Eco Diario de la Palabra
 

buscando: ADVIENTO, AQUÍ Y AHORA. Por Santi Casanova


ADVIENTO, AQUÍ Y AHORA 

.

A veces nos gustaría estar en otro lugar y vivir en otro tiempo. Uno tiene la sensación de que tiempos pasados siempre fueron mejores y que lo que está por venir, fruto de los sueños y las esperanzas, nos trae la consumación de promesas irrealizadas. Si vivimos en la ciudad, nos gustaría estar en el campo; los que viven en el pueblo, se vienen a la ciudad, cambiamos de lugar de vacaciones cada año porque hay que conocer mundo… y desde que Ikea ha llegado a nuestras vidas, redecoramos todo cada poco tiempo. Paremos. Paremos ya, por favor.

.

Acabamos de llegar a la estación invernal del Adviento. Sí, Adviento. Sí,  lugar y tiempo de reposo para mirar más allá. Porque necesitamos que el tiempo sea ahora y el lugar sea este. Porque necesitamos apagar luces, bajar el volumen, soltar el móvil, quitarnos el reloj. Lo necesitamos. Ya está bien de engañarnos pensando que todo va bien… por no pararnos a mirar cómo nos va todo.

.

Sólo existes ahora mismo. Sólo eres ahora. Sólo tienes el ahora. Y sólo estás aquí. Regálate la experiencia de centrar absolutamente tu existencia. ¡Es un regalazo! Es salir y caminar hacia ti, en la noche, rodeado de silencio, sin más conexión que la presencia real de quién sostiene tu vida, sin más equipaje que aquello que eres; es salir a caminar sin avanzar un solo paso.

.

Dios nace, no nació. Dios existe, no existió. Dios se encarna, no se encarnó. Dios llama a la puerta, no llamó. Dios es pequeño, no lo fue. Dios se abre paso hoy y aquí, no hace más de 2000 años en Belén de Judea. Dios necesita de personas que le sigan trayendo al mundo, a este, al tuyo, al nuestro. Dios no buscó fama, ni dinero, ni protagonismo. Dios no irrumpió en la Tierra entre trompetas y tambores. Dios no dio rueda de prensa ni tuiteó su nacimiento. Dios no se preocupó de salir en los primeros resultados de Google, al ser buscado. Dios no buscó reconocimiento. Te buscó a ti. Y a mí. Y nos buscó fuera del ruido, de la ciudad, de las cómodas posadas, de las calles iluminadas… Nos invitó a salir de todo eso, a viajar a lo apartado de nuestro corazón, al silencio de nuestra alma, a los rincones de nuestro ser a veces fríos y húmedos, allí donde Él pudiera ser Buena Noticia.

.

A lo que estás invitado no es a otra cosa que a orar, a ir y mirar el lugar donde Dios te habita, allí donde está presente y te espera. Nadie te va a forzar, nadie te va a obligar, nadie te va a empujar ni a optar por ti. Dios nunca se impone, ni quiere para salvarnos. Él es un Dios en relación, no un Dios de ordeno y mando. Eso sí, su espera, su paciencia y su misericordia es infinita.

.

Dios siempre está. Dios siempre espera. Si llegas a Él, todo tu hielo se derretirá y toda tu hambre quedará saciada. Todo irá bien entonces, aunque no haya luces ni ruido que lo anuncien, aunque no haya champán para celebrarlo..

.

Un abrazo fraterno

.

.

Santi Casanova

@scasanovam