Eco Diario de la Palabra
 

SEGUNDA CANDELA · JANUKÁ (II)


Segunda Candela. 

La Torah es leída públicamente en Shabat así como todos lunes y jueves de cada semana  y durante Januká es la parashá Miketz (Gen.41-44:17) a la que prestamos atención. Y en el comienzo del día encenderemos la segunda candela.

En un fragmento antes mencionado, José es liberado:“Entonces el faraón hizo llamar a José, y le trajeron apresuradamente de la prisión….” Gn 41:14). 
José está presto a desarrollar todas sus capacidades. Sin libertad no podemos plantearnos ni siquiera ser. Del mismo modo, nosotros, tras el encendido de la primera candela, hemos situado una pequeña luz en nuestro camino y estamos preparados   para dar un paso más, hemos empezado a ser. Hemos salido, más bien. Dios nos ha sacado de nuestra prisión particular y es menester continuar con la misión para la que hemos sido llamados.

Encendamos la segunda candela.  

En un fragmento anterior (Gen 37) la arrogancia parece ocupar el primer plano.  Es la percepción por parte de otros lo que realmente la hace presente, alentada por actitudes propias o por el silencio. Y esa arrogancia real o sentida es fuente de conflicto y de violencia.

Volvemos a Miketz. El faraón solicita a José que interprete sus sueños: “Dicen que puedes comprender los sueños e interpretarlos». La respuesta ahora es: “No yo, es Dios quien va a responder para tranquilidad del faraón” (Gen 31:15-16).El ego ha sido contenido. Ha entrado en juego la ANAVAH, la humildad.

Por el desarrollo de la historia vemos que humildad no es ser un “don nadie”, no es sentirse inferior a nadie, es simplemente ocupar el lugar en el que debemos estar y no pretender ser más que los otros. “Los jactanciosos no se presentarán ante Tu vista. Odias a todos los que obran iniquidad” (Sal.5:6).

Así pues, con ANAVAH (humildad), sabiendo que tenemos una tarea que realizar, una tarea para la que hemos sido llamados, estamos prestos a encender la tercera candela.