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¡PADRE! ¡He pecado alejándome de ti!


marzo 23

Este relato más que hablar del “Hijo pródigo”, nos da a conocer al Padre misericordioso:

  • El hijo pequeño es: ciego, desenfrenado, derrochador, calculador, pero es consciente de su situación. Cuando el hambre le hace cosquillas en el estómago piensa decir a su Padre: “ya no merezco llamarme hijo tuyo, trátame como a uno de tus jornaleros…” el hambre le puede, hay en él un atisbo de humanidad… reconoce que su Padre le acogerá.
  • El hijo mayor: orgulloso, miserable, calculador, servil, envidioso, altanero, se irrita porque el Padre es bueno. No hay en él ningún signo de humanidad…
  • El Padre: respetuoso de la libertad del hijo menor y dolorido por los dos modos de ausencia: el que se va y el que se queda, pero ausente. Con la esperanza de que “regresen”, apasionado, misericordioso, enternecido, generoso con un corazón grande, que después de la larga espera, perdona, acoge y hace fiesta.

Tres imágenes de personas contrastantes… Desde la sinceridad en esta Cuaresma me pregunto:

¿Con cuál me identifico de los tres? ¿Qué clase de persona soy? ¿Cómo me comportaría yo si hubiera vivido una experiencia semejante?

En un rato de oración le pregunto al Señor qué debo hacer para “volver”

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Fecha:
marzo 23
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