Eco Diario de la Palabra
 

ORAR – LA ALEGRÍA DE ESTAR HABITADOS


No somos seres huecos. A mí me da mucha alegría el descubrimiento de estar habitada. De que, cuando llego a contactar con mi corazón, Alguien ya me está esperando, porque “Dios nos amó primero” (1Jn 4, 19).

.

“Hijas, que no estáis huecas”, decía Santa Teresa (Camino 48, 2). Somos seres “habitados”, no vacíos; no llegamos los primeros porque Alguien nos precede y nos espera en el corazón, ni estamos nunca solos: “Mi Padre y yo vendremos a él y haremos en él nuestra morada” (Jn 14, 23). Esta frase la comenta Sta Isabel de la Trinidad así:

.

Esta mañana he escuchado en el fondo de mi alma estas palabras: “Si alguno me ama, mi Padre le amará y vendremos a él y haremos morada en él” He comprendido inmediatamente la verdad de esta expresión, me es imposible manifestar de qué modo se me revelaron las Tres Divinas Personas. Sin embargo, yo las veía celebrar dentro de mí su consejo de amor. Me parece que sigo viéndolas así. ¡Qué grande es Dios y cuánto nos ama!

 .

Me impresiona esta cita bíblica y me viene a la mente y al corazón muchas veces: no estoy sola nunca, mi corazón es un espacio habitado por el Padre, por el Hijo y por el Espíritu de amor que procede de ambos. Quienes aman de corazón a todo ser humano con el que se encuentra, quienes sirven de corazón, quienes viven del alimento y la luz de la Palabra, quienes hacen de la Voluntad del Padre el deseo de su corazón… son amados por Dios, quien ha deseado hacer de cada ser humano su templo, su casa… Un Dios que es comunión de amor que se desborda, me la comunica continuamente, como si de una fuente se tratara ya la vez se hace “acueducto” hacia otros…

.

También S.Agustín tiene comentarios interesantes al respecto:

 .

“¿Adónde vais? ¿Adónde corréis? ¿Adónde huís, no sólo de Dios, sino también de vosotros? Volved al corazón” (San Agustín: Comentario al Salmo 76, 16) “Volved al corazón, ¿qué es eso de ir lejos de vosotros y desaparecer de vuestra vista? ¿Qué es eso de ir por los caminos de la soledad y vida errante y vagabunda? Volved. ¿A dónde? Al Señor…Vuelve primero a tu corazón; como en un destierro andas errante fuera de ti. ¿Te ignoras a ti mismo y vas en busca de quien te creó? Vuelve, vuelve al corazón… (San Agustín: Comentario al Evangelio de Juan 18, 10).

.

A la impresión que me hace “saber” esto, sigue una una alegre serenidad en ese viaje habitual hacia el corazón habitado, en esa sed que se colma al encontrarme con Alguien que ha deseado vivir en mí para siempre, mientras yo decida corresponder a ese Amor.

.

NO ESTOY SOLA. Alegría de saber que cuento con quien hablar, consultar mis dudas, abandonar mis fatigas, decidir y asumir responsabilidades…

.

NO ESTOY SOLA. NO ESTOY HUECA, VACÍA… el amor ha sido derramado en mi corazón por el Espíritu que nos ha sido dado (Rom 5, 5). Ese Espíritu que, como veíamos la entrega pasada, es fuerza, alegría, bondad, ternura, paz… no tengo que ir a buscarlo ni comprarlo fuera. Es gratis y vive en mí. Hay amor en mi corazón, para dar.

.

Te recomiendo como PISTA PARA ORAR, que vuelvas a tu corazón. Conecta con él, desde el latido físico, el mundo de los afectos, y, el sentido bíblico de interioridad, la verdad de una misma: sentimientos, recuerdos, pensamientos, proyectos, heridas… toda tú.

.

Conecta con lo que eres, sin doblez. Allí te espera Alguien para abrazar eso que eres y quieres ser. Él ha deseado vivir en tu casa. Recréate con ese deseo. “El Señor tu Dios, en medio de ti es un salvador poderoso… da saltos de alegría por ti” (Sof 3, 17)… ¿no hace crecer esto tu alegría y el deseo de vivir tú en Su Corazón?

.

.

Consuelo Ferrús, rmi

@consuelormi