¡velad! ¡estad atentos!) esos destellos de esperanza y de posibilidades de cambio donde parece que no las hay. Hay que rastrear tanto en las circunstancias como en las propias potencialidades de las personas que viven estas situaciones (no son solo gente con carencias, como solemos pensar). Porque nuestra esperanza no está solo en los resultados, sino en cómo vivimos estas situaciones. Una vez escuché a alguien que trabajaba en cuidados paliativos es decir que “no acompañamos estas situaciones porque la cosa vaya a salir bien, sino porque tiene sentido estar ahí”.

Acompañar estas situaciones te enseña que siempre tiene sentido estar ahí, acoger, acompañar, poner luz y amor…aunque no tengamos los resultados que buscamos. Nos toca entonces poner la esperanza más allá de nosotros mismos. Porque creemos en un Dios que tiene la último Palabra. Y sabemos de parte de quien está. #Yonopierdolaesperanza

#nopierdolaesperanza

¿No os da la impresión de que convertimos el sentido de la esperanza en deseos sin más?. Cuando está a punto de derrumbarse algo que sueñas o deseas profundamente, nos sale de dentro o de alguien cercano ese… “no pierdas la esperanza” “la esperanza es lo último que se pierde”. Y ahora pensaba, mientras escribía estas líneas… que traduzco muchas veces esperanza solamente como “espera”, como si nuestro día a día fuera una lucha constante entre las expectativas que tenemos y las realidades que se nos presentan. ¡Y creo que reduzco su sentido!

Por ejemplo, en mi vida, con mis hijos, mi mujer,… ¿qué esperanza tengo depositada en ellos, con mis alumnos, con mis proyectos…? ¿son sólo expectativas, o sea, lo que espero de ellos?

Me ayuda, para pensar qué tipo de esperanza quiero vivir y cómo de esperanzado quiero ser, buscar su significado real, o al menos el que más amplía su valor. Seguramente esperanza tiene que ver con esperar, con desear… pero de todas las interpretaciones posibles… elijo la que tiene que ver con vivir con confianza. Una vida esperanzada, la que yo deseo para mí, es la que confía. Por eso, no perder la esperanza, para mi significa no dejar de confiar… seguir mirando y no perder, la mirada de fe. Con los mismos ejemplos: a mis hijos, mi mujer, a mis alumnos, a cada uno de mis proyectos. Y con esa confianza en las manos… ¿cómo no desear? ¿cómo no seguir esperando? Con fe, con la alegría que se pueda. Con confianza. Con esperanza. #Yonopierdolaesperanza

“La nostalgia es buena pero la esperanza es mejor”

Cuenta el mito de Pandora que cuando esta bendita mujer abrió su caja todos los males se esparcieron por la tierra y sólo quedó dentro la esperanza. Sí, esa hermana pequeña de la fe y el amor que a veces tan poca atención prestamos y que, sin embargo, su sola presencia o ausencia puede cambiarnos la vida.

¿Tú estás como Pandora y sientes que alguien ha abierto la caja de los truenos en tu vida o en tu mundo?, ¿te quedan fuerzas para mirar al fondo de la caja y recuperar a la pequeña esperanza?, ¿la buscas?

Nosotros te proponemos aprovechar este tiempo para crecer en esperanza, para acogerla, para cuidarla ¡Es tan fácil desesperarse, desvincularse de la vida, de los sueños, de las ganas de amar y de fiarnos! ¡Pero necesitamos tanto este ejercicio de esperar contra toda esperanza…!

Ayudémonos unos a otros. Necesitamos elegir la esperanza. Que nada ni nadie nos la robe. Que ningún mal nos la arrebate.

AMANaCE – ADVIENTO 2017

AMANaCE

ADVIENTO 2017

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Hace dos días estábamos en otra cosa. En cada lugar del mundo, dependiendo desde dónde nos leas, hace dos días estábamos en otras cosas. Otro clima, otra luz, otra temperatura, otras tareas. Y casi de repente, otra vez estamos a las puertas del Adviento. ¡OTRA VEZ ADVIENTO! ¿Sirve de algo?

