Eco Diario de la Palabra
 

AMIGOS – 5ª SEMANA DE CUARESMA


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5ª SEMANA DE CUARESMA

6 de abril Lázaro…

AMIGOS

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Entre nosotros: te confesaré que me encantan los cuentos. Ya sé que quizá no te lo esperabas de un burro-crash como yo, pero voy a permitirme contarte una pequeña historia:

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Un día mi madre me preguntó cuál era la parte más importante del cuerpo. A través de los años, traté de buscar la respuesta correcta. Cuando era más joven, pensé que el sonido era muy importante para nosotros, por eso dije:
– «Mis oídos, mamá».
– «No», me contestó mi madre, «muchas personas son sordas y se arreglan perfectamente».
– «Pero sigue pensando, te preguntaré de nuevo.»
A lo largo de los años me preguntó una y otra vez… yo siempre creía haber encontrado la respuesta correcta, pero mi madre decía siempre con una sonrisa tolerante:
– «Estas aprendiendo rápidamente, pero la respuesta no es correcta porque hay muchas personas que son ciegas y salen adelante aún sin sus ojos, o sin sus manos o… pero te vuelves más inteligente con los años. Pronto acertarás.”

 

El año pasado, mi abuelo murió. Todos estábamos dolidos. Lloramos. Incluso mi padre lloró.
Recuerdo esto porque fue la segunda vez que lo vi llorar. Al momento de darle al abuelo el adiós final, mi madre me miró y me preguntó:
– «¿No sabes todavía cuál es la parte más importante del cuerpo, hijo?».
Me asustó que me preguntara eso justo en ese momento, pues yo siempre había creído que se trataba de un juego entre mi madre y yo. Pero ella, notando mi confusión, me dijo:
– «Esta pregunta es muy importante. A todas las respuestas que me diste en el pasado, te dije que estabas equivocado y por qué. Pero hoy es el día en que necesitas saberlo.»

Rompió a llorar y la abracé. Entre sollozos y apoyada en mí, me dijo:
– «Hijo, la parte más importante del cuerpo es tu hombro».
– «¿Porque sostiene mi cabeza?», le pregunté.

– «No, hijo, es porque puede sostener la cabeza de un ser amado o de un amigo cuando llora. Algún día de nuestras vidas, todos necesitaremos un hombro para llorar. Yo sólo espero que tengas amor y amigos, y así siempre tendrás un hombro donde llorar cuando lo necesites, como yo ahora necesito del tuyo».

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Como buen burro, no solo soy animal de carga… También lo soy de compañía. ¡Qué distinto es el camino yendo solo o acompañado…! Así es la vida: un juego continuo, paso tras paso, donde vas encontrándote y alejándote de diversas personas y compañías: amigos, familia, enemigos, indiferentes, salteadores, envidiosos, profetas, entregados, héroes, cobardes, débiles, sabios, necios… Y siempre y en todo caso,   ¡¡¡todos tienen un hombro!!!, Esa parte más importante del cuerpo humano, como decía la historia que os contaba.

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Está claro que el viaje de la vida es tan personal e intransferible, que nadie puede hacerlo por ti… pero ¡cuánto se agradece un amigo!  Puedes confrontar, compartir, llorar, reír, equivocarte, descansar y recomenzar… Poder llorar y reír en un hombro amigo es como un adelanto de la vida. Cuántas veces lo haría Jesús en ese refugio amigo de Betania con Marta, María y Lázaro…

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“Quien tiene un amigo, tiene un tesoro”. Es mucho más que una frase hecha. ¡Hasta el mismísimo Hijo de Dios quiso tener amigos! Lloró por Lázaro… Dejó que Juan reposara la cabeza en su hombro en la última cena… Déjate resucitar por la fuerza de la amistad. Siente la debilidad de quien ama y es amado, de quien se hace vulnerable porque pone su vida en manos de otro: de un amigo en las cosas de la vida… Y en las manos de Dios, “Amigo de la Vida”, todo lo que eres… Si pasas, no habrá Pascua. Da el paso, confíate a otros… atrévete… y acoge a quien se confía en ti.

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  •  ¿Tienes tú algún hombro amigo? ¿tienes a quién ofrecer el tuyo? Busca alguien que necesite compartir… Lo que hiciérais a uno de estos mis hermanos pequeños a Mi me lo hicisteis… la compasión es una “salida” de sí que permite avanzar. El egoísmo te encierra y bloquea el avance hacia la Vida. Tú eliges, nuevamente.
  • Haz memoria: regálate nombres de personas que te han sacado de algún sepulcro oscuro y frío… Camina con ellas hacia la Pascua… ¡Agradece! ¡Ten un gesto con ellas!

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Por cierto, no olvides que la amistad también conoce la muerte… y la resurrección… No huye de ella ni la niega. Alguna muerte habrás vivido ya, de algún modo… no? ¿O quizá estás en un momento de sepulcro y dicen de ti, como de Lázaro, “que ya hueles”?…

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  • Se acerca la Semana Santa, la Pasión, el paso definitivo. Igual es buen momento para repasar tu “juego”… ¿cómo vas? ¿tu brújula? ¿tu agua? ¿amigos? ¿Alguien haría por ti lo que Jesús hizo por Lázaro? ¿lo harías tú por alguien?

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.No olvides que desde aquel día en que Jesús públicamente apuesta por la vida y por Lázaro, “muchos creyeron en Él” y otros muchos, los poderosos, “decidieron matarlo”. Y tú, ¿das la vida por alguien?

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equipo ACOMPASANDO