Eco Diario de la Palabra
 

ver, juzgar, actuar, … METODOLOGÍA DE JUSTICIA Y PAZ II


Para que un trabajo sea eficaz y al mismo tiempo, se realice con mayor facilidad, es importante tener en cuenta el método que utilizamos.

Ya no basta la “buena voluntad” o las intuiciones. La improvisación y la espontaneidad muchas veces consumen energía inútil y conducen a resultados erróneos, que, incluso podrían resultar contraproducentes.

Trabajar en JPIC necesita un método y este ha sido suficientemente probado y responde a diversas necesidades de realización.

 

¿CÓMO SURGIÓ ESTE MÉTODO?

 

La larga experiencia educadora de la Iglesia ha generado, por la iniciativa del Card. Cardijn para la Juventud Obrera Católica de Bélgica, en la primera mitad del siglo XX, la ya clásica metodología del “ver-juzgar-actuar”.

 

De ella, decía el Papa Juan XXIII: “es muy oportuno que se invite a los jóvenes frecuentemente a reflexionar sobre estas tres fases y a llevarlas a la práctica, en cuanto sea posible. Así los conocimientos aprendidos y asimilados no quedan en ellos como ideas abstractas, sino que los capacitan prácticamente para llevar a la realidad concreta los principios y directivas sociales”.

 

El ver-juzgar-actuar surgió como una metodología para la acción transformadora de los cristianos en sus ambientes y para la superación del divorcio entre la fe y la vida.

 

Más tarde, el  Primer Congreso Latinoamericano de Jóvenes de Cochabamba, le incorporó dos nuevos momentos: el “revisar” y el “celebrar”, quedando un proceso más completo, sin que necesariamente implique que todos tienen que estar siempre presentes:

 

paz-y-justiciaVER

 

1. Experiencia de Sensibilización

2. Análisis de la Reailidad

 

JUZGAR

 

3. Reflexión Sociológica

4.Confrontación con nuestras fuentes espirituales 

 

ACTUAR

 

5. Actuar

6. Celebrar

7. Evaluar

8. Volver a VER

 

Muchos métodos que han surgido directamente de ella y que articulan en pasos concretos sus intuiciones fundamentales de partir de la realidad, iluminarla desde la fe, proponer una actitud de conversión y un compromiso transformador, revisarlo y celebrarlo.

 

Más que una metodología, el ver juzgar-actuar-revisar- celebrar es hoy un estilo de vida y una espiritualidad, que vive y celebra el descubrimiento de la presencia de Dios en la historia, la actitud de conversión personal continua y el compromiso para la transformación de la realidad.

 

La secuencia de estas diversas fases del proceso se suceden en forma natural unas de otras. Sin embargo, el compromiso de trabajo por la JPIC puede comenzar por cualquiera de ellas. Algunos se sintieron movidos a actuar al entrar en contacto con personas sufrientes. Otros, al cobrar conciencia del momento actual y de la magnitud de sus problemas. Otros más, deduciendo este estilo de vida directamente de su fe o de la reflexión evangélica. Hay quien habiéndose involucrado en alguna actividad grupal, fue paulatinamente descubriendo todas sus implicaciones. Cualquiera que haya sido el inicio de nuestro camino, desde él tenemos que encontrarnos con los otros aspectos.

 

¿QUÉ IMPLICA CADA ETAPA?

 

VER:

  • Es el momento de toma de conciencia de la realidad.
  • Ver los hechos concretos de la vida cotidiana.
  • Esta mirada permite una visión más amplia, profunda y global que motivará más adelante a realizar acciones transformadoras orientadas a atacar las raíces de los problemas.

JUZGAR:

  • Es el momento de analizar los hechos de la realidad a la luz de la fe y de la vida, del mensaje de Jesús y de su Iglesia, para descubrir lo que está ayudando o impidiendo a las personas alcanzar su liberación integral, llegar a vivir como hermanos y construir una sociedad de acuerdo al proyecto de Dios.
  • Juzgar ayuda a tomar conciencia del pecado personal presente en la vida de cada uno y del pecado social presente en las estructuras injustas de la sociedad.
  • Juzgar exige un conocimiento cada vez más profundo del mensaje cristiano, un ambiente de oración, un diálogo profundo con Jesucristo presente en nuestra vida.

ACTUAR:

  • Es el momento de concretizar en una acción transformadora lo que se ha comprendido acerca de la realidad (ver) y lo que se ha descubierto del plan de Dios sobre ella (juzgar). Es el momento de la práctica nueva y del compromiso.
  • No queda reducida sólo a la esfera de lo personal sino que procura incidir realmente en la realidad social. Es un proceso lento, y exige mucha paciencia.

 
CELEBRAR:

  • La percepción de conjunto de todo el proceso: el descubrimiento del Dios de la vida en la realidad personal y social (ver), el encuentro con él en la Palabra (juzgar) y el compromiso por la transformación de la realidad (actuar), lleva a la celebración gratuita y agradecida de la experiencia vivida. Para el cristiano, la fe y la vida están integrados; por eso hay que celebrar los logros y fracasos, las alegrías y tristezas, las angustias y esperanzas, … Celebrando la vida concreta se reconoce la presencia de Dios liberador haciendo historia con su pueblo.

 
EVALUAR:

  • Es el momento de la evaluación. Es tomar conciencia hoy de lo realizado ayer para mejorar la acción que se realizará mañana.
  • La evaluación enriquece y perfecciona la misma visión de la realidad y, al mismo tiempo, sugiere acciones nuevas más profundas, críticas y realistas.
  • Sin evaluación, la acción deja de ser transformadora, no se valoran los logros ni se aprende de los errores, no se estimulan nuevas acciones, el grupo se detiene y muere.

 

Beatriz Pereiro, rmi