Eco Diario de la Palabra
 

¡ESTO ES COMIDA, NO BASURA!

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Cuando queremos celebrar algo: un cumpleaños, la celebración de la Navidad, nuestro fin de carrera, la victoria de nuestro equipo… organizamos una comida. El compartir la mesa siempre ha significado un momento de celebración, alegría y fiesta. ¿Pero qué pasa cuando terminamos de comer? Revisemos por ejemplo, las últimas fiestas de Navidad y Fin de año ¿Compramos cantidades apropiadas al número de comensales? ¿Tuvimos la sensación de haber comido más de lo necesario? ¿Qué hicimos con las sobras y con los restos que quedaron en los platos? ¿Tiramos comida a la basura?

Según el Informe del consumo de alimentación en España en 2016, realizado por el Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente, durante el periodo comprendido entre octubre de 2015 y septiembre de 2016, los hogares españoles tiraron a la basura 1.245,9 millones de kilos de alimentos en condiciones de ser consumidos (unos 24 millones de kilos semanales). De ellos, un total de 1.066 millones (85,6% del total) corresponden a productos sin elaborar desperdiciados tal como se compraron, y 179,8 millones (14,4%) son de recetas cocinadas por el propio hogar y desechadas directamente desde el plato o después de un tiempo guardadas en la nevera.

Es una cantidad muy considerable, aunque constata la concienciación de las familias en la lucha contra el desperdicio alimentario, ya que esta cifra supone una reducción del 6 por ciento con respecto al período anterior: se tiraron a la basura 80,1 millones de kilos menos.

La Comisión Europea estima que cada año se desaprovechan en el mundo, más de 1.300 millones de toneladas de alimentos, es decir, un tercio de la producción mundial, de los que 89 millones de toneladas de comida en buen estado corresponden a la Unión Europea.

Juzgar

El Papa Francisco, en junio de 2013, con motivo de la Jornada Mundial del Medioambiente, nos invitaba a recordar el relato del milagro de los panes y los peces: “Jesús da de comer a la multitud con cinco panes y dos peces. Y la conclusión del pasaje es importante: «Comieron todos y se saciaron, y recogieron lo que les había sobrado: doce cestos» (Lc 9, 17). Jesús pide a los discípulos que nada se pierda: ¡nada de descartar! Y está este hecho de los doce cestos: ¿por qué doce? ¿Qué significa? Doce es el número de las tribus de Israel; representa simbólicamente a todo el pueblo. Y esto nos dice que cuando el alimento se comparte de modo equitativo, con solidaridad, nadie carece de lo necesario, cada comunidad puede ir al encuentro de las necesidades de los más pobres.

 La «cultura del descarte» tiende a convertirse en mentalidad común, que contagia a todos, (…) nos ha hecho insensibles también al derroche y al desperdicio de alimentos, cosa aún más deplorable cuando en cualquier lugar del mundo, lamentablemente, muchas personas y familias sufren hambre y malnutrición. En otro tiempo nuestros abuelos cuidaban mucho que no se tirara nada de comida sobrante. El consumismo nos ha inducido a acostumbrarnos a lo superfluo y al desperdicio cotidiano de alimento, al cual a veces ya no somos capaces de dar el justo valor, que va más allá de los meros parámetros económicos. ¡Pero recordemos bien que el alimento que se desecha es como si se robara de la mesa del pobre, de quien tiene hambre! Invito a todos a reflexionar sobre el problema de la pérdida y del desperdicio del alimento a fin de identificar vías y modos que, afrontando seriamente tal problemática, sean vehículo de solidaridad y de compartición con los más necesitados.

Así que desearía que todos asumiéramos el grave compromiso de respetar y custodiar la creación, de estar atentos a cada persona, de contrarrestar la cultura del desperdicio y del descarte, para promover una cultura de la solidaridad y del encuentro.”

 

Actuar

¿Qué podemos hacer tú y yo: nosotros?

Aunque te parezca que pueda ser poca cosa, hay muchos gestos “pequeños” y concretos que nos pueden ayudar, con un poco de voluntad y algo de planificación, a que la comida nunca termine en la basura. Aquí tienes algunas ideas, que podrás ampliar en los enlaces que encontrarás al final de este artículo.