Sería una pena que no abras tus puertas de par en par, que solo dejes que llegue por la puerta de atrás. Disfruta del inicio (y sobre todo ¡del final!). Porque nada comienza si algo no termina, y en el caso del Adviento apunta a una maravilla. Amanece porque antes se hizo de noche. Y esta es nuestra propuesta, nuestro guiño para este Adviento 2017: AMAnece. AMA-nace. Y te regalamos una canción que puede acompañarte. Escúchala. Se llama «The Great Awakening» (2011), “El gran despertar”, de Leeland.

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Un hombre despierta, despierta a otro.

Un segundo hombre despierta a su hermano de al lado

Tres despiertos pueden despertar a un pueblo entero.

Y además pueden dar la vuelta a todo

Muchos hombres despiertos harán un gran alboroto.

Por último, nos despertaremos todos…

Un hombre se despierta con el amanecer en los ojos.

Y seguro que entonces se multiplicará

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¿No te gustaría vivir despierto? Quizá sea uno de los grandes sueños que todo ser humano alberga en su interior. Quizá porque todos sabemos en lo más secreto de nosotros mismos lo difícil que es no ir durmiéndote o aletargando con el paso de los días y de la vida…

¿Te animas a unirte a este movimiento imparable que amanece? ¿Te animas a despertar a esta nueva realidad que surge, despunta, brilla?

Así es el Adviento: amanece, nos visita el gran Sol que viene de lo alto y porque amanece nos despierta. ¡algo nuevo está naciendo en la noche de la humanidad! Todo el Adviento es prepararnos a un gran nacimiento. Amanece como fruto del amor loco de Dios. Por eso AMA-NACE

Poco a poco, progresivo. Como la vida misma. Toda una gestación serena y calmada. Sin prisa.

Poco a poco, como nos gusta a todos despertarnos. ¿No te molesta ese despertador más o menos brusco que nos saca del sueño a golpes? ¿No es muchísimo mejor cuando podemos despertarnos suavemente, con la delicadeza progresiva de la luz entrando por la ventana? Esta es la invitación y es nuestro deseo para este Adviento.

Amanecer es saber que estás vivo. Al anochecer dormimos. Y en realidad, es todo un acto de confianza: no podemos tener la certeza plena de que despertaremos al día siguiente. De que amaneceremos. Lo esperamos confiados en Dios y en su Luz que nos amanece cada día. Un día más. ¿Quieres vivir vivo? ¿Quieres dejarte despertar por la Luz, al ritmo sereno y paciente de la propia vida? Yo también. Nosotros también. Si quieres, únete. Seguro que, como dice la canción, se multiplicará, se multiplicará…

Feliz Adviento 2017. Feliz amane(a)cida.

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AMANaCE. SEMANA A SEMANA.

ADVIENTO 2017

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PRIMERA SEMANA DE ADVIENTO:

DESPIERTA CON EL AMANECER EN SUS OJOS

No estar dormidos no es lo mismo que estar despiertos. Es ser protagonistas. Capitanes de nuestro barco. Con la vida en nuestras manos. Como María de Nazaret, >>SEGUIR LEYENDO>>

 

SEGUNDA SEMANA DE ADVIENTO:

DESPERTAR-EMPEZAR-PRIMEREAR

Esta segunda semana va de comienzos, de inicios… que es otra forma de amanecer, de despertar. Imposible repetir exactamente igual cada comienzo. “Comienza el evangelio de Jesús, >>SEGUIR LEYENDO>>

 

 

TERCERA SEMANA DE ADVIENTO:

DESPIERTA A LOS DEMÁS

No era Él la Luz. Era TESTIGO DE LA LUZ. La había visto y había despertado al sentir su calor, su esplendor, su vida… y empieza a despertar a otros. Como cuando estás durmiendo >>SEGUIR LEYENDO>>

 

 

CUARTA SEMANA DE ADVIENTO:

 ESTÁ A PUNTO DE NACER EL SOL

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Está amaneciendo. Está a punto de nacer el Sol que nos visita, que viene de lo alto. La tradición cristiana ha llamado a Jesús, nuestro Sol. No sé por otros lugares pero por aquí es frecuente >>SEGUIR LEYENDO>>

buscando: ADVIENTO, AQUÍ Y AHORA. Por Santi Casanova

ADVIENTO, AQUÍ Y AHORA 

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A veces nos gustaría estar en otro lugar y vivir en otro tiempo. Uno tiene la sensación de que tiempos pasados siempre fueron mejores y que lo que está por venir, fruto de los sueños y las esperanzas, nos trae la consumación de promesas irrealizadas. Si vivimos en la ciudad, nos gustaría estar en el campo; los que viven en el pueblo, se vienen a la ciudad, cambiamos de lugar de vacaciones cada año porque hay que conocer mundo… y desde que Ikea ha llegado a nuestras vidas, redecoramos todo cada poco tiempo. Paremos. Paremos ya, por favor.

