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VER BIEN PARA VIVIR DE PIE


abril 21

Antoine de Saint-Exupéry decía en “El Principito” que solo se ve bien con el corazón, porque lo esencial es invisible a los ojos. Esto ya lo sabía mucho antes el cuarto evangelio, porque Juan diferencia entre varios verbos de visión para distinguir cuándo se trata de un mirar más superficial y cuándo está queriendo decir algo más profundo.

Este pasaje también nos sitúa ante dos maneras distintas de mirar. Pedro y el discípulo al que Jesús amaba echan a correr cuando María Magdalena les dice cómo ha encontrado el sepulcro. Los dos, al llegar “ven” las vendas en el suelo. Esta mirada se queda en la superficie de cuanto ha ocurrido, por eso el evangelista explicita que, cuando el discípulo amado entra en la tumba de Jesús “vio y creyó”. De este modo, nos presenta una mirada más profunda, capaz de ir más allá de lo que todos ven para reconocer qué es lo que ha sucedido y cómo el Maestro ha resucitado.

También nosotros podemos elegir cada día cómo miramos la realidad y las personas. Podemos quedarnos en la superficie, en lo evidente y objetivo, pero también tenemos la capacidad de dejar a nuestro corazón que sea él el quien observe por nosotros y descubra en las circunstancias y en los demás lo que no salta a la vista. En la medida en que vayamos viendo así, también podremos reconocer las huellas del Resucitado en el día a día y, con Él, vivir de pie.

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Fecha:
abril 21
Eco Categoría: