Lo sepas o no, vives CONECTADO a algo o a alguien... Y si no, es que vives desconectado, lo cual es bastante peligroso porque antes o después dejarás de vivir.
Además, todos, lo sepamos o no, lo pongamos nombre o no, SENTIMOS Y CON-SENTIMOS... Tú decides que con-sientes... Y te aseguro que de ello depende en gran parte lo que sea tu vida, tu lugar en el mundo, tu vocación.
Y si eres cristiano terminarás preguntándote del modo que sea: ¿Qué espera Dios de mí, que quiere SENTIR CONMIGO para que yo le consienta?
O dicho de otra forma: estás llamado a descubrir lo que te enamora, te da alas, te hace levantarte por las mañanas y descansar al terminar el día. También lo que te cansa, lo que te merece "la pena"... cualquier pena... Hasta que no sepas poner nombre a "eso"... tu vida no tendrá un por qué... y quizá le valga cualquier cómo... ufff!
Nosotras, MISIONERAS CLARETIANAS, hemos encontrado nuestro por qué y nuestro cómo. Y por eso, sabemos que vivir es seguir buscando. Nunca alcanzado del todo. Te invitamos a recorrer este camino.
Si crees que Dios mueve tu corazón y tu vida a compatir nuestra misión, ¡adelante!... Esta es tu casa.