Eco Diario de la Palabra
 

#nopierdolaesperanza


¿No os da la impresión de que convertimos el sentido de la esperanza en deseos sin más?. Cuando está a punto de derrumbarse algo que sueñas o deseas profundamente, nos sale de dentro o de alguien cercano ese… “no pierdas la esperanza” “la esperanza es lo último que se pierde”. Y ahora pensaba, mientras escribía estas líneas… que traduzco muchas veces esperanza solamente como “espera”, como si nuestro día a día fuera una lucha constante entre las expectativas que tenemos y las realidades que se nos presentan. ¡Y creo que reduzco su sentido!

Por ejemplo, en mi vida, con mis hijos, mi mujer,… ¿qué esperanza tengo depositada en ellos, con mis alumnos, con mis proyectos…? ¿son sólo expectativas, o sea, lo que espero de ellos?

Me ayuda, para pensar qué tipo de esperanza quiero vivir y cómo de esperanzado quiero ser, buscar su significado real, o al menos el que más amplía su valor. Seguramente esperanza tiene que ver con esperar, con desear… pero de todas las interpretaciones posibles… elijo la que tiene que ver con vivir con confianza. Una vida esperanzada, la que yo deseo para mí, es la que confía. Por eso, no perder la esperanza, para mi significa no dejar de confiar… seguir mirando y no perder, la mirada de fe. Con los mismos ejemplos: a mis hijos, mi mujer, a mis alumnos, a cada uno de mis proyectos. Y con esa confianza en las manos… ¿cómo no desear? ¿cómo no seguir esperando? Con fe, con la alegría que se pueda. Con confianza. Con esperanza. #Yonopierdolaesperanza