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NO EXTRATERRESTRES, SÍ EXTRAMUNDANOS. 16 Mayo


mayo 16

De la Ascensión a Pentecostés: capítulo 3: “No extraterrestres, sí extramundanos”

Las leyes físicas nos permiten estudiar la dinámica de unos estados de energía a otros, de modo que podemos decir que si este planeta está vivo es porque estos procesos no dan una línea plana de medida. No falta quien confunde las relaciones humanas con las leyes propias de la entropía física y así, resulta algo natural el que unos pocos tengan mucho y que unos muchos tengan muy poco, también parece ley natural de este mundo que unos tengan por natural la libertad y otros bastantes tengan tales condicionantes que ni siquiera argumentando los mejores códigos universales tengan derecho a gustarla mínimamente. Ley de esta física nuestra, así como lo es la gravedad a todos los cuerpos lo es también la violencia, conocida comúnmente como ley del más fuerte, sea esta o no de género, y la pederastia como otras prostituciones violentas de la persona, y también la venganza (a la que a veces denominamos justicia); también es una ley tan antigua como la humanidad la corrupción de los cuerpos, los físicos y los sociales, judiciales, políticos, estatales…

Con los pies todavía en la tierra contemplando la escena de la Ascensión vemos a los discípulos que como cuerpos físicos de esta tierra están sometidos a estas leyes comunes de la entropía planetaria y cósmica – lo contrario sería de extraterrestres – y al mismo tiempo contemplamos a Cristo Glorioso ascendente que supera nuestra física entrópica y gravitatoria del culto al yo ególatra endiosado. Es el efecto de cambiar la ley del odio por la del perdón, la del estar por encima de los demás, por el servir hasta dar la vida, la de la violencia de género y de crimen de lesa humanidad por la bienaventuranza de los pacíficos, que acaba con el amor empequeñecido y miserable solamente a mí mismo y por encima de todo, Cristo –muerto – resucitado – glorificado- cambia la ley de este mundo por el amor a los demás que haciéndose hermanos reflejan el rostro del AMOR DE DIOS.

Por eso Jesús decía: No ruego que los retires del mundo, sino que los guardes del mal. No son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. Conságralos en la verdad; tu palabra es verdad

Y Pablo añadía: Ya sé que, cuando os deje, se meterán entre vosotros lobos feroces, que no tendrán piedad del rebaño. Incluso algunos de vosotros deformarán la doctrina y arrastrarán a los discípulos

¡Vamos a necesitar mucho PENTECOSTÉS para evitar ser extraterrestres, y sin embargo hacernos extramundanos al estilo del evangelio, como discípulos del resucitado!

Y tú, ¿cómo llevas lo de no ser de este mundo?

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Fecha:
mayo 16
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