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Acabamos de llegar a la estación invernal del Adviento. Sí, Adviento. Sí,  lugar y tiempo de reposo para mirar más allá. Porque necesitamos que el tiempo sea ahora y el lugar sea este. Porque necesitamos apagar luces, bajar el volumen, soltar el móvil, quitarnos el reloj. Lo necesitamos. Ya está bien de engañarnos pensando que todo va bien… por no pararnos a mirar cómo nos va todo.

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Sólo existes ahora mismo. Sólo eres ahora. Sólo tienes el ahora. Y sólo estás aquí. Regálate la experiencia de centrar absolutamente tu existencia. ¡Es un regalazo! Es salir y caminar hacia ti, en la noche, rodeado de silencio, sin más conexión que la presencia real de quién sostiene tu vida, sin más equipaje que aquello que eres; es salir a caminar sin avanzar un solo paso.

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Dios nace, no nació. Dios existe, no existió. Dios se encarna, no se encarnó. Dios llama a la puerta, no llamó. Dios es pequeño, no lo fue. Dios se abre paso hoy y aquí, no hace más de 2000 años en Belén de Judea. Dios necesita de personas que le sigan trayendo al mundo, a este, al tuyo, al nuestro. Dios no buscó fama, ni dinero, ni protagonismo. Dios no irrumpió en la Tierra entre trompetas y tambores. Dios no dio rueda de prensa ni tuiteó su nacimiento. Dios no se preocupó de salir en los primeros resultados de Google, al ser buscado. Dios no buscó reconocimiento. Te buscó a ti. Y a mí. Y nos buscó fuera del ruido, de la ciudad, de las cómodas posadas, de las calles iluminadas… Nos invitó a salir de todo eso, a viajar a lo apartado de nuestro corazón, al silencio de nuestra alma, a los rincones de nuestro ser a veces fríos y húmedos, allí donde Él pudiera ser Buena Noticia.

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A lo que estás invitado no es a otra cosa que a orar, a ir y mirar el lugar donde Dios te habita, allí donde está presente y te espera. Nadie te va a forzar, nadie te va a obligar, nadie te va a empujar ni a optar por ti. Dios nunca se impone, ni quiere para salvarnos. Él es un Dios en relación, no un Dios de ordeno y mando. Eso sí, su espera, su paciencia y su misericordia es infinita.

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Dios siempre está. Dios siempre espera. Si llegas a Él, todo tu hielo se derretirá y toda tu hambre quedará saciada. Todo irá bien entonces, aunque no haya luces ni ruido que lo anuncien, aunque no haya champán para celebrarlo..

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Un abrazo fraterno

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Santi Casanova

@scasanovam

«tres profetas para un adviento» por miguel ángel vazquez

A un ritmo vertiginoso, y casi sin darnos cuenta, ha vuelto a llegar hasta nuestras vidas, de la mano de los cielos blancos, las hojas mojadas en las calles y las luces entre los árboles, el Adviento. Tras un año trepidante de actividad y actualidad, el camino que nos llevará directos al pesebre nos invita una vez más a recorrerlo.

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El Adviento quizá sea mi tiempo litúrgico favorito de todo el calendario y lo es por varios motivos. Uno de ellos es, sin duda, porque tiene un final feliz y emocionante. Desemboca en la Navidad, en el nacimiento de un ser humano, en un absurdo grande de pura sencillez que sobrecoge, en una esperanza revestida de ternura que me ayuda a creer que la solución de los problemas del mundo se puede abrazar.

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El otro es que es un tiempo dedicado a los profetas, en concreto a tres de mis profetas preferidos, a tres profetas que lo fueron por su denuncia valiente y por su esperanza, tres profetas que encarnan esa frase que intento repetirme cada vez que puedo, ese “no hay mayor denuncia que comunicar la esperanza”. Es el tiempo de Juan el Bautista, Isaías y, por supuesto, María. En esta ocasión les vamos a regalar a cada uno de ellos un espacio dentro de nuestro habitual VER, JUZGAR y ACTUAR. A ver qué sale.

