Eco Diario de la Palabra
 

educar evangelizando… evangelizar educando… Semana Vocacional Claretiana 2013.


DE VOCACION, LA VIDA. POR VOCACIÓN, EDUCAR PARA EDUCAR LA VIDA, EL EVANGELIO

 

En esta SEMANA VOCACIONAL CLARETIANA 2013 no podemos dejar de decir una palabra sobre la vocación educadora que en nosotras es siempre evangelizadora.
Educadores y educadoras, ya lo vivamos desde la consagración religiosa como Misioneras Claretianas o desde el  compromiso laico seglar de la familia, del trabajo, de lavida. Puede ser un momento precioso para tomar conciencia cada uno, laicos y religiosas juntos, de la grandeza de esta vocación evangelizadora y educativa que hemos recibido y que compartimos desde nuestro carisma.
Quizá algunos de nosotros no somos “educadores vocacionales” desde pequeños…
Quizá algunos de nosotros hemos llegado aquí por distintos caminos pero en todo caso, la educación ocupa nuestro día cotidiano, nuestras preocupaciones, alegrías, cansancios y esperanzas.
Carlos Díaz, filósofo cristiano, define al maestro, al educador, como orfebre de la Palabra: Palabra de Dios con mayúscula y de muchas palabras menores, propias y de otros:
Maestros, no olvidéis que el corazón es el que manda, y el corazón se conquista amando.
¿Cómo? Como lo hacen las madres: con cariño, solicitud, desvelo, complacencia en los bienes ajenos, consuelo en sus penas, defensa contra lo que los molestan, alientos en los trabajos… y con el desinterés. Nuestra acción educativa debería ser cada vez más desinteresada, más gratuita; tenemos un modelo de Maestro al que seguir: Jesús.

 

En la educación como en cualquier otro ámbito profesional hay personas que trabajan sin vocación, sin gusto por su trabajo, sin pasión:
hay que vivir, hay que trabajar y donde encontramos trabajo, trabajamos. Ni más ni menos. Pero todos sabemos el altísimo grado de insatisfacción vital que eso supone.
En nuestro ámbito, por lo que implica, es posible que no haya tantos educadores que no quieran serlo, pero los hay… Y si hablamos de educadores en un centro Claretiano, todos sabemos que compartimos tarea y misión con personas que, de entrada, no lo viven como vocación, en sentido cristiano: son buenos profesionales, cumplen su tarea, se adaptan, se acomodan, se resignan y al menos, no van a la contra del proyecto educativo evangelizador. No nos engañemos… sabemos que es así. Pero si tú estás en esa situación, aunque no hubieras elegido por ti mismo formar parte de esta misión educativa, ¿no te parece que merece la pena bucear en tu interior y encontrar aquello que te permita dar un nuevo y más profundo sentido a tu trabajo aquí y ahora?, ¿no te parece una excusa perfecta esa Semana Vocacional Claretiana para renovar tu capacidad de amar, ilusionarte y elegir hoy y aquí tu ser educador/a como algo que te da vida?

 

“Lo digo y lo diré mil veces. La virtud más necesaria a un misionero apostólico es el amor… si no tiene este amor, todas sus bellas dotes serán inútiles; pero si tiene grande
amor con las dotes naturales, lo tiene todo. Si un hombre tirara una bala con los dedos, bien poca mella haría; pero si esta misma bala la tira empujada con el fuego de la pólvora, mata. Así es la palabra…si se dice lleno de fuego de caridad, de amor de Dios y del prójimo” (Aut Claret 438-439)2  

 

Por eso, nada mejor que leernos a nosotros mismos y recordar por qué amamos la educación y queremos vivirla como vocación, es decir, como misión que Dios nos confía.
¿Qué es educar?
 Se pueden construir edificios, puentes, carreteras… pero no hay nada más maravilloso que participar en la «construcción» de personas. (J. L. A.)
 La misión de educar es hacer surgir del alma «del otro» lo mejor que lleva dentro. Somos como ánforas llenas de semillas en germen. La educación las hace brotar, el «cuidado maestro» del educador les va dando el agua que necesitan, poco a poco, hasta florecer…hasta madurar, hasta capacitarlo para iniciar él mismo ese nuevo ciclo vital, rebosante de frutos, en otros… los propios hijos, los de otros que les confían… muchos… Somos una interminable
cadena de educadores de la vida, de los valores, de las ciencias… y, si así lo sentimos y creemos,del amor y de la misericordia de Dios que guarda cada palabra, cada mirada o gesto transmisor (o traidor) de lo que llevamos dentro. Educar, es hacer crecer la semilla del amor en cada corazón que, por gracia, se nos haya confiado. Lo demás, y creo no equivocarme, viene por añadidura. (A. M. M)
 Es creer en las personas, en todas sin excepciones. Es trabajar con esperanza para que lo bueno que está dentro salga fuera, y preparar personas de esperanza para que construyan un mundo más humano como nos enseña Jesús. (S. V.)
 Educamos con todo nuestro ser, alma y cuerpo, palabras y acciones. Los pequeños ven en nosotros todo aquello que ni siquiera nosotros vemos. Educar significa mostrar a Dios día a día en todos nuestros actos y palabras. Dar ejemplo de los valores que Jesús vino a enseñarnos para que iluminen a otros en el caminar de sus vidas y puedan así ser felices y hacer felices a los demás. (A. M. C.)
 Es despertar en los niños y jóvenes la confianza en Dios, Amigo de la vida, que a todos ha llamado en este tiempo que nos toca vivir. Es ayudar a despertar los talentos personales al servicio del bien común, del Reino de Dios. Lo fundamental es la vida como don de Dios, sentirse hijos del Padre, aprender a vivirla según el Camino que es Jesús, construir el Reino de Dios en la justicia, la libertad, la paz y el amor por todo lo creado, sentirse hermanos de todos los hombres, especialmente de los más débiles y necesitados y comprometerse con la vida en la práctica evangélica. (M. L.G.)
“Todo el empeño y cuidado, ansia y deseo de las Maestras ha de ser el procurar plantar y grabar en el corazón de sus discípulas un tierno y fino amor de Dios y del prójimo, con lo cual se cumple la Ley del Señor y sin cuyo cumplimiento
todo se pierde y es en vano todo lo demás. Así que ésta ha de ser el objeto principal de nuestra enseñanza”. (M. París, Const. T II, c 3.17)3
 Es ayudar a crecer, acompañar a la persona para que saque a la luz lo mejor de sí misma. Por eso creo que educación y evangelización va unido, porque se trata de transmitir que tenemos capacidad para caminar, para construir un mundo mejor con lo que cada uno somos. Educar es un acontecimiento sorprendente. Es querer a las personas como son pero soñándolas distintas, mejores, creyendo en sus posibilidades. (M. G.)
 Es sembrar semillas de un fructificar oculto. Me cautiva poder observar en directo la evolución, las reacciones de un ser que se abre ante la vida. Ser un pequeño apoyo para esa evolución y dar así algo de lo que me dieron. (V. B.)
 Es una llamada específica a compartir sentimientos que ayuden e interroguen. Lo fundamental es «escuchar» para comprender lo que a otros puede ayudar. Educar da sentido a mi vida consagrada el formar personas íntegras y en valores evangélicos. (S. S.)
¿Cómo vives tu vocación como educador/a cristiano/a?

 

 

 Para mí la vocación de educadora, es ponerte al servicio de los demás. La mayor satisfacción es que recibes mucho más de lo que das. En esta profesión no existe la monotonía, cada día es distinto al anterior, cada día seguro que te pueden sorprender, hacerte reír y porque no también enfadar. Uno puede disfrutar cada segundo. ¿Vivir la educación como evangelización? Es muy importante que la formación no sea una mera ilustración y por eso hablamos siempre de «formación integral», la Pastoral como raíz y eje transversal en el colegio y entre las competencias incluimos la competencia espiritual. Creo que es muy importante saber que cada segundo en el aula los alumnos absorben el ejemplo sin darse cuenta, nuestras reacciones, el modo en que tratamos a las personas, el modo de comprender, de actuar, … Cuando ves la responsabilidad que lleva tu trabajo…, yo personalmente siento vértigo. (A. P.)
 Para mí ser educador es mi vida, es mi pasión, me encanta y me hace muy feliz. Creo que la educación es la base de todo, es el pilar de toda sociedad. Es maravilloso trabajar con personas y aportar tu granito de arena en la construcción de su camino hacia la felicidad. ¿Qué es lo fundamental? Tener vocación y llegar a cada corazón de cada persona que Dios te pone delante. La educación es un gran medio para la evangelización, cada día se nos da la oportunidad de que los niños que tenemos delante vean cómo vive un cristiano en lo cotidiano y sobre todo la oportunidad de que vean lo feliz que se puede ser siguiendo a Jesús y queriendo ser como El y hacer “Todo educador claretiano vive la misión evangelizadora en el Colegio como realización práctica de su vocación cristiana. En la tarea que desempeña, hace de la cultura su servicio a la evangelización y, desde su competencia profesional, trabaja a favor de un mayor compromiso por el desarrollo integral de los alumnos” (Ideario 9)4 lo que El decía. Ni si quiera enseñar o explicar, mostrar con tu propia vida como reacciona un cristiano ante diferentes situaciones. (R. R.)
 A mí me han dado gratis muchas cosas…y gratis las quiero devolver. Necesito contar las maravillas del mundo donde vivimos. Los chicos necesitan mirar la realidad de lo que les rodea de manera creativa…y mira tú por dónde…algo he estudiado para poder hacer eso. (B. G.)
 Mi tarea educativa creo es una vocación integradora completa, es saber simplificar sin restar las esencias de lo más fundamental, desde la claridad de la inteligencia que unificada se convierte en una sabiduría conforme al ser total de la persona. Vivir la educación es una tarea transformadora, lo más fundamental es ser como un guía fiel que orienta en libertad siendo portadora de un servicio realizado en todo momento con Amor pues somos instrumentos de vida según el querer de Jesús: “Id por todo el mundo y haced discípulos de todos los pueblos…” (P. R.)
 Por mi parte,no encuentro otras palabras que definan mejor nuestra tarea que la definición que escuché a Encarnación Velasco. Palabras que llevo siempre en mi corazón: (M. C. M)
“Un verdadero educador claretiano siempre da algo de sí mismo en su labor porque es la forma de hacer que sus alumnos superen los egoísmos y se capaciten en el auténtico AMOR que solo viene de DIOS y que es verdad y
bien. Esto te “gasta”, querido educador, pero te hace sublime en tu tarea” (Encarnación Velasco rmi)

 

 

Dedica algún tiempo en esta semana a expresar con tus propias palabras cómo vives tu vocación educadora y evangelizadora.
– ¿Vivo con felicidad mi vocación educadora o me dejo llevar por la rutina, el cansancio, la frustración?
– ¿Qué significa para mí seguir siendo educador/a en este Colegio? ¿Cambiaría algo mi labor diaria si educara en
otro tipo de Centro o Institución?
– A pesar de las dificultades, lo que más me ayuda a seguir soñando y vivir con alegría mi misión educadora claretiana en lo cotidiano es…
– Creo que mi tarea educadora es más que un trabajo porque…
– Hacer nueva en la práctica mi fe y mi vocación hoy supone…