Mª ANGELES MEDRAÑO, 56 años

Nací en Cartagena y llevo mucho tiempo viviendo en el Congo. Aunque ahora te respondo desde Lagos (Nigeria).

Soy la Superiora delegada de la Delegación de África

 

1.

Dios es para mi  todo. El que da sentido y valor a mi vida, a lo que hago. Por su amor ha dejado muchas cosas... pero he encontrado lo principal.: la alegría y la plenitud de una vida dada a El y a los hermanos.

 

2.

Lo veo en los acontecimientos de cada día, en mi misma y en los otros. Me encuentro con El en el encuentro con la gente sencilla, hoy en el Congo, Siento que El esta en la vida que este pueblo africano que se encuentra, en la situación de muerte de este pueblo el Resucitado se manifiesta como vida. A pesar de todo este sufrimiento y miseria, Cristo Resucitado da sentido y valor a cada persona. Es El quien les da la fuerza para vivir y sentido a todo aquello que les rodea. La experiencia de la alegría y la esperanza de cada una de las personas con las que vivo es ya un encuentro continuo con Cristo Resucitado, Señor de la vida y de la verdadera alegría.


3.

Tuve una experiencia decisiva  cuando tenia unos 17 anos. Una experiencia parecida al buen samaritano. Un hombre tendido en la calle, la gente pasaba de largo. Por el contrario, paso una religiosa y fue ella la que se acerco, le pregunto y... Este gesto toco mi corazón y mi vida, ya llamada a la vocación religiosa pero, sin fuerza para responder. Fue el ver como se puede ayudar a los demás, hacerse salvación para el otro, vida, resurrección en ese gesto de amor que me llevo a decidirme y darme yo también. Pensé que para el amor no hace falta saber mucho de libros, pero que es necesario saber del corazón. Y yo, sin muchos estudios, casi sin nada, comprendí que el Señor me llamaba con fue para servir solo hace falta el corazón, para amar, solo el amor es necesario, y que yo podía decir si al Señor con lo poco que tenia. Por eso entré en la vida religiosa. Entregarme al Señor en los pobres, en los sencillos ha sido y será siempre mi felicidad y mi vocación.

 

4.

Creo ya he contestado un poco en la pregunta anterior. Es mi vida, mi alegría y mi felicidad, entregarme al Señor como soy, con lo que tengo y con lo que podría tener. Creo que si comprendemos el amor que ha sido derramado en nuestros corazones nuestra vida no puede ser otra cosa que una respuesta de amor. Lo único importante es que seamos aquello para lo que hemos sido creados y, yo pienso que he sido creada para amar y darme a los sencillos y pobres, pero ricos de Dios y de su alegría salvadora. 

 

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