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RAINER Sörgel, 40 años, nacido en Hof/Alemania, profesor en el SEUT (Seminario Evangélico Unido de Teología) en El Escorial
Pertenezco a una Iglesia Evangélica Libre. Aunque en realidad no me
considero militante de ninguna confesión. Soy un cristiano procedente de la
tradición luterana. |
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1. Para mi existen algunos hechos, o para ser más cuidadoso, evidencias que me atraen a pensar en Dios: el hecho de que en las cosas creadas se hace tangible una creatividad que parece que la ciencia puede investigar, mas no puede interpretar tal fenómeno; también me sorprende el hecho/la evidencia de que en el mismo ser humano se da una capacidad creativa, un deseo de conservación del propio yo más allá de la muerte, la ambición de perfección y ante todo es ser consciente de su propia existencia, lo cual sería innecesario desde las leyes naturales. ¿Cómo interpretar estas curiosidades? Para mí, Dios es una respuesta adecuada. Pero más allá de estas reflexiones más teóricas, Dios no es tanto objeto de especulación, sino más bien relacionado con el mismo acontecimiento de la vida. Dios es para mí la experiencia del amor, el sentir la vida como sujeto con todas sus dimensiones.
2. Escuché a Dios de modo muy directo en una predicación sobre Lucas 9,57-62. Seguí al típico patrón de dejarlo todo y entregarme al servicio cristiano a pleno tiempo. A lo largo de los años he comprendido y diferenciado lo que en aquel entonces había ocurrido. Hoy por hoy comprendo que este ha sido mi camino personal para interpretar mi vida. Comprendo también el valor y la autenticidad de mi experiencia religiosa, pero más que un llamado directo de Dios creo que es un proceso en el que nos encontramos con y en el que nos realizamos a nosotros mismos; por lo menos las dos cosas, individualización y vocación divina, no son excluyentes.
4. Entendiendo la divinidad de Jesús en claves de una auténtica humanidad, todo el futuro de la raza humana depende de sí de verdad conseguimos dar el paso a ser humanos de verdad. Creo que como humanos estamos todavía en plena evolución. La religión, la cristiana en concreto, juega un papel fundamental para que el individuo no necesita incurrir en reacciones exageradas ante las diversas angustias que le sobresaltan en su vida. Para una auténtica humanización del hombre (salvación) y una convivencia auténticamente humana y reconciliada entre todas las razas, naciones y sexos (pueblo de Dios) la religión en general y el mensaje y ejemplo de Cristo en particular me parecen fundamental, por lo que vale la pena vivir una vocación cristiana.
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