Eco Diario de la Palabra
 

¡EL AMOR DE CRISTO CAMBIÓ MI VIDA! Isa Guillén. Misionera Claretiana


Me llamo Isabel Guillén Sánchez,  nací en Vélez Rubio, un pueblo precioso de Almería. Soy la mayor de diez hermanos. A través de mi padre fui conociendo la Palabra de Dios. Mi madre me enseñó la compasión y solidaridad hacia los más pobres. Con mis hermanos aprendí la responsabilidad en el cuidado de los demás. Mi sueño era formar una familia, como la mía.

Empecé a participar en grupos juveniles con las Misioneras Claretianas y me llamaba la atención verlas tan felices, pero estaba convencidísima de que mi camino era otro.

Cuando tenía  15 años, invitaron a mi mejor amiga a una convivencia vocacional, en Colmenar Viejo (Madrid), con el fin de que no fuera sola y para conocer Madrid me animé a acompañarla…. ¡Y mira por dónde allí Cristo me salió al encuentro, como nunca antes lo había hecho!!!  En una Eucaristía, me sentí tan amada, que no podía dejar de llorar… ¡En lo más profundo de mi corazón descubrí que El  se había entregado por mí hasta dar su vida! ¡Sentía que su Amor era mayor que cualquier otro amor humano! ¡Mi vida ya solo podía ser para Cristo! ¡Me entraron unos deseos tremendos de amarle con todo mi corazón, con todas mis fuerzas y de comunicar al mundo entero esta BUENA NOTICIA!

Al regresar de la convivencia pensaba que “me habían comido el coco”  e intentaba huir  saliendo con mis amigos y participando en todas las fiestas. ¡Pero no había manera de apagar esa “llama”!

A los 17 años le dije: “Aquí me tienes, confío en Ti, haz de mí lo que Tú quieras”. Lo que más me costaba era dejar mi familia, pero en mí había PAZ, ALEGRÍA, FUERZA… Y entré con las Misioneras Claretianas. ¡Es lo mejor que me ha pasado en la vida!!!

Cuando empecé a conocer a Claret y a Antonia París sentía una gran sintonía con sus deseos de vivir el Evangelio y de trabajar para que Dios sea conocido y amado por todos. De manera muy especial me impactaba la relación de intimidad de María Antonia con Jesucristo y cómo ella le ofrecía su vida por la renovación de la Iglesia. ¡ESO ERA LO QUE YO DESEABA VIVIR! ¡HABÍA ENCONTRADO Mi SITIO, EL SENTIDO DE MI VIDA!

Ahora tengo  50 años. A lo largo de este tiempo todo no ha sido fácil, he experimentado la soledad, las dudas, la cruz, pero su Amor me ha ido sosteniendo. ¡SU AMOR SIEMPRE HA VENCIDO EN MI VIDA!  ¡SOY FELIZ SIENDO MISIONERA CLARETIANA!

Por eso te digo: ¡NO TEMAS, CRISTO TE AMA, CONFÍA EN ÉL Y DÉJA QUE CONDUZCA TU VIDA! ¡VALE LA PENA!!!

Un abrazo: Isa (Misionera Claretiana)