  • No compres más de lo que necesites. Elabora la lista de la compra en función de tus necesidades. Organiza tus compras y planifica lo que vas a cocinar según lo que calculas que vas consumir. Si tienes miedo de que pueda surgir algún comensal inesperado, es preferible tener previsto algunos alimentos “comodín” que puedas descongelar o recetas que puedas preparar con rapidez (como el arroz, o la pasta). Si optas por comprar de más, por si acaso, tenlo previsto y reorganiza tu menú, congelando si es preciso.
  • El orden previene el despilfarro. Organiza tu despensa y tu nevera de forma que te permita tener los alimentos agrupados y ordenados según la fecha de caducidad. Coloca los alimentos nuevos en el fondo y aprovecha para revisar la caducidad de lo que colocas delante.
  • Ojo con la fruta y la verdura. Son los más perecederos y los que más debes vigilar. Acostúmbrate a revisarlos todos los días y, si ves que no te dará tiempo a consumirlos, prepara compotas o mermeladas con la fruta o lava y trocea las verduras para congelarlas y consumirlas en otro momento.
  • Sírvete raciones más pequeñas, es preferible que sobre en el caldero que en tu plato y siempre podrás repetir si te ha resultado poco.
  • Guarda las sobras. Conservadas en la nevera, pueden servir para acompañar otra comida o ser la base para realizar nuevos platos, por ejemplo: con restos de pollo, puedes preparar unas croquetas o enriquecer una ensalada. Si crees que no vas a poder aprovecharla, siempre puedes congelarla.
  • Si comes en un restaurante, pide con mesura. Si no conoces el volumen de los platos, pide orientación al camarero. Si quedan sobras en la mesa, no te cortes y pide que te lo envasen. Si ves que te has pasado pidiendo, pregunta si es posible anular algún plato o que no te lo sirvan y te lo preparen para llevar.

Enlaces para más información

ROZALÉN Y LAS CAUSAS SOCIALES

Rozalén ha recibido ya varios premios por su compromiso con la sociedad, por hacer visible a todos los colectivos  y tenerlos a todos en cuenta, sin excepción. De hecho, frecuentemente, en sus conciertos lleva a una persona que traduce sus canciones a la lengua de signos, por ejemplo. Te invito a que observes varias de sus canciones y vídeos que, últimamente, están teniendo bastante repercusión tanto a nivel musical como a nivel social y, de paso, investigues qué canciones puede tener de causa social y a quién van dirigidas, por qué. Analízalas.  Aquí van tres ejemplos: 

  • Vivir 

Recientemente, en octubre de 2017, Rozalén a compuesto esta canción para recaudar fondos para la Asociación Española contra el Cáncer, para la lucha contra el cáncer de mama. La canta junto a Estopa, y perfectamente podría servirnos para “poner el contador a cero” en muchas situaciones de nuestra vida. ¿Se te ocurre a quién se la podrías regalar? Tus fondos irán destinados a buena causa… 

  • Girasoles 

Canción alegre para los valientes que llevan por bandera la verdad, para los que son capaces de sentirse en la piel de los demás, los que no miran a otro lado, los que riegan siempre su raíz, los que buscan la paz, los coherentes, los que cuidan de otros seres, los que luchan por nuestros derechos,  quienes no juzguen y estén dispuestos a compartir, quienes no juzguen y sepan compartir…. El mundo está lleno de mujeres y hombres buenos ¿Les conoces? ¿O eres uno de ellos? 

  • La puerta violeta  

“La liberación tras una represión, la venda que se cae, una puerta que se abre para entrar en otra dimensión por fin amable. Un portazo al maltrato. Es Feminismo. Es Igualdad. Una regresión consciente, unas imágenes que con el tiempo entendería… Un lugar al que no quiero volver”. Así presenta Rozalén esta canción. ¿Se te ocurre a quién se la canta? ¿De qué trata exactamente? ¿Qué mensajes podemos sacar para nosotros? 

INVISIBLES

Invisibles

“Soy una persona sin hogar, no soy nadie, no existo”

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230064Título original: Time Out of Mind

Año: 2014

Duración: 120 min.

País: Estados Unidos

Director: Oren Moverman

Guión: Oren Moverman, Jeffrey Caine

Fotografía: Bobby Bukowski

Reparto: Richard Gere, Ben Vereen, Jena Malone, Kyra Sedgwick, Jeremy Strong, Michael Kenneth Williams, Yul Vazquez, Coleman Domingo, Geraldine Hughes, Steve Buscemi

Estreno en España: 18 de diciembre 2015.

Etiquetas: Drama

Etiquetas pastorales: personas “sin techo”, pobreza, dignidad humana, relaciones familiares, servicios sociales.

