Eco Diario de la Palabra
 

LO IMPOSIBLE… LO POSIBLE


Seguro que muchos de vosotros y de vosotras os emocionasteis viendo la película “Lo imposible”. Sólo el hecho de que se trate de una historia real nos hizo creíble que en medio de tal marabunta de personas heridas, perdidas, desorientadas, pudiera reencontrarse aquella familia. Y es que hay cosas que, realmente, parecen imposibles.

Pero ¿qué es «lo imposible»? evidentemente justo lo contrario de lo posible. Entonces comienzo por dudar: ¿debo preguntarme por lo imposible o por lo posible? Al preguntarme esto descubro que la pregunta por lo posible me abre más puertas y ensancha el horizonte de mi pensamiento, de mi emoción. Comenzar por lo posible abre posibilidades. Decir posible es como disponer de una llave maestra que abre todas las puertas. Decir posible enciende la creatividad, alimenta la esperanza y con ella la positividad que me permite dar un paso más, no abandonar. Decir posible riega la fe, la hace renacer y florecer.  Esa fe nos otorga energía y fuerza creadoras, nos mantiene erguidos en el combate diario por la mejora de uno mismo, de nuestros entornos y sociedades.

Sí, definitivamente elijo centrarme en lo posible.

Decir imposible echa la llave a la puerta antes de que ésta haya podido siquiera entornarse.  Pero hay «otro imposible» del que sí vale la pena hablar, por el que sí vale la pena arriesgarse, preguntarse, trabajar. «Yo he preferido hablar de lo imposible, porque de lo posible se sabe demasiado», es la frase de una de las canciones de Silvio Rodríguez. 

Hay «posibles» que son puro pragmatismo desnudo de poesía y sueños, «posibles» que disfrazan la hermosa y necesaria utopía de absurda quimera. Esos «posibles» nos apartan de la necesaria capacidad de ver más allá, de imaginar alternativas para todo aquello que no nos satisface, que no nos hace mejores como individuos y sociedades.

Hoy, en este momento, abundan demasiados «posibles» chatos y mediocres, nos faltan «imposibles» retadores y alternativos.

«Para Dios nada es imposible», dice el ángel a María. Quizá porque para el Amor todo es posible. Amar es la condición de posibilidad, ¿no dijo San Agustín «ama y haz lo que quieras»? Cuando se ama se vive amando, se vive por amor y para amar. La calidad del amor será el principio y límite de lo posible y lo imposible: posible perdonar sin límite cuando se ama, imposible perdonar cuando no se ama. Posible acoger el dolor pacíficamente cuando se ama, imposible hacerlo cuando no se ama. Posible descubrir soluciones cuando se ama, imposible hacerlo cuando no se ama.

Amor y posibilidad van de la mano. Pero también amor e imposibilidad puesto que es imposible amar y no esperar, imposible amar y tirar la toalla, imposible amar y conformarse con mediocridades.  

Lanzo, pues, una lista de “posibles” que para algunos (quizá demasiados) son “imposibles”:

Es posible perdonar y comenzar de nuevo. Es posible poner la otra mejilla. Es posible amar a quien te hizo mal. Es posible acoger amorosa y conscientemente el dolor físico o mental.

Es posible vivir de otra manera, vivir fuera de las leyes del dios-mercado. Es posible generar estructuras justas que cuiden de los más débiles. Es posible conseguir el fin del hambre en el mundo. Es posible salir de esta crisis de humanidad.

Es posible volver a generar en nuestros jóvenes la capacidad de soñar y de ser poco prácticos. Es posible devolver la cultura al seno de nuestra sociedad. Es posible cuidar nuestro planeta. Es posible vivir desde el Ser y no desde el «tener».

Y nace otra lista de imposibles:

Es imposible comenzar de nuevo si no me perdono, si no te perdono. Es imposible frenar la violencia con más violencia. Es imposible amar si no se ama a todos. Es imposible alcanzar la paz si no se sabe acoger el dolor.

Es imposible salir de la crisis si se siguen manteniendo las opciones y los parámetros que nos llevaron a ella. Es imposible mejorar como sociedades si no permitimos a nuestros jóvenes ensayar sus sueños. Es imposible crecer e ir adelante sin cultura de calidad. Es imposible que la humanidad sobreviva dignamente sin cuidar de nuestro planeta.  

Es imposible Ser si sólo vivo/vivimos para tener.