Eco Diario de la Palabra
 

“Con todos los sentidos… EL TACTO” por Yolanda Kafka, rmi


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Fíjate en los Salmos, hay toda una gama de oraciones que envuelven los sentidos…

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“Gustad y ved, qué bueno es el Señor…; mi lengua proclamará tus maravillas…;  suba mi oración como el incienso en tu presencia, Señor…; escucha mi oración, yo escucho tus mandamientos…”  Qué aventura recorrer los salmos de esta manera. El Israelita no andaba de teorías: quería más bien “saborear”, percibir, expresar y sentir en la práctica esta relación con Dios que era para él VITAL. Si, efectivamente, la memoria de los sentidos es la más larga,   ¡qué mejor aliado de la MEMORIA  (memorial) de la Alianza que los sentidos!  Me llaman la atencion los dedos.

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“Él prepara mis dedos para el combate…”

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He aquí un Israelita que reza preparándose para salir a la batalla… pues cuanto más ágiles y fuertes sus dedos tanto mejor podrá tensar el arco y lanzar la flecha con precisión. Jesús oraba con los Salmos  y rezarlos con Él es la mejor clave para comprenderlos. Sin embargo no me lo puedo  imaginar pensando en lanzar ni flechas, (ni rayos… como pretendían algunos discípulos). Me imagino más bien a Jesús rezando este salmo así: “prepara mis dedos para la ternura” (para las caricias)… Pues le miro y veo  que las caricias de Jesús eran expresiones de amor, de cuidado, de libertad. Jesús, cuando toca, comunica cariño, abre a la libertad, no manosea, no maltrata, no busca satisfacciones, no hiere.

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He observado gente de manos diferentes, manos  del obrero, manos ágiles del pianista, manos robustas de un atleta…; incluso de un violento de las pandillas… cómo cambian  al tocar la pantalla sensible de un Ipod o touch-screen. Es admirable cómo todas se vuelven delicadas pasando con finura el dedo, en este fantástico “touch” que abre aplicaciones, abre conversaciones, contactos, encuentros… Creo que  para muchos no ha sido fácil educar este tacto para evitar brusquedad, arañazos…. Pues sí, se pueden educar los dedos, el tacto… se pueden educar los sentidos.

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“Prepara mis dedos a la ternura, Señor, a ser caricia liberadora, ser tacto que no hiere sino ayuda a descubrir al otro con amor y respeto.”

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Preparar significa educar, FORMARSE, hacer ejercicios prácticos. Los de manos duras, rígidas… necesitarán  ejercicios de delicadeza; de utilizar las manos – ¡cómo no! – para gestos de cercanía, comprensión, ayuda, perdón, apertura, apoyo… Para quienes van creciendo ya con el tacto desarrollado para las tablets y otros aparatos, los ejercicios son los mismos, pues siempre es bienvenida una señal de  cariño.

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Los dedos puestos así, para la ternura,   no se mueven por sí solos. Los anima algo desde dentro, que es aquel sentido que no se ve… una motivación, una actitud, un deseo limpio, una capacidad… Todo esto es un camino que va más allá de los “ 5 sentidos” (¿un sexto sentido?…).

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Hay que adentrarse en el corazón y… formarse fijando los sentidos  en Jesús. .. Prepara mis dedos a la ternura Señor… ¿será así una de las formas de” llevar el Evangelio más en las manos que en palabras”, como decía la Madre París?

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Yolanda Kafka, rmi