Eco Diario de la Palabra
 

¿Por qué seguimos confiando en la Iglesia?


Todos nosotros tenemos una familia. Con sus defectos y sus virtudes,  reconocemos que es bueno amarla y construirla para que en ella podamos ser felices y aprendamos a crecer como personas.

No quisiera que sonara a “sermón” pero cuando me amenaza la desesperanza en la Iglesia recuerdo que el día de nuestro bautismo, el Espíritu Santo nos une a Jesucristo, haciéndonos hijos de Dios y hermanos entre nosotros. La Iglesia es una gran familia compuesta por personas, con virtudes y miserias, unidas en Dios. En ella buscamos la fuerza para ser más buenos, capaces de construir un mundo mejor.

Una sugerencia: reza el Salmo 42,11: ¿Por qué me voy a angustiar? En Dios pondré mi esperanza, y todavía lo alabaré.

En Dios, como familia, ponemos nuestra esperanza. Él nos hará más santos y sabios en nuestros gestos y palabras para poder cumplir con nuestra misión de anunciar la Buena Noticia del Amor de Dios a todos las personas.  #Yonopierdolaesperanza