Eco Diario de la Palabra
 

LA VOCACIÓN NO SE TIENE. SE SUEÑA. SE ES.


Igual la palabra vocación no se entiende bien, ha perdido sentido fuera de círculos demasiado “restringidos” y no te dice nada. ¿Y si te digo que es eso que eres tú, tu yo más hondo, tu sueño y tu raíz?

“La vocación no se tiene, se es. La vocación es algo que te constituye, que te define en tu identidad, que se convierte en parte de uno mismo. La vocación, no la vocación en general sino mi vocación particular, en un sentido muy verdadero es mi vida. Y la causa es muy simple. No tengo vocación, sino, soy vocación. Lo que me define sobre todas las cosas es que soy “un llamado”. No se trata de algo que tengo, que brota de mí, o que he conseguido. Alguien me ha llamado y esa llamada me funda en lo que soy, me define e interpreta mi libertad para solicitar de mí una respuesta, que a su vez también se convierte en algo que me constituye. La vocación es, necesariamente, una realidad dinámica, se va construyendo día a día. Nunca está terminada. Dura tanto como la propia vida” (Nurya Martínez Gayol).

Por eso te invitamos a escuchar a personas muy distintas (con diversas vocaciones concretas) en esta semana. Si nos ayuda a vivir con sentido, a vivir de pie, a seguir soñando y luchando por ser la mejor versión de nosotros mismos, ¡objetivo cumplido!

Si no crees en los sueños que cambian la vida, no lo veas.

Si no crees que los sueños pueden ayudarte a vivir #depie, no lo veas.

Si no crees que Dios te sueña contigo y juntos vais trazando quien quieres ser, no lo veas.

Te invitamos a “asomarte” a estas vidas, a estos testimonios, a estos sueños. Y, sobre todo, te invitamos a responder también tú a estas mismas preguntas. ¿Por qué no? ¡Soñemos!