Eco Diario de la Palabra
 

Contigo puedo ser, contigo soy


“Contigo crezco de modo muy singular, resultan más próximos mis sueños, más viables mis deseos, me atrevo más y me atrevo a más, soy capaz de desafíos y de riesgos, no apagas ni agostas mis proyectos, me propongo, persigo, no me resigno, no me rindo, me dispongo, me entrego, me doy. Crecer es no llegar nunca del todo, no alcanzar de modo definitivo, no darse por acabado o por vencido. Crecer es una acción, no una actividad ni un conjunto de actividades. Crecer de verdad no es sólo un cambio de tamaño. Implica un atrevimiento. Tal vez el de quererse, tal vez el de querer. Contigo es menos difícil. Creces conmigo”.

~Ángel Gabilondo (Contigo, 2011).

Absorbidos por el maremágnum del día a día, sin ser conscientes realmente de cuáles son nuestras obligaciones vitales y reales, olvidamos lo más importante: el crecimiento personal en valores morales y éticos.   

Necesitamos #vivirdepie, vivir desde los pies mirando hacia la luna, no vivir arraigados en una realidad concreta, sino abiertos a la vida. La vida que cabe vivirla desde uno mismo, para darla y enriquecerla en los demás. Solo así creceremos juntos.  

Creceremos con y desde el sostén de las personas con las que compartimos vida. Ellos nos proporcionan la confianza oportuna para atrevernos a querer sinceramente lo que cada uno se propone. Al fin y al cabo, mi compañero de vida también compartirá conmigo su crecimiento, y, en la mutua compañía, nos atreveremos a querernos y a querer cumplir nuestros sueños y deseos.

Contigo puedo ser, me ayudas a descubrirme y me permites descubrirte. Mejor dicho, contigo soy.