¡ay, qué calorcito! -Calentamiento Global-. Por Laura Rodríguez

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Llega el veranito  

¡Ay, qué calorcito! 

 

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Pues sí, todo el curso deseando que llegue el verano y sus vacaciones, y ¡zas! ¿No querías verano? pues aquí está el sol luciendo y la temperatura subiendo. Y volvemos a tener a al calor, como tema recurrente en las conversaciones cotidianas. ¡Este calor no es normal! ¿o sí? ¿Es esto consecuencia del cambio climático?

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A pesar de algunas voces discordantes, la comunidad científica ha ido acumulando en los últimos años evidencias suficientes para afirmar que la acción del ser humano, está contribuyendo determinantemente al calentamiento global. Nuestros niveles de producción emiten a la atmósfera gases de efecto invernadero, que impiden que el calor que producen los rayos del sol sobre la superficie de la tierra se disperse en el espacio, provocando un aumento de la temperatura del planeta.

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Este aumento de temperatura está derritiendo los hielos polares, afectando a la producción agrícola y a la salud de los océanos y provocando un aumento del nivel del mar, la reducción de la biodiversidad y una mayor dificultad para disponer de agua dulce. Y aunque es difícil de cuantificar, cada vez son más las voces que llaman la atención sobre los refugiados climáticos: personas que se ven obligadas a migrar ante la escasez de recursos naturales como consecuencia del aumento de la degradación del medio ambiente. Los efectos del cambio climático serán globales, pero como en todos los desastres, tendrá peores consecuencias para los países más empobrecidos y las personas más vulnerables.

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Los Objetivos de Desarrollo Sostenible recogen como objetivo Nº13: Adoptar medidas urgentes para combatir el cambio climático y sus efectos. También la Conferencia de París sobre el Clima, celebrada en diciembre de 2015, fue la expresión del compromiso de 195 países que firmaron el primer acuerdo vinculante mundial sobre el clima. Combinar una cada vez más creciente actividad productiva mundial, con una reducción de emisiones de gases invernadero ¿es viable? ¿Es posible tener una actividad económica más sostenible y más respetuosa con el medio ambiente?

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JUZGAR 

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En la encíclica Laudato si’, el papa Francisco analiza en el capítulo primero: ”Lo que está pasando en nuestra casa”, y hace referencia explícita sobre: ”El clima como bien común”, afirmando que “El cambio climático es un problema global con graves dimensiones ambientales, sociales, económicas, distributivas y políticas, y plantea uno de los principales desafíos actuales para la humanidad. Los peores impactos probablemente recaerán en las próximas décadas sobre los países en desarrollo. Muchos pobres viven en lugares particularmente afectados por fenómenos relacionados con el calentamiento, y sus medios de subsistencia dependen fuertemente de las reservas naturales y de los servicios ecosistémicos, como la agricultura, la pesca y los recursos forestales”. por otro lado, continúa señalando, ”muchos de aquellos que tienen más recursos y poder económico o político parecen concentrarse sobre todo en enmascarar los problemas o en ocultar los síntomas, tratando sólo de reducir algunos impactos negativos del cambio climático”.

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Más adelante nos alerta de “la debilidad de las reacciones”, y afirma categóricamente: “Nunca hemos maltratado y lastimado nuestra casa común como en los últimos dos siglos”, para luego poner la atención sobre la debilidad de la reacción política internacional, advirtiendo que “El sometimiento de la política ante la tecnología y las finanzas se muestra en el fracaso de las Cumbres mundiales sobre medio ambiente. Hay demasiados intereses particulares y muy fácilmente el interés económico llega a prevalecer sobre el bien común y a manipular la información para no ver afectados sus proyectos” Y aunque reconoce que en algunos países hay ejemplos positivos en la mejora del ambiente que confirman que “el ser humano todavía es capaz de intervenir positivamente, al mismo tiempo, también ”crece una ecología superficial o aparente que consolida un cierto adormecimiento y una alegre irresponsabilidad. …Este comportamiento evasivo nos sirve para seguir con nuestros estilos de vida, de producción y de consumo.” Y nos pone un ejemplo muy significativo: ”el creciente aumento del uso y de la intensidad de los acondicionadores de aire. Los mercados, procurando un beneficio inmediato, estimulan todavía más la demanda. Si alguien observara desde afuera la sociedad planetaria, se asombraría ante semejante comportamiento que a veces parece suicida” (Laudato si’, cap.1º).

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El cambio climático es un problema global que necesita de compromisos globales, de una acción conjunta de todos los estados y de un compromiso efectivo de la política y la economía por el bien común. ”La política no debe someterse a la economía y ésta no debe someterse a los dictámenes y al paradigma eficientista de la tecnocracia… Mientras unos se desesperan sólo por el rédito económico y otros se obsesionan sólo por conservar o acrecentar el poder, lo que tenemos son guerras o acuerdos espurios donde lo que menos interesa a las dos partes es preservar el ambiente y cuidar a los más débiles”. (Laudato si’, cap 5º)

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Sin embargo, no todo está perdido, ”Un cambio en los estilos de vida podría llegar a ejercer una sana presión sobre los que tienen poder político, económico y social. Es lo que ocurre cuando los movimientos de consumidores logran que dejen de adquirirse ciertos productos y así se vuelven efectivos para modificar el comportamiento de las empresas, forzándolas a considerar el impacto ambiental y los patrones de producción. Es un hecho que, cuando los hábitos de la sociedad afectan el rédito de las empresas, estas se ven presionadas a producir de otra manera. Ello nos recuerda la responsabilidad social de los consumidores. Comprar es siempre un acto moral, y no sólo económico. Por eso, hoy el tema del deterioro ambiental cuestiona los comportamientos de cada uno de nosotros”. 

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 ACTUAR  

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¿Qué podemos hacer tú y yo: nosotros?

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  • Evalúa tu estilo de vida. 

La conciencia de la gravedad de la crisis cultural y ecológica necesita traducirse en nuevos hábitos. La espiritualidad cristiana propone un crecimiento con sobriedad y una capacidad de gozar con poco. ¿Qué cambios debes introducir en tu estilo de vida? En el mes de septiembre sugerimos algunas propuestas: Reflexiona, Rechaza, Reduce, Reutiliza, Recicla, Redistribuye, Relocaliza Reclama, ¿qué tal si nos paramos un momento y revisamos qué hemos hecho en este curso? 

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  • Apoya y apóyate en otros para actuar contra los efectos del cambio climático. 

Son numerosas las organizaciones no gubernamentales que están trabajando para mejorar el medio ambiente y proteger la biodiversidad y las que se esfuerzan en llevar adelante proyectos para mejorar las condiciones de las poblaciones más empobrecidas y con mayor dificultad para hacer frente al cambio climático. Si aún no colaboras con ellas, ahora es un buen momento para planteártelo. Apóyalas también en sus acciones de difusión y denuncia.

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  • Comprométete, firma un compromiso por el medio ambiente. 

Haz saber a los demás que este tema te preocupa y que quieres adoptar una serie de hábitos para mejorar el medio ambiente. Busca aliados en tu entorno cercano y firma un compromiso por el medio ambiente que contenga objetivos, medios, indicadores y plazo de evaluación.

Muchos pequeños gestos concretos pueden ir dejando de retroalimentar las estructuras de un sistema injusto que degrada el medio ambiente y los derechos humanos e impide el desarrollo y la paz de todos los pueblos.

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Aquí algunas sugerencias y más información: 

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Laura Rodríguez

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