Eco Diario de la Palabra
 

OCTAVA CANDELA · JANUKÁ (VIII)

Octava Candela

Somos como ondas del mismo mar, perturbaciones que crean la apariencia de que nos hallamos ante olas individuales pero que no son nada sin otras olas, y no son nada sin el mar. Las olas existen porque existe el mar.

Sentimos que algo nos transciende e intentamos conectarnos, alinearnos con ello. En ocasiones la tarea es no desacoplarnos. Somos la fuerza que nos agarra por el talón. Somos Jacob. Sufrimos transformaciones, cruzamos el río Yabok, luchamos en la noche y nos sobreponemos. Luchamos porque ansiamos conectarnos a lo transcendente. Entonces nos convertimos en Israel (ישראל). Reconocemos que somos parte de esa realidad transcendente, nos sentimos determinados por ella, inmersos en ella.  

Esa realidad es nuestro Elohim. Esa realidad es Única, es la Existencia. Todo es Dios. 

Por eso tras encender la octava candela sólo cabe una rotunda afirmación: SHEMÁ ISRAEL, ADONAI ELOHENU, ADONAI EJAD. Comprende Israel, Adonai (=YHWH, la Existencia) es nuestro Elohim, Adonai es UNO. 

Y como siempre, en un murmullo, concluiremos: BARUJ SHEM KEVOD MALJUTÓ LEOLAM VA ED. Bendito sea el nombre de la gloria de Su reino por siempre jamás. 

SÉPTIMA CANDELA · JANUKÁ (VII)

Séptima Candela
 

El anterior texto de Isaías hace referencia al tercer pilar que sostiene el mundo: gmilut jasadim. La traducción más habitual es “actos de benevolencia”. Jesed, la benevolencia o la bondad, es el cimiento de nuestra existencia. “El mundo está construido con Jesed”, reza el Salmo 89:2. Y en la lectura del Salmo 136, la congregación responde: ” ki l’olam jasdó” (pues Su bondad es para siempre).  

Jesed tiene por tanto la connotación de “servir de sustento”Jesed “da” y no espera nada a cambio: “Todo está en manos de Dios, excepto el temor a Dios” (Berajot 33b). 

Encendemos la séptima candela y recordamos lo escrito: “Es al Eterno vuestro Dios a Quien seguiréis…” (Devarim 13:5).  

Jesed es vestir al desnudo, alimentar al hambriento, proteger al desvalido.  

Jesed es luchar por la Justicia, la Verdad y la Paz, para que el mundo siga existiendo. 

Actuar “imitando” las acciones de Dios no nos convierte en divinos pero sí nos hace ser realmente “imagen de Dios”. 

SEXTA CANDELA · JANUKÁ (VI)

Sexta Candela

La oración parte de la aceptación de que hay una realidad que nos transciende y que en modo alguno podemos abarcar, una realidad a la que debemos nuestra existencia y a la que a su vez contribuimos.  

En palabras de rabi Nancy Flam: “la oración es una forma de transformar nuestra conciencia”. No en vano la palabra hebrea que designa a la oración es TEFILÁ, relacionada con el verbo reflexivo L’HITPALEL, juzgarse a uno mismo. A través de la oración procedemos a alinearnos con lo divino. Por tanto, la oración es un medio, una búsqueda, no un fin en sí misma. Y como ya fue señalado la búsqueda ha de hacerse dentro de cada cual.  

Tradicionalmente la oración judía tiene tres formas: shevah o alabanza, bakasha o petición y hoda’ah o agradecimiento. ¿Qué es la bakashá más que una búsqueda de crecimiento espiritual, de perfeccionamiento y de autorrealización? 

Está escrito:
“Lavaos y limpiaos; quitad la iniquidad de vuestras obras de delante de mis ojos; dejad de hacer lo malo; aprended a hacer el bien; buscad el juicio, restituid al agraviado, haced justicia al huérfano, amparad a la viuda (Isaías 1:16-17). 

Encendamos la sexta candela. 

QUINTA CANDELA · JANUKÁ (V)

Quinta Candela

Tres cosas sostienen, pues, el mundo:   

  • Torá o relación con uno mismo (por tanto, capacidad de evolucionar) 
  •  Avodá o relación con lo transcendente  
  • y Gmilut Hasadim o relación con los otros. 

Torá es en sentido literal, Instrucción. Supone estudio, análisis, reflexión. Sólo así podemos percibir lo que somos, o lo que creemos ser, lo que nos rodea, desde múltiples perspectivas.  

Encendamos la quinta candela. 

El programa de estudio de la Torá recibe el nombre de PARDES, acróstico de los cuatro niveles de análisis: 

  • PESHAT, la lectura simple y literal 
  • REMEZ, la lectura alegórica 
  • DRASH, la lectura interpretativa 
  • SOD, la lectura mística 

 Estos niveles son independientes entre sí, son completos y a veces conducen a conclusiones dispares. Rabi Meir decía: “El que se ocupa del estudio de la Torá, por amor a esta, merece muchas cosas. Y no sólo eso, si no que el mundo está en deuda con él. Se le llama amigo, amado, que ama a Dios, que ama a las criaturas humanas; agrada a Dios y agrada a la humanidad; y la Torá lo viste con cualidades de humildad y reverencia; hace que sea justo; piadoso, recto y fiel…” (Pirke Avot 6:1). 

Pero esa Torá de cuyo estudio hablamos no está en el cielo y así está escrito: “Porque muy cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón, para que la cumplas” (Devarim 30:14). 