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  • VER (Juan el Bautista):

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jpicjuanJuan es el gran profeta, en palabras del propio Jesús no ha habido ni habrá persona como él. Una persona coherente y contundente que acabará como suelen acabar las personas coherentes y contundentes. En los pasajes en los que vemos la predicación de Juan podemos comprobar hasta qué punto le dolía la injusticia y cómo abogaba por la igualdad de todas las personas a pleno pulmón. Casi podríamos decir que pone los cimientos de la Economía del Bien Común y el acento en esa otra forma de hacer las cosas (ese otro mundo posible) que significará la llegada de Jesús. Juan hablaba así porque conocía la realidad de su pueblo y veía los efectos de la injusticia en sus vecinos. Pensaba yo, dándole forma a este artículo, cómo se hubiera sentido Juan, qué hubiera dicho, si hubiera visto la foto estremecedora de Carmen, la mujer de 85 años desahuciada el mes pasado en Vallekas. Me acordaba de este texto sobre el Portal de Belén Indignado que escribía hace dos años en mi blog ‘Cristianxs Indignadxs’

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“Hoy empezamos con el Portal, que no es poca cosa. Un Portal que existe porque no queda sitio en ninguna posada o porque, habiéndolo, no quieren dejar pasar a la pareja de Nazaret. Un Portal que hoy es el puente, la calle, el banco, que acoge a las familias desahuciadas en el país de los tres millones de viviendas vacías. Es el símbolo de la insolidaridad por un lado y el faro que ilumina nuestra realidad de hoy por otro. Nacer en un portal es una afrenta, algo que debería avergonzarnos, y sin embargo fue así. Lo más grande naciendo en lo más pequeño. Aparte de para hacer profundas teologías o para hacer más pintoresca y costumbrista nuestra representación casera del nacimiento de Jesús, el portal de Belén marca la primera gran realidad, tal vez la primera denuncia en clave de esperanza, de la Navidad. Si queremos buscar a Dios en este tiempo de Adviento, busquémoslo en los desahuciados. Si queremos acoger a Dios, cantarle, llevarle nuestros presentes, acompañarle, hagámoslo desde los desahuciados. Dios va a estar ahí más que en muchos otros sitios.”

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  • JUZGAR (María):

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jpicmaria.

Incluyo, por supuesto, a María como profeta porque lo fue. Lo fue en muchos ámbitos de su vida, empezando por su primer “sí”, pero muy concretamente en esa profunda oración cargada de belleza y de esperanza que es el Magníficat. Es tan completa, refleja tanta denuncia y tanta esperanza, nos habla tanto de la visión de la vida y del mundo que tenía la madre de Jesús (y que sin duda le transmitió), que no necesita mayor comentario. En este mes de Adviento el Magnificat nos vale como nuestro “juzgar” y de oración:

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Proclama mi alma la grandeza del Señor,

y se alegra mi espíritu en Dios, mi Salvador;

porque ha puesto sus ojos en la humildad de su esclava,

y por eso desde ahora todas las generaciones me llamarán bienaventurada,

porque el Poderoso ha hecho obras grandes en mí:

su nombre es Santo,

y su misericordia llega a sus fieles

de generación en generación.

Él hizo proezas con su brazo:

dispersó a los soberbios de corazón,

derribó del trono a los poderosos

y enalteció a los humildes,

a los hambrientos los colmó de bienes

y a los ricos los despidió vacíos.

Auxilió a Israel, su siervo,

acordándose de la misericordia

-como lo había prometido a nuestros padres-

en favor de Abraham

y su descendencia por siempre.

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  • ACTUAR (Isaías):

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Qué gran poeta es Isaías. Cuánta belleza hay en sus textos y cuánta inspiración es capaz de salir de entre sus páginas. Sus imágenes tienen tanta riqueza que ciertamente es una lástima que su literatura quede tantas veces restringida al ámbito de la religión. Leyéndolo a nadie le extraña que el propio Jesús eligiera precisamente un texto suyo para iniciar su predicación.

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jpicisaiasIsaías es el profeta de la utopía, del mundo soñado, de esa esperanza a la que estamos llamados a pesar de las sombras que nos rodean, una vuelta al Paraíso perdido en el pasado y a la Gloria que nos espera en el futuro. Viene muy a cuento contar con él para nuestro “actuar” ya que justo a esa utopía es a la que me gustaría hacer un llamamiento a lo largo de este Adviento.

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Parar los desahucios es una utopía. Cerrar los Centros de Internamiento de Extranjeros (CIE) es una utopía. Unir a ciudadanos de todo tipo para lanzarse a ganar los municipios en manos de tanto corrupto es una utopía. Cambiar este sistema económico capitalista por uno que ponga a la persona en el centro es una utopía. Acabar con la violencia hacia las mujeres y luchar por una igualdad real que destierre tanto machismo es una utopía. Detener este acelerado proceso de cambio climático es una utopía.

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Es una utopía, sí. Sin embargo, cada día, cientos de mujeres y hombres se levantan en este país y en todo el mundo para verla cumplida. Nosotros, como personas cristianas, ¿qué estamos haciendo? ¿Conocemos a los grupos que trabajan por esto? ¿Tenemos una voz y una mano que aportar o nos quedaremos en la crítica desde el salón o el bar (o la sacristía)? La dignidad de la persona, especialmente de los empobrecidos, nos llama a voces. Parece que vivimos un tiempo histórico en el que el cambio es posible. ¿Vamos a facilitarlo este Adviento? ¿Vamos a allanar el camino al Señor que viene en el desahuciado, en el migrante, en los excluidos, en los pueblos del Sur, en las mujeres ninguneadas y maltratadas, en un planeta que sufre? Ojalá así sea y ayudemos a hacer realidad la utopía de estos tres profetas de la esperanza.

¡Ah! ¡Y no se olviden que habrá final feliz!

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¡Feliz Navidad a todas las acompasadas y a todos los acompasados!

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Miguel Ángel Vázquez

@MAVazquez22

La Esperanza del Adviento como Esperanza Organizada

Continuando con las motivaciones propuestas en la anterior entrada, quiero aprovechar el tiempo de Adviento que inauguramos para actualizar este espacio de Justicia y Paz  desde una perspectiva esperanzada. El Adviento es, entre otras muchas cosas, el tiempo de la espera. No de la espera estéril, sino de la espera de algo (alguien) transformador, del principio del tiempo nuevo, del Reino de la justicia y la paz encarnado en el amor mismo. Es una espera, por tanto, esperanzada, un matiz este no necesariamente redundante.

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Desde el enfoque de este espacio, vamos a pasar a analizar algunas vías que desde nuestra sociedad ya están convocando, de distintas maneras, a la esperanza frente a la injusticia. Valga esto como propuesta de transformación social en positivo, lo que la iglesia latinoamericana denominaría la “esperanza organizada”.

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  • VER:

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Es constatable que, desde el inicio de la crisis que estamos viviendo, se han disparado las muestras de solidaridad entre la población. No lo han hecho tanto desde los que tienen mucho hacia los que no tienen nada, al estilo de un “telemaratón” interno, como entre los que están siendo afectados. La crisis ha despertado, sorprendentemente, no un egoísmo en búsqueda de autoprotección sino una empatía que se concreta en acciones prácticas para apoyarse y defenderse frente a los atropellos políticos, sociales y económicos. Vamos a ver algunas de ellas concretadas en agrupaciones específicas.

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            La PAH: La Plataforma Afectados Contra la Hipoteca (PAH) es uno de los ejemplos más claros de esta solidaridad activa frente a la desgracia. Aunque la organización ya existía desde hace años, ha sido a raíz del 15-M que su actividad se ha visto apoyada por un número de gente cada vez mayor. A través de una organización horizontal y de informaciones a través de las asambleas de los barrios, consiguen dar apoyo a todas las personas y familias que son víctimas de los desahucios. Cada semana movilizan a cientos de personas para presentarse en los domicilios de las personas que van a ser echadas de sus hogares para mediar con la policía y los representantes de los bancos. Es emocionante seguir su actividad y sus logros, cargados todos ellos de humanidad en las redes sociales.

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            Brigadas Vecinales de Derechos Humanos: Las Brigadas de Derechos Humanos llevan años luchando por los derechos de los más desfavorecidos, en concreto de los inmigrantes sin papeles. Velan por la seguridad de este colectivo y por el cumplimiento de la carta universal de la ONU a través de una red de vecinos que se dedican a observar su entorno y denunciar las irregularidades. Una de sus mayores actividades en las redes sociales es anunciar en el acto de las diversas redadas racistas que se realizan a lo largo del país para intentar impedir detenciones ilegales por el color de la piel y generar movilización y conciencia social.

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            Partidos políticos (algunos): Que nadie se me asuste. Al igual que en otros ámbitos, también en la política hay gente que está tratando de hacer las cosas de manera diferente. Están surgiendo partidos que nacen del descontento de los ciudadanos y la necesidad de superar el tapón creado por los políticos “oficiales” que llevan toda la democracia en el mismo sitio. El partido Equo, por ejemplo, ha anunciado que hará unas primarias abiertas a toda la ciudadanía para elegir a su candidato para las Elecciones Europeas. Por Un Mundo + Justo, socio de Equo en algunas de sus campañas, lleva años luchando por los derechos de los empobrecidos del Sur desde la política del Norte y ha presentado una alternativa “justa” a los Presupuestos Generales del Estado.

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            Asambleas de Barrio: Es la forma de participación más horizontal que tenemos a nuestro alcance para ir modificando y mejorando la vida de nuestros barrios. Algunas existían desde hace años, pero el 15-M las ha hecho multiplicarse por todo el país. Tratan temas locales y también propuestas a mayor escala. El orden del día se decide entre todos los participantes y todos los vecinos tienen cabida siempre que se respeten unas mínimas normas de comportamiento y funcionamiento. Las asambleas son, por tanto, lo que sus vecinos quieren que sea.

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  • JUZGAR:

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Dos de los acentos más importantes del Reinado de Jesús van en la línea de trabajar preferencialmente por los más desfavorecidos y de no hacerlo en solitario. Desde las primeras comunidades hasta hoy, la necesidad de trabajar en grupo por la transformación del mundo ha sido una de las máximas más importantes del cristianismo. En el grupo, en la comunidad, encontramos a Jesús, nos encontramos con Él. Es desde la unión con otras personas que persiguen un mismo objetivo donde encontramos nuestra fuerza.

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Desde esta lógica, pareciera que hay un llamamiento claro a, por lo menos, interesarse por estas agrupaciones que, sin necesidad de ser religiosas, están convocando a la solidaridad de toda la ciudadanía. Sin que ello suponga que tengan que sustituir a sus comunidades aquellos que las tengan, la participación en esta organización de la esperanza puede aumentar nuestros horizontes y dar un apoyo que puede resultar fundamental a estas agrupaciones. ¿Qué pasaría si, ante un desahucio de una familia en nuestro barrio, fuésemos todos los feligreses de la parroquia convocados incluso por nuestro propio párroco? ¡Cuántas cosas más (de las muchas que seguro que ya hacéis) se podrían transformar con esta mezcla tan interesante! No hablemos ya de la participación en partidos políticos nuevos que buscan la justicia, la solidaridad y la transparencia, tal y como nos han recordado tantos papas tantas veces.

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  • ACTUAR:

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Toca ahora el momento de concretar en una acción el proceso que hemos ido recorriendo a través del “ver” y del “juzgar”, una acción que nos acerque a esa esperanza organizada de la que venimos hablando a lo largo del texto.

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Para ello, la invitación parece clara. Hemos dado cuatro opciones de organizaciones sociales que están intentando llevar esperanza a la injusticia, seguro que conoces alguna más (no dejes de ponerla en los comentarios y así nos enriquecemos todas!). La propuesta es que, a lo largo de este Adviento, por lo menos nos informemos más y nos acerquemos a alguna de estas opciones. Intenta acercarte a la asamblea de tu barrio o anímate a parar un desahucio cercano. Forma parte con miembros de tu comunidad de una brigada vecinal de Derechos Humanos… Si te animas y te apetece, cuéntanos tu experiencia en los comentarios. ¡Seguro que es una vivencia muy enriquecedora!

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Para terminar, os dejo con este vídeo que realizó hace meses la “Orquesta Solfónica” como muestra clara de lo fácil que puede llegar a ser llevar la esperanza organizada cuando se está en grupo. Aviso a navegantes: emociona hasta la lágrima. ¡Feliz y fructífero Adviento!

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Miguel Ángel Vázquez

@MAVazquez22