Eco Diario de la Palabra
 

QUINTA CANDELA · JANUKÁ (V)


Quinta Candela

Tres cosas sostienen, pues, el mundo:   

  • Torá o relación con uno mismo (por tanto, capacidad de evolucionar) 
  •  Avodá o relación con lo transcendente  
  • y Gmilut Hasadim o relación con los otros. 

Torá es en sentido literal, Instrucción. Supone estudio, análisis, reflexión. Sólo así podemos percibir lo que somos, o lo que creemos ser, lo que nos rodea, desde múltiples perspectivas.  

Encendamos la quinta candela. 

El programa de estudio de la Torá recibe el nombre de PARDES, acróstico de los cuatro niveles de análisis: 

  • PESHAT, la lectura simple y literal 
  • REMEZ, la lectura alegórica 
  • DRASH, la lectura interpretativa 
  • SOD, la lectura mística 

 Estos niveles son independientes entre sí, son completos y a veces conducen a conclusiones dispares. Rabi Meir decía: «El que se ocupa del estudio de la Torá, por amor a esta, merece muchas cosas. Y no sólo eso, si no que el mundo está en deuda con él. Se le llama amigo, amado, que ama a Dios, que ama a las criaturas humanas; agrada a Dios y agrada a la humanidad; y la Torá lo viste con cualidades de humildad y reverencia; hace que sea justo; piadoso, recto y fiel…» (Pirke Avot 6:1). 

Pero esa Torá de cuyo estudio hablamos no está en el cielo y así está escrito: «Porque muy cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón, para que la cumplas” (Devarim 30:14).