Eco Diario de la Palabra
 

Intentar arreglar el mundo


¿Cómo vamos a intentar arreglar el mundo, si no sabemos qué hacer con nuestras vidas? ¿Cómo queremos arreglar una sociedad, si no tengo mi futuro asegurado?
Estas son las preguntas que se haría un joven si alguien, como hace el lema del DOMUND, le sugiriera la frasecita de cambiar el mundo.
Primero tenemos que cambiar nuestra vida, nuestras fachadas exteriores ponerlas en armonía con nuestro interior, que no sean escaparates de decoración, sino expresión verdadera de nuestra belleza y riqueza interior.
Pero nosotros, los cristianos, jugamos en otra división, tenemos una brújula, un timón, un guía, un camino, el que ya puso los andamios de este proyecto de Vida y nos da día a día aliento para realizarlo. Un proyecto grande, pero que empieza con las cosas pequeñas, que pasan desapercibidas, lo cotidiano, lo ordinario…
Para realizar el proyecto del Reino hay muchas trabas: la edad, la poca experiencia, el deseo de que te tengan en cuenta y no lo hace casi nadie, que la gente de tu entorno te acompañe o al contrario que vayas contracorriente. Y se hace duro.
Siempre te pueden ayudar personas que a lo largo de su vida se han entregado plenamente a este proyecto, y caminan muy cerca de ti. Contemplar sus textos, su vida, incluso sus fracasos te ayudan a continuar trabajando y aprendiendo.