CUARTA CANDELA · JANUKÁ (IV)

Cuarta Candela

Viernes tarde. Dieciocho minutos antes de la puesta del Sol son encendidas las luces de Shabat. Ningún otro fuego será encendido hasta la salida del Shabat, hasta la havdalá, la separación de lo sagrado y lo profano. Por tanto y excepcionalmente, las candelas se encenderán durante el día y brillarán juntas las luces de Shabat y las luces de Januká: 

Simón el Justo fue uno de los últimos miembros de la Gran Asamblea. El solía decir: “El mundo SE SOSTIENE sobre tres cosas: la Torá, el culto y las buenas acciones” (Pirké Avot 1:2) 

Rabán Shimón, hijo de Gamliel acostumbraba a decir: “El mundo EXISTE por tres cosas: la justicia, la verdad y la paz…” ( Pirké Avot 1:18) 

TERCERA CANDELA · JANUKÁ (III)

Tercera Candela 

Los sabios se preguntaron acerca de las razones por las cuales el libro de Bereshit formaba parte de la Torá, si las mitzvot (mandamientos) empiezan a ser enumeradas a partir del libro de Shemot (Éxodo).  

Entre las múltiples respuestas quisiera destacar una de ellas, que sostiene que el libro de Génesis describe un marco general de las relaciones entre Dios y los seres humanos y entre ellos. En ese marco general se desarrollarán múltiples vías, una de las cuales corresponde al camino judío que no es unitario, sino que está lleno de matices en la búsqueda de la conexión con lo divino. Por tanto, todo en Bereshit es relacional. En Bereshit sólo hay situaciones, sólo hay preguntas. 

Dios pregunta al ser humano (Adam): Ayeka? (Gen 3:9). Es decir: ¿Donde estás?
Esa es la pregunta fundamental. Todo Bereshit son respuestas. Sólo cuando tomamos conciencia de que TODO está en relación,  de que no somos el centro del Universo aunque juguemos un papel en el mismo, sólo con esa humildad podemos proceder a encender la CUARTA CANDELA. 

Todo aquel que tenga estas tres cosas: ojo generoso, espíritu humilde y deseo modesto, pertenece a los discípulos de nuestro patriarca Abraham (Pirké Avot 5:22). 

SEGUNDA CANDELA · JANUKÁ (II)

Segunda Candela. 

La Torah es leída públicamente en Shabat así como todos lunes y jueves de cada semana  y durante Januká es la parashá Miketz (Gen.41-44:17) a la que prestamos atención. Y en el comienzo del día encenderemos la segunda candela.

En un fragmento antes mencionado, José es liberado:“Entonces el faraón hizo llamar a José, y le trajeron apresuradamente de la prisión….” Gn 41:14). 
José está presto a desarrollar todas sus capacidades. Sin libertad no podemos plantearnos ni siquiera ser. Del mismo modo, nosotros, tras el encendido de la primera candela, hemos situado una pequeña luz en nuestro camino y estamos preparados   para dar un paso más, hemos empezado a ser. Hemos salido, más bien. Dios nos ha sacado de nuestra prisión particular y es menester continuar con la misión para la que hemos sido llamados.

Encendamos la segunda candela.  

En un fragmento anterior (Gen 37) la arrogancia parece ocupar el primer plano.  Es la percepción por parte de otros lo que realmente la hace presente, alentada por actitudes propias o por el silencio. Y esa arrogancia real o sentida es fuente de conflicto y de violencia.

Volvemos a Miketz. El faraón solicita a José que interprete sus sueños: “Dicen que puedes comprender los sueños e interpretarlos”. La respuesta ahora es: “No yo, es Dios quien va a responder para tranquilidad del faraón” (Gen 31:15-16).El ego ha sido contenido. Ha entrado en juego la ANAVAH, la humildad.

Por el desarrollo de la historia vemos que humildad no es ser un “don nadie”, no es sentirse inferior a nadie, es simplemente ocupar el lugar en el que debemos estar y no pretender ser más que los otros. “Los jactanciosos no se presentarán ante Tu vista. Odias a todos los que obran iniquidad” (Sal.5:6).

Así pues, con ANAVAH (humildad), sabiendo que tenemos una tarea que realizar, una tarea para la que hemos sido llamados, estamos prestos a encender la tercera candela.  

PRIMERA CANDELA · JANUKÁ (I)

Primera noche: Primera Candela
 
Es hora de encender la luz del Shamash, la luz guía,   la Luz de la Torá: Luz transcendente cuyo propósito es ligar todos los fenómenos a lo divino. No en vano la palabra  OR (Luz) está contenida en la palabra TORÁ,  Enseñanza. 
En su interpretación del Salmo 19, el Maharal de Praga hacía notar que los SIETE primeros versos hacen referencia al mundo de la naturaleza, por tanto a los SIETE días de la Creación, mientras que los OCHO restantes versos se vinculan a lo Transcendente. 
Ocho candelas serán pues encendidas por medio del Shamash.  
Dos escuelas compitieron en cuanto al ritual. Bet Shamai sostenía que a medida que la Luz de la Torá se iba expandiendo, iría disminuyendo su brillo, al verse alterada por más y más receptores. Su propuesta consistía en encender todas las candelas el primer día e ir apagándolas sucesivamente.  
Bet Hillel , por su parte, mantenía que dicha  expansión contribuía a aumentar la Luz  y por tanto el encendido debía de ser ascendente, de la potencialidad a la Transcendencia.  
Por tanto, y dado que el grado de Santidad debe de ir en aumento, sigamos a Bet Hillel y encendamos la PRIMERA CANDELA.