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Sinopsis:

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“Invisibles” cuenta la historia de George Hammond, un hombre desesperado y en plena decadencia, “un fracasado” (como el mismo dice) que se dedica a mendigar y vagar por las peligrosas calles de Nueva York. Finalmente acude a un refugio para gente “sin hogar”, el cual resulta ser un entorno duro, lleno de personas marginadas como él. Allí establecerá amistad con un veterano (quizás imaginario), que le ayudará a encontrar un poco de esperanza y recuperar la relación con su hija Maggie, con la cual perdió el contacto hace muchos años.

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¿Por qué ver “Invisibles?”

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“Son seres como tú y como yo, a los que la vida les ha arrebatado todo de un revés”. Esta podría ser la frase con que resumir “Invisibles”, película necesaria para tomar conciencia de uno de los graves problemas sociales que nos rodea y que no queremos ver. Piensa… cuando vas por la calle o en el metro y una persona te pide una moneda o comida, ¿qué haces? ¿cómo la miras? Las personas “sin hogar” están ahí, existen y son seres humanos con dignidad que necesitan que no pasemos de largo.

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Según el último informe de Cáritas realizado en el 2016, y recogido por Europa Press, en España viven unas 35.000 personas en la calle, de las cuales cada 20 días una es asesinada. A esta cantidad le podemos sumar los 3,6 millones de personas que viven en una situación de vivienda insegura (sin título legal, con notificación de desahucio o bajo amenaza de violencia) y los 5 millones que residen bajo un techo inadecuado (en estructuras temporales, asentamientos o chabolas, sin acceso a los suministros básicos o en hacinamiento). Una realidad demasiado dura para el siglo XXI.

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Es una película lenta, con poco diálogo y mucho ruido de fondo y puede resultar demasiado larga.  No es para “pasar el rato” y nos muestra una realidad incómoda.

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¿Qué podemos aprender de ella?

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  • El “lado oscuro” de una ciudad, de una sociedad.
  • La cruda realidad de una persona “sin hogar”: vivir deambulando de un lado a otro sin sentido, la espera eterna de las colas de los albergues, comedores y servicios sociales, formar parte de un sistema social obsoleto, puramente asistencialista, que crea dependencia y no da soluciones, la falta de respeto ante la intimidad e historia de su vida que da lugar a la frustración y desconfianza.
  • Cómo la misma sociedad quebranta la dignidad de las personas. La hipocresía de las instituciones que están obligadas a ayudar, pero solo ponen dificultades.
  • La dificultad de hacerse un lugar en el entorno en el que vives (buscar un hueco en un simple banco, en un parque, en un albergue), algo tan simple se vuelve “misión imposible”.
  • La necesidad de buscar la identidad perdida, el que no tiene papeles resulta “invisible” ante las autoridades. La falta de regulación y trabas burocráticas para recuperar su propio nombre.
  • El desamparo y la insolidaridad que marca la vida de los más débiles dentro de nuestro sistema capitalista.
  • El declive de una persona: de ser un hombre con esposa, hija y trabajo a encontrarse, sin trabajo, sin casa, sin ilusiones, enfermo psicológicamente, viviendo con una dependencia al alcohol y perdiendo su estabilidad emocional.
  • La falta de escrúpulos a la que puede llegar el ser humano cuando ha perdido todo: su pasado, su familia, su número de la seguridad social…imagen de la soledad y decadencia humana.
  • Este modo de vida no es una opción, es una imposición.

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La película nos muestra una realidad social, en la que todos tenemos parte de culpa en el problema, y todos podemos caer en él. No estamos exentos de llegar a ser como George y más dada la inestabilidad social, económica y política que vivimos.  Tenemos muchos “George” a nuestro alrededor, miremos bien y con atención.

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Reflexión personal:

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1.- ¿Qué sentimientos o emociones se han despertado en ti?

2.- Elige una acción/escena/silencio de la película ¿Por qué?

3.- ¿Cómo podemos hacer visible una realidad invisible?

4.- ¿Cómo se llega a la situación de ser una persona “sin hogar”? ¿Crees que tú podrías llegar a serlo?

5.- Comenta estas frases:

  • “Por favor, no olvidéis que cada vagabundo es un ser humano’. Espero que recordéis que estamos todos juntos en esto. No pasemos delante de un sin hogar sin mirarle a los ojos”.
  • “Lo peor a lo que se enfrenta un sin hogar es al odio a sí mismo, que se multiplica por su aislamiento social”.
  • “Somos hermanos y hermanas y las personas de la calle son aún más especialmente nuestros hermanos y hermanas. Comprometámonos todos en cuidarles y en recuperar nuestros lazos de comunidad de una forma eficaz y eficiente que dé una solución real”.

 

Trailer:

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Beatriz Mª Pereiro Acevedo