Eco Diario de la Palabra
 

ORAR – DECÍDETE A ORAR


Desde las distintas secciones de esta web vamos a insistir en el LEMA: TODO VA BIEN, así lo he decidido. Porque eso de estar bien o mal, no depende tanto de lo que nos pasa por fuera, al vaivén de lo que la vida nos depara esperada o inesperadamente, sino que es un OPCIÓN, una determinada actitud ante la vida, una óptica, una DECISIÓN. Pero esta decisión requiere un entrenamiento en distintos ámbitos. No es mágico ni automático.

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¿Cómo ayuda la oración para ello? Nos serviremos de imágenes, de textos, de oraciones, de testimonios, que nos van a facilitar esa decisión, desde la perspectiva propia de la oración.

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Al leer la segunda parte del lema “así lo he decidido” me vienen a la cabeza las palabras de una maestra de oración, Santa Teresa de Jesús, que habla de “determinada determinación” para emprender este camino hacia la fuente de Agua viva, que es Cristo, el amigo, el Amado. Orar es también una decisión. Esta sería la primera pista. DECÍDETE A ORAR.

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¿Y por qué nos conviene tomar esta decisión de orar? ¿Y por qué nos viene bien orar para poder decir siempre y en toda ocasión “Todo va bien”? La oración es vida, (no es un “rato” de oración) es una relación personal yo-Tú, y este Tú es especial, muy especial. Es un Tú que nos sustenta como Buen Padre, es totalmente digno de nuestra confianza porque es Amor (1Jn 4, 8), su Palabra es de fiar y nos dice que nos ama con entrañas de madre, nos cuida, nos protege, nos acoge y restaura por dentro… nos dice que Él mismo ha tomado la decisión de salir a nuestro encuentro para regalarnos vida en abundancia, que quiere cenar en intimidad con cada ser humano y charlar, y hacer fiesta, y escuchar nuestras preocupaciones, aspiraciones… y hasta danza con cada ser humano que acoge esta invitación suya, tan contento como le pone que abramos nuestra puerta. La oración nuestra es respuesta a este deseo de Dios de hacernos felices.

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Decídete a dar una oportunidad a Dios. Háblale como un amigo habla con otro amigo. Abre tu corazón con todo lo que lleves dentro. Él escucha, no desoye ni una sola de tus palabras. Lo ha demostrado a lo largo de la historia y solo pide tu fe, tu confianza. Él saca lo mejor que hay en ti, lo conoce porque te ha creado como un objeto valioso, y si no fuera así no te habría creado.

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Muchas veces la causa de nuestras desdichas, la raíz, es la falta de amor, no sentirnos valorados tal como somos, por los demás, o por nosotros mismos. Mira a ver si no, ¿qué te impide hoy decir que todo esté bien en tu vida? ¿qué va mal? ¿Cuál es la raíz? Permite, con determinada determinación, con paciencia, escuchar en tu corazón las palabras de tu Dios y dale una oportunidad. Créelas porque van dirigidas a ti personalmente. Con un Dios como es el Abbá de Jesús, nuestro Papá también, no desaparecerán las dificultades, pero nos sabremos en buenas Manos. Contempla a un bebé en brazos de su madre… espera así, junto a Su pecho cuando arrecie la tempestad. Decide no soltarte de su lado y Él actuará. Y persevera en esa decisión. No dudes. Eso es la fe, te sepas o no el Credo. Podemos con Él decir “Todo va bien” porque Él es Amor. Con Él nos invade una secreta esperanza de que siempre, la última palabra es la Vida.

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Esta canción te puede ayudar a orar:

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Consuelo Ferrús, rmi

@consuelormi