Eco Diario de la Palabra
 

FAMILIA CLARETIANA: MISIONEROS APOSTÓLICOS POR VOCACIÓN


Todavía sintiendo el viento y la fuerza del Espíritu de Pentecostés, recuperamos un oportuno escrito de nuestra hermana Encarnación Velasco sobre la Misión como vocación claretiana.

En la última parte de “Puntos para la Reforma”, María Antonia París dice, dirigiéndose a Claret: «Mis segundos Apóstoles han de ser copia viva de los primeros, así en el nombre como en las obras. Con la antorcha del Evangelio en la mano han de alumbrar a los hombres más sabios e ignorantes»

María Antonia ve a Claret como Padre de una familia de Apóstoles de Jesucristo, una familia que puede entenderse como un proyecto más amplio que el ramo femenino (Misioneras Claretianas) y masculino (Misioneros Claretianos) de la Orden, contenidos en el primer esbozo de las Constituciones que escribió María Antonia en 1948.

Claret escribe: «En muchas partes de la Biblia sentía la voz del Señor, que me llamaba para que saliera a predicar” (Aut. Claret 120) Y la M. París afirma: “Claret y sus hijos han de dar la ley al pueblo, deben dar testimonio de la Ley que deben predicar a toda criatura” (PR 63)

Los «Misioneros Apostólicos» unirán vida y anuncio, llevarán a cabo la Reforma de la Iglesia del mismo modo en que ésta se fundó, es decir como la vida de los primeros apóstoles viviendo y anunciando a Jesucristo muerto y resucitado.

Los seguidores de Claret, en las diversas vocaciones, «Misioneros Apostólicos» serán Segundos Apóstoles:

  • Si sólo buscan la gloria de Dios y el bien de los hermanos.
  • Si ellos mismos se alimentan de la Palabra y la reparten abundantemente.
  • Si contagian la buena nueva siendo portadores de alegría porque testifican con el ejemplo.
  • Si aman a todos, sin acepción de personas, de culturas, de condiciones sociales o religiosas como Jesús y emplean todos los medios para darlo a conocer.
  • Si viven sencillamente saliendo a misionar y difunden la Palabra por toda la tierra.
  • Si la vida misionera no la hacen compatible con el apego al dinero y al poder
  • Si son humildes y predican la cruz de Jesucristo.
  • Si saben trabajar unidos en el lugar en que se encuentren y en cualquier cargo que ocupen.

Y sobre todo serán «Misioneros Apostólicos» si uniforman sus vidas, personas y costumbres con su divino Maestro Cristo Jesús (Misionero Apostólico 1).

Claret, porque ya lo ha vivido, él pudo decir: «Vivo con la vida de Jesucristo, Él poseyéndome, posee una nada, y yo lo poseo todo en Él (Aut Claret.754). Jesucristo fue el móvil de su vida misionera: «quien más me ha movido siempre es el contemplar a Jesucristo cómo va de una población a otra, predicando en todas partes, no sólo en las poblaciones grandes sino también en las aldeas; hasta a una sola mujer, como hizo a la Samaritana. Desde un principio me encantó el estilo de Jesucristo en su predicación. (Aut 221-222)

No sólo Claret tuvo una misión que realizar, sino todos “los que tenemos su mismo espíritu”. El Padre Claret nos señala el camino: “Enamoraos de Jesucristo y del prójimo y haréis esto y mucho más que yo”. Así podremos llamarnos y ser FAMILIA MISIONERA CLARETIANA.