vivir acompasados con la Palabra, al compás de nuestras palabras


Cargando Ecos

« Todos los Ecos

PELETERÍA


junio 26

Me parece percibir que nos estamos dedicando cada vez más a la producción de pieles. Me incluyo en la fábrica. Pieles para revestirnos al gusto, pieles hasta decoradas con tatuajes; tatuajes para ser admirados. Toda una estética con la que nos mostramos, piel con la que me muestro.

Decimos que lo mejor en la relación es “meternos en la piel del otro”, sentir su piel, vestirme con ella.

¿Qué piel llevo hoy? ¿Cómo me quiero mostrar hoy, cómo pretendo que me vean, me perciban?

En mi entorno, la estética es más importante que la ética, es LO importante. Si tienes buena piel, está bien. La falta de coherencia, de sinceridad, el que compitas con otro… eso no es tenido tan en cuenta; en realidad no importa mucho…

…excepto para Jesús.

A él parece importarle más la ética que la estética. Pasa de la industria peletera y se mete en los adentros, y descubre otra estética, la interior, ésta sin tatuar, no tan bonita. Jesús no se mete en mi piel, se mete en mi alma. No es cuestión de pieles, sino de corazones. No peletería, sino cardiología.

La estética interior, la invisible -muchas veces incluso para mí mismo- menos para Dios. Cuidar la estética del alma.

Voy a repasar los “perfiles” que me he hecho de la gente. Voy a revisar hoy algunos, particularmente el de aquellos que más deslumbran. Voy a hacerles el test de Jesús: nada de piel, sino frutos.

Voy a dedicar más tiempo a hacerme ese test. Quiero ofrecer hoy en la misa un cesto de frutos, los de mi propia cosecha. No es fácil este test, ni siquiera con las personas que admiro. Tengo que ejercitarme en este criterio de Jesús, el de la ética frente a la estética. El del fruto frente a la piel.

Detalles

Fecha:
junio 26
Eco Categoría: