Eco Diario de la Palabra
 

DIOS CUENTA CONMIGO A PESAR DE MIS DEBILIDADES. Karla Quiñonez. Misionera Claretiana.


Hola, mi nombre es Karla Quiñonez, soy hondureña. Desde niña mis padres me enseñaron y me inculcaron la fe con su entrega y servicio  a los demás y así viví hasta los 11 años en un ambiente familiar religioso.

En la adolescencia emigramos con mi familia del Oriente  al Norte del país, buscando mejores posibilidades de vida, pero en ese momento hubo un enfriamiento o anemia espiritual en mi familia y ya ni siquiera íbamos a Misa; pero creo que lo que se siembra en el corazón de un niño luego da fruto no se pierde así que por iniciativa de mis dos hermanas y yo decidimos ir a la iglesia y recibir la catequesis de los sacramentos de iniciación. Mi hermana mayor y yo nos confirmamos y mi hermana menor hizo su Primera Comunión. Pero luego teníamos que comprometernos y servir en algo, dentro de la Iglesia, así que decidimos  ser parte del coro de la Ermita del barrio; pero eso no duró mucho tiempo, nuevamente me retiré de la iglesia y por dos años no quise saber nada de Dios ni  de la iglesia. Así, un día estaba escuchando  Misa por la radio cuando escuché entre los avisos una invitación para formar parte de un grupo y me llamó la atención la propuesta, fui a ver de qué se trataba y cómo era el ambiente, al final me quedé. Y así transcurrió el tiempo, una tarde estaba sentada en un banco de la parroquia con  compañeras del grupo y un loco enamorado de Jesús; así le digo yo,  es un catequista de la parroquia nos hizo esta pregunta: ¿Les gustaría ser monjas? Yo sin pensarlo dije que sí y luego él mismo me presentó con una hermana, ella me invitó a su casa; pero no me llamó la atención, y me dije a mi misma  eso no es para mí.

Pero Dios es tan fino y habla de muchas maneras, así que un día una amiga del grupo me invitó a acompañarla a un retiro vocacional y acepté, recuerdo que nos perdimos pues no conocíamos el lugar a donde íbamos; pero al fin llegamos y así conocí a las hermanas Claretianas de las que ahora soy parte. Después de ese retiro me surgieron muchas preguntas interiormente. Seguí en contacto con las hermanas y ellas nos invitaron a celebrar la fiesta de San Antonio María Claret, en la parroquia a la que  pertenecían y me gustó mucho ver a las hermanas alegres, cercanas con la gente y sobre todo bailando como los demás.  Agradezco a Dios que cuente conmigo a pesar de mis debilidades y  que me haya llamado a ser parte de esta familia.